Aniversario de una de las infraestructuras más deslumbrantes de la ciudad pacense

1994-2024: El puente Real de Badajoz cumple 30 años

Una infraestructura donde ingeniería y estética se dan la mano. Su construcción supuso una inversión de más de 14 millones de euros y debe su denominación a que el 28 de septiembre de 1992, sus majestades los reyes de España, don Juan Carlos I y doña Sofía de Grecia, pusieron la primera piedra que daba paso al inicio de las obras

El puente Real de Badajoz, en una imagen de archivo.

El puente Real de Badajoz, en una imagen de archivo. / EL PERIÓDICO

Pablo Pujadas Álvarez

Extremadura está surcada por dos grandes ríos, el Tajo y el Guadiana. El primero circula por la provincia de Cáceres, mientras el segundo atraviesa la provincia de Badajoz. Esta circunstancia ha hecho necesaria, desde antiguo, la construcción de viaductos en nuestra geografía para establecer la comunicación que estos cursos fluviales impedían.

Así, hoy podemos hablar de puentes legendarios, como el histórico puente de Alcántara, que sigue en pie y en servicio tras 2.000 años de existencia, o del moderno y espectacular puente de Lusitania, de Santiago Calatrava, en Mérida, por poner dos ejemplos bien distintos.

Son numerosos los puentes que se han ido construyendo a lo largo del tiempo y todos ellos forman parte de un extenso, rico y variado patrimonio del que debemos sentirnos orgullosos. 

Últimamente, con la construcción de las modernas autovías y la llegada de los ferrocarriles de alta velocidad, la ingeniería ha hecho posible el incremento de este patrimonio con obras verdaderamente sorprendentes, superando retos de difícil solución que han avalado el gran nivel de nuestros ingenieros. 

Hoy, con motivo de su trigésimo aniversario, nos acercaremos a una de estas infraestructuras: el deslumbrante puente Real de Badajoz.

Ambicioso proyecto

Este fue un ambicioso proyecto de los hermanos ingenieros Francisco y Ramón Alfonso Sánchez de León, de los Estudios AIA (Arquitectos Ingenieros Asociados). El proyecto fue presentado en 1990 a un concurso internacional abierto a todos los profesionales de la Unión Europea, convocado por el Ayuntamiento de Badajoz, en el cual se le otorgó el primer premio.

Recogemos aquí algunas declaraciones de los dirigentes de este plan donde subyace de forma manifiesta la firme intención de convertir este viaducto en un icono de la capital pacense. 

Así, se satisfacía también la aspiración de la Consejería de Obras Públicas, Urbanismo y Medioambiente de la Junta de Extremadura, que ostenta la titularidad de la infraestructura: «Desde el principio tuvimos claro que había que proponer la gran imagen, el gran símbolo de la ciudad con el que todo el mundo se pudiera identificar», y también: «El puente rebasa su función de mera infraestructura y se convierte en el icono de Badajoz en una operación de transformación del skyline análoga a la aparición de las torres de las catedrales góticas del siglo XIII».

La denominación puente Real se debe a que el 28 de septiembre de 1992, sus majestades los reyes de España, don Juan Carlos I y doña Sofía de Grecia, pusieron la primera piedra que daba paso al inicio de las obras. 

Queremos hacer hincapié en que el citado año fue precisamente el de la conmemoración del Quinto Centenario del Descubrimiento de América. Efectivamente, no pudo haber mejor fecha para el evento. No olvidemos que nos hallamos en tierra de descubridores.

Y así empezaron los trabajos que durarían poco más de dos años. 

La empresa constructora estuvo formada por la UTE Dragados-Grupo FCC (Fomento de Construcciones y Contratas) y la asistencia técnica a la dirección de las obras corrió a cargo de Estudios AIA. El presupuesto ascendió a 2.353 millones de pesetas (unos 14,3 millones de euros) y el plazo de ejecución se fijó en 27 meses.

En la zona oeste

El puente Real se sitúa en la zona oeste de la ciudad de Badajoz constituyendo una prolongación de la calle Sinforiano Madroñero, uniendo la zona más nueva de la ciudad con la avenida de Elvas que conduce a Portugal y facilitando un nuevo acceso a la universidad, al Hospital Universitario de Badajoz, al parque de atracciones, recintos feriales e industrias de la zona. 

