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La gordofobia es un problema "estructural y sistémico", y sus manifestaciones son muy diversas

Sobre redes, referentes, gordofobia y waterpolo: el análisis a las críticas de Paula Leitón

Las críticas al físico de la waterpolista de origen extremeño Paula Leitón han devuelto el problema del rechazo a los cuerpos no normativos al centro del debate público, posibilitando que se hable del papel que juegan la estructura social, las redes y la falta de referentes en este asunto

Paula Leitón celebra un gol con la selección española en los Juegos Olímpicos de París.

Paula Leitón celebra un gol con la selección española en los Juegos Olímpicos de París. / AP

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Cáceres

A veces, los episodios injustos sirven para devolver esas injusticias al centro del debate público. Así ha sucedido con los comentarios gordófobos que recibió la campeona olímpica de waterpolo Paula Leitón, tras colgarse la medalla de oro en los Juegos Olímpicos de París. Su triunfo, opacado en un principio por los insultos, ha puesto en el foco el juicio continuo al que están sometidas las personas cuyos cuerpos se alejan de la norma. Leitón, dos veces medallista olímpica, boya de la selección española, deportista de élite y extremeña por parte de padre –el suyo es de Higuera de Vargas-, respondió a los comentarios en el programa ‘En boca de todos’. "Sé cómo es mi cuerpo, lo quiero muchísimo, lo trabajo mucho para lo que es mi vida, que es este deporte", defendió, y añadió que su físico es el que se requiere "para aguantar un partido de waterpolo" en su posición. 

Más allá de su caso concreto, el rechazo a los cuerpos no normativos es "estructural y sistémico", como explica la ‘Guía básica sobre la gordofobia’ publicada por la Confederación Española de Salud Mental. El informe desarrolla que la gordofobia "se puede encontrar en todas partes y funciona de forma automática, normalizada y sin ser cuestionada. Consiste en un pensamiento arraigado en la sociedad, omnipresente, que es reproducido todo el tiempo, por todo el mundo, en todas partes". 

Así, se hace importante desnaturalizarla, para visibilizar sus consecuencias y cuestionar los procesos que lo articulan. Domingo Barbolla, sociólogo, antropólogo y profesor de la Universidad de Extremadura (UEx), explica que el rechazo a los cuerpos gordos no es universal, pues no se da en todas las sociedades o culturas. Asimismo, el profesor de la UEx incide en que "si nos remontamos a tiempos pasados, acumular grasa ha sido una estrategia evolutiva, ante la escasez de alimentos". En cualquier caso, hay que separar esa "mirada evolutiva, antropológica", de los términos morales, pues las personas con cuerpos disidentes "reclaman que se les trate en términos de igualdad, y tienen razón"

El sociólogo y antropólogo Domingo Barbolla.

El sociólogo y antropólogo Domingo Barbolla. / Cedida

En la actualidad y en esta sociedad, cuenta Barbolla, los cuerpos asociados a una menor productividad son percibidos como menos deseables. Se crean entonces "situaciones ridículas" con base en esa asociación, pues una vez creado ese modelo que se considera ‘deseable’, "quien se aparta un poco de él es sancionado, incluso por él mismo". Se genera así una dinámica social "en la que estamos estratificados", una clasificación que se articula sobre una serie de factores –entre los que está la estética- que influyen en cómo nos valoramos a nosotros mismos y al resto. Además, se producen estereotipos sobre las personas con cuerpos no normativos, pues "se establece un canon, y sobre ese canon pivota la valoración que tenemos del otro". Por ello, se asocian aspectos como un estilo de vida poco saludable, una actitud menos ambiciosa o la carencia de voluntad a las personas gordas, y se les penaliza socialmente por ello. "Hay que cuidar estas cosas, también el lenguaje, para que quepamos todos en la sociedad", concluye el profesor de la universidad extremeña.

Las redes como catalizador

En el caso de Paula Leitón, ha sido en las redes sociales donde se han multiplicado los comentarios gordófobos y discriminatorios. Estas aplicaciones funcionan como "instrumentos mediadores" de la socialización, explica Barbolla, pues en ellas, como en otros contextos, se busca la valoración, la "mirada complaciente de los demás", su aceptación. Así, la estética se modifica, se disfraza, a través de filtros para asemejarse al canon establecido. "En el fondo, tiene que ver con ser aceptado dentro del grupo", afirma. Esta es una manera más sutil de reforzar y afianzar el modelo de cuerpo al que aspirar, pues se repite una y otra vez en nuestras pantallas asociado a otros valores como la riqueza o la popularidad, en el caso de muchos influencers

Paula Leitón celebra un gol con la selección española en los Juegos Olímpicos de París.

Paula Leitón celebra un gol con la selección española en los Juegos Olímpicos de París. / AP

Las presiones estéticas afectan además a la autopercepción. Juana Fraile, doctora experta en Endocrinología y Nutrición, afirma que son las mujeres quienes sufren "una mayor presión social, si bien es cierto que cada vez acuden más varones a consulta". En este sentido, añade que "las redes sociales han hecho mucho daño, porque las personas que vemos en ellas no son del todo reales en muchos casos". La endocrinóloga piensa que, aunque "todas las personas podemos mejorar nuestra constitución, nunca debemos pretender ser quienes no somos".

Asimismo, Domingo Barbolla explica que las presiones estéticas se dan de manera muy diferente en hombres y mujeres. Ellas, por lo general, aspiran a tener cuerpos más delgados -sobre esto escribía Naomi Wolf en ‘El mito de la belleza’, cuando afirmó que "una cultura obsesionada con la delgadez femenina no está obsesionada con la belleza de las mujeres, sino con su obediencia". Ellos, sin embargo, sienten presión tener un cuerpo más musculado, ‘de gimnasio’ –los de hoy en día están cada vez más llenos-. "La estética también es funcional", resume Domingo Barbolla, y concluye que tanto hombres como mujeres buscan acercarse a los cánones que establece la sociedad. 