Este viaducto también tenía la finalidad de descongestionar el intenso tráfico del puente de la Universidad. Con todo ello, el ayuntamiento buscaba dar continuidad a la expansión de la ciudad por la zona de poniente. Se encuentra aguas abajo de los puentes preexistentes de la Autonomía, de Palmas y de la Universidad, y aguas arriba del puente 25 de abril de la ronda Sur (reparemos en que la denominación de este último es homónima del puente en el estuario del Tajo, en Lisboa, lo que nos hace pensar que estamos ante un guiño de complicidad y un homenaje a la vecina Portugal que en dicho día del año 1974 proclamaba la Revolución de los Claveles que puso punto y final a la dictadura).

Puente atirantado de luces

Estamos ante un puente atirantado de luces, de hormigón blanco y acero. Su longitud alcanza los 452 metros, incluyendo los vuelos del tablero en los estribos. Sus 23 metros de anchura proporcionan espacio suficiente para dos carriles en cada sentido del tránsito rodado, sendas aceras de 1,87 metros de ancho y carriles para bicicletas de 1,35 metros en cada uno de los sentidos. 

El peso del viaducto se estima en 320 toneladas. El tablero está constituido por un cajón hueco de hormigón pretensado de alta resistencia (500 kilopondio por centímetro cuadrado) de canto constante, de 11,40 metros de ancho en la cabecera superior con unos voladizos de hormigón de 5,80 metros sustentados por costillas metálicas de 4 metros.

Su construcción se llevó a cabo mediante pilas provisionales para proporcionar apoyo durante la ejecución del tablero. Estas pilas fueron eliminadas posteriormente al tensar los tirantes. Esto fue posible gracias a la circunstancia de que el caudal del Guadiana en este punto está perfectamente regulado y no cabía esperar grandes avenidas. La construcción del tablero se hizo por fases de 32 metros mediante cimbra autolanzable.

La composición del puente consta de un vano principal atirantado de 136 metros de luz, otro con 88 metros y, finalmente, un viaducto de acceso con 7 vanos de 33 metros cada uno, a lo que habría que añadir los vuelos del tablero en los estribos. Los accesos al puente están dotados de rampas adaptadas para ciclistas y personas discapacitadas. 

Elementos llamativo

El elemento que más llama nuestra atención es el único pilono que sustenta toda la infraestructura. Se erige imponente, imprimiendo carácter al conjunto y, como un centinela impertérrito y vigilante en posición de firme parece velar por la ciudad mientras asiste al paso tranquilo de las aguas del Guadiana a sus pies. Constituye, sin duda, el elemento clave, tanto desde el punto de vista estético como desde el estructural. 

Su forma es la de la letra griega mayúscula delta, si bien al incorporarle el tablero se puede también asimilar a la A de nuestro alfabeto. Alcanza la considerable altura de 81,20 metros. En su coronación se instaló una célula metálica, encastrada en el hormigón cuya misión es la de recibir los anclajes de los 28 tirantes que soportan el tablero (14 a cada lado del pilono). 

El anclaje superior de estos tirantes se realiza mediante unas chapas laterales encargadas de transmitir las cargas al hormigón. Estos tirantes son de acero y están revestidos de polietileno, ofreciendo, al contemplar el puente a distancia, la imagen de un abanico abierto en posición invertida o, si se prefiere, de una gigantesca arpa. Los citados tirantes, curiosamente, están dispuestos en un solo plano central , de este modo se evitó que se produjeran las interferencias visuales por solapamiento que aparecerían si estuvieran en planos diferentes. 

Los anclajes de los tirantes en el tablero se sitúan cada 8 metros y en el pilono cada 0,80 metros. Los cables que componen los tirantes son de cordones paralelos de 15,2 milímetros de diámetro en una cantidad que oscila entre los 37 y 76 por cable.