Ausencia de referentes

El rechazo a los cuerpos gordos ha entrado también en las televisiones y salas de cine. En la ficción española, los cuerpos que se alejan de la norma están infrarrepresentados -según el último informe del Observatorio de la Diversidad en Medios Audiovisuales (ODA), los cuerpos no normativos en las series y películas estrenadas en 2022 representan sólo un 5% del total-. Domingo Barbolla trata de arrojar luz sobre las causas de esta falta de representación. "La televisión es el reflejo del estatus, de la mayoría, de lo hegemónico. Intenta conformar el modelo al que aspiramos. Cuando se ve algo que no es valorado por el grupo, es apartado de la televisión", explica. Y si lo que se busca son personajes protagonistas o con tramas propias y cuerpos disidentes, encontrarlos se vuelve aún más complicado, pues aproximadamente la mitad de los personajes con cuerpos no normativos carecen de historias propias.

Fotograma de la película 'Cerdita'

Fotograma de la película 'Cerdita'. / EP

En 2022, el porcentaje más elevado de personajes gordos se concentró en el género de terror, pero con un apunte significativo: cuatro de los cinco personajes encontrados en las películas analizadas pertenecieron al filme ‘Cerdita’, rodado en la cacereña comarca de la Vera y que aborda precisamente el problema de la gordofobia. Carlota Pereda, su directora y guionista, explicó en una carta abierta incluida en el mismo informe que, al estrenar el largometraje, percibió que "no había problema siempre que el cuerpo diverso sufriera opresión. La incomodidad surgía cuando ese cuerpo se humanizaba, adquiría una dimensión compleja, real, sexual, fuerte. La transgresión entraba cuando empezamos a mostrar a un ser humano real".

La relación con la comida

Asimismo, el rechazo propio y ajeno a la gordura puede influir también en cómo las personas se relacionan con la alimentación, provocando patrones y comportamientos nocivos. Y es que poner atención en el cuidado es positivo, pero también lo es hacerlo por las razones y procedimientos adecuados. Así lo explica Juana Fraile, quien incide en que, en el caso de querer bajar de peso, es importante hacerlo "desde un abordaje serio y responsable", atendiendo a que "las personas tenemos cuerpos diferentes, con constituciones muy diversas". "Tenemos que escoger cuidarnos por cuidar nuestro cuerpo, pero no caer en extremismos ni luchar contra lo que somos", recalca. Asimismo, afirma que se debe actuar como sociedad ante los comentarios gordófobos, pues "Paula Leitón parece una mujer emocionalmente fuerte, pero si esos comentarios los recibe otra persona, le pueden hacer muchísimo daño"

La doctora Juana Fraile, especialista en Endocrinología y Nutrición.

La doctora Juana Fraile, especialista en Endocrinología y Nutrición. / EP

Fraile explica además que, en el caso de querer hacer cambios en la dieta, se tiene que mejorar también la relación con la comida, pues "la alimentación es muy emocional". Asimismo, es importante mirar más allá del peso. Un ejemplo algo conflictivo en este sentido es el uso del IMC –el índice de masa corporal- para diagnosticar a los pacientes. Un parámetro, dicen algunos expertos, insuficiente y limitado, pues tiene en cuenta únicamente el peso y la estatura de la persona. Además, se instauró tomando como referencia a los hombres blancos, por lo que sus medidas no aplican para todos de la misma manera. "Nosotros, en consulta, hacemos una valoración metabólica y analítica, estudiamos las conductas...", cuenta la endocrinóloga. Recalca también la importancia de ponerse en manos de profesionales médicos que atiendan a la situación personal de cada paciente, pues aspectos como "duelos, separaciones, turnos de trabajo cambiantes o el estrés, que es la enfermedad de nuestro siglo", son complicados de gestionar y pueden conllevar una peor alimentación. Asimismo, en la ganancia de peso influyen "cambios hormonales como la menopausia", que es necesario conocer y tener en cuenta para que no aparezca la frustración.

"Llevamos meses en los que viene mucha gente a la consulta pidiendo el famoso pinchazo para adelgazar"

Juana Fraile

— Especialista en Endocrinología y Nutrición

El deporte es otro de los elementos fundamentales de un estilo de vida saludable. "Tiene que ser la base del proyecto de cualquiera que quiera cuidarse, pero no ha de hacerse como competición ni como exhibicionismo", detalla Fraile. La actividad física mejora los parámetros físicos y psicológicos, pero ante el ‘boom’ de los gimnasios y las cuentas que comparten en redes sociales rutinas de entrenamiento y dietas, refrendando ese ‘culto al cuerpo’ propio de la actualidad, sentencia que "no deben vendernos humo". "Es necesario que un especialista acompañe, asesore, ponga los pies en la tierra", añade. 

El problema, por otra parte, es que "no todos tenemos acceso a un entrenador personal, ni por dinero, ni por tiempo, ni por el lugar en que vivimos", pero en cualquier caso es mejor acudir a los profesionales sanitarios que a las fórmulas milagrosas. "Llevamos meses en los que viene mucha gente a la consulta pidiendo el famoso pinchazo para adelgazar", cuenta, algo bastante sintomático que, sin embargo, no es más que la punta del iceberg. Al igual que las críticas al físico de Paula Leitón, se asientan sobre la gordofobia estructural e interiorizada, que se manifiesta de maneras muy diversas en la vida cotidiana.

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