La dimensión del proyecto

Aportemos a continuación algunas cifras que pueden resultar interesantes para entender mejor la dimensión del proyecto: la cantidad de hormigón empleado en el tablero fue de 5.750 metros cúbicos, en el pilono fueron 2.850 metros cúbicos y en las cimentaciones y pilas 6.450 metros cúbicos. Se emplearon 443.500 kilos de acero estructural, 2.100.000 kilos de acero en armaduras pasivas, 195.000 kilos en acero de pretensado y 160.000 kilos de acero en formación de tirantes. En cuanto al movimiento de tierras en excavación y rellenos ascendió a 272.000 metros cúbicos.

Merece también nuestra atenta mirada el capítulo del alumbrado. Si la contemplación serena de este viaducto a plena luz del día impacta, en la calma y el silencio de la noche, bellamente iluminado, deslumbra. 

Los amantes de la fotografía tal vez encuentren aquí uno de los retratos más repetidos y representativos de Badajoz cuya captura colmará, seguro, su satisfacción. Con su simétrica imagen invertida reflejada en el río, ofrece una visión nocturna espectacular. 

Detalle del arreglo de los tirantes del puente Real de Badajoz.

Detalle del arreglo de los tirantes del puente Real de Badajoz. / EL PERIÓDICO

La iluminación fue remodelada en 2012 cuando el ayuntamiento de la ciudad hizo una inversión de 58.823 euros para la sustitución de todas las luminarias por luces led gestionadas por dos controladores de alumbrado con su correspondiente software. Gracias a su moderna tecnología se redujo la potencia y se consiguió mermar el consumo en más de un 80%. 

Los costes de mantenimiento también disminuyeron debido a que sus componentes garantizaban una mayor vida útil y ofrecían la posibilidad de ser gestionados a distancia. Sin duda se consiguió una iluminación más eficiente, sostenible e impactante en todos los aspectos. Philips, que puso en marcha y ejecutó este proyecto, llevó a cabo un estudio en cuya conclusión se estimaba que en un periodo inferior a 5 años se habría rentabilizado la nueva instalación.

30 años de vida

Los treinta años de vida de nuestro protagonista, naturalmente, han dado mucho de sí para que se produjeran numerosos sucesos relacionados con el mismo. Así, por ejemplo, y aun tratándose de un viaducto moderno, el puente ha sido escenario de importantes atascos en la circulación, o ha sido cortado al tránsito en algunas ocasiones, como por ejemplo cuando saltó la alarma «porque uno de los tirantes estaba chocando contra la carcasa que lo protegía», suceso que finalmente resultó ser solo un problema del embellecedor y no de los cables. 

No obstante, en esa ocasión, el caos circulatorio fue inevitable. Más lamentables son los intentos de suicidio, como el del caso en que un hombre de 34 años de edad se precipitó, voluntariamente según los testigos, desde el puente en marzo de 2023. Afortunadamente, pudo ser rescatado con vida gracias a la intervención de los bomberos y la policía embarcados en una zódiac. 

Más recientemente, en abril de este mismo año 2024, hemos conocido cómo un policía nacional fuera de servicio pudo retener a una mujer en su intento de saltar al vacío desde el puente Real.

En el entorno más inmediato del puente no podemos renunciar a recorrer el paseo fluvial que bordea el río y que nos permitirá contemplar el viaducto en perspectiva y llegar, unos 500 metros aguas abajo del mismo, a un pequeño azud que da lugar a un enclave lacustre de gran belleza y que además constituye una zona especialmente protegida para las aves, ZEPA, con una rica y variada fauna y flora. 

Un lugar que nos proporcionará solaz y esparcimiento en nuestro tiempo libre. ¡Y es que el Guadiana cautiva y enamora!

Con estas líneas hemos intentado servir de caja de resonancia a la conmemoración del trigésimo aniversario de un puente que se ha convertido en un símbolo y un icono para la ciudad de Badajoz. Hemos conocido un poco mejor sus características técnicas y lo hemos contemplado y admirado como una expresión de belleza indiscutible. Como rezaba el subtítulo de este modesto artículo, aquí la ingeniería y la estética van de la mano. Todo ello constituye un claro motivo de orgullo para Extremadura y de modo particular para los pacenses.