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ENTREVISTA | Álvaro Martín Uriol Atleta olímpico, Medalla de Extremadura

«Aunque la competición es un día, te preparas toda la vida para ese momento»

Álvaro Martín Uriol, atleta extremeño.

Álvaro Martín Uriol, atleta extremeño. / AP / Vadim Ghird

Juan José Ventura

Juan José Ventura

Llerena

El palmarés de Álvaro Martín Uriol es impresionante. Atleta especialista en marcha, es bicampeón mundial del año 2023 y bicampeón europeo (2018 y 2022). Ganó dos medallas de oro en el Campeonato Mundial de Atletismo de 2023 y dos medallas de oro en el Campeonato Europeo de Atletismo, en los años 2018 y 2022. El marchador ha protagonizado en los Juegos Olímpicos de París unas imágenes históricas junto con su compañera, la granadina María Pérez, en el maratón mixto de marcha.

Su interés por el deporte despierta a los nueve años, decantándose por la marcha atlética en la temporada 2007-2008. A los quince años decide profesionalizarse y se traslada a Madrid para entrenar en el Centro de Alto Rendimiento (CAR). Los títulos y récords se le amontonan. 

En estos momentos su carrera deportiva está en el máximo, con la participación en cuatro Juegos Olímpicos consecutivos y con la obtención de dos medallas de oro en el Campeonato Mundial de Atletismo celebrado en Budapest en 2023. Nunca ha perdido de vista la región. En el año 2021 deja un club nacional y ficha por el CAPEX, de Villafranca de los Barros. Siempre despliega una constante defensa y proyección de la imagen y los valores de Extremadura.

Alvaro Martin celebra su victoria junto a la Torre Eiffel durante los Juegos Olímpicos de París.

Alvaro Martin celebra su victoria junto a la Torre Eiffel durante los Juegos Olímpicos de París. / EL PERIÓDICO

 ¿Qué significa para usted recibir la Medalla de Extremadura, un reconocimiento que no es fruto de la competición, sino además de su extremeñismo?

Más que un orgullo es una responsabilidad. Entiendo que la Medalla de Extremadura no solo corresponde a mis hechos, sino que se debe a lo que tengo que seguir haciendo. No se trata de un mero resultado deportivo, porque hay otros grandes deportistas extremeños antes que yo. La Medalla de Extremadura es sobre todo es una gran responsabilidad de cara al futuro.

Ha ganado dos medallas de oro en el Campeonato Mundial de Atletismo de 2023 y en los Campeonatos Europeos de 2018 y 2022. Finalmente, en los Juegos Olímpicos de París ha logrado un oro en relevos mixtos y un bronce en marcha. ¿Cuál de estos logros ha sido el más especial para usted y por qué?

Para mí, el más especial es el bronce en la prueba individual, porque era mi primera medalla olímpica. Aunque a nivel deportivo un mundial es igual que unos Juegos Olímpicos, la repercusión de un bronce olímpico es superior a un oro en cualquier mundial.

Álvaro Martín y María Pérez, en el podio de París.

Álvaro Martín y María Pérez, en el podio de París. / AP / Vadim Ghird

¿Qué espacio ocupa Extremadura y Llerena en particular cuando está disputando una prueba deportiva?

Lo son todo, evidentemente. En las competiciones nacionales mi forma de hacer patria es sacar la bandera extremeña. Como no puedo sacarla en las pruebas internacionales, sí que intento llevar encima algo relacionado con mi tierra. En estos Juegos Olímpicos llevaba una pequeña bandera extremeña en mi muñeca derecha. No lo hacía solo por lucirla, que es lo de menos, sino por representar que alguien de un pueblo del sur de Extremadura ha conseguido un importante logro, pues los extremeños somos gentes muy trabajadoras, que además de ser humildes también somos ambiciosos con nuestras metas.

Comenzó a interesarse por el deporte a los nueve años y que pasó por varias disciplinas antes de decidirte por la marcha atlética. ¿Qué fue lo que le hizo decantarse por esta disciplina?

Principalmente, con esas edades la marcha me gustaba más que correr. Entonces yo compaginaba las dos disciplinas dentro del atletismo: el fondo y la marcha. Tenía los mismos resultados deportivos en ambas, pero me sentía más cómodo con la marcha. Quise hacer lo que me gustaba, por encima de algo en lo que pudiese destacar.

Se trasladó a Madrid a los quince años para entrenar en el Centro de Alto Rendimiento. ¿Cómo fue ese cambio a tan temprana edad? ¿Qué desafíos enfrentó?

Es cierto que fue un salto enorme. Si quería profesionalizarme tenía que tener mejores condiciones para entrenar, contar con un buen equipo de trabajo… y para ello tenía que estar en un Centro de Alto Rendimiento. Yo era menor de edad. Mis padres y amigos se iban a quedar en Llerena. Afortunadamente, mi hermano mayor estaba conmigo porque iba a empezar la universidad. Los primeros meses fueron duros, siendo yo tan pequeño, y me vi superado. A posteriori se vio que esa decisión fue la correcta.

Ha participado en cuatro Juegos Olímpicos consecutivos. ¿Cómo se siente representar a España y, en particular, a Extremadura en una competición de tanto nivel?

Los Juegos Olímpicos lo son todo. Uno sueña con ir cuando es pequeño. Claro que ir a los campeonatos mundiales y europeos es importante, pero los Juegos Olímpicos son lo máximo. Cuando estás ya disputándolos te das cuenta de que la realidad supera la ficción. Te sientes entonces muy orgulloso, y no solo tú, tus padres, tu familia, tus amigos y tu tierra, que se ven representados como si el tuyo fuera su propio éxito.

¿Hasta cuándo alargará su carrera? Ya ha dicho que no llegará a Los Ángeles 2028…

Todos me están preguntando por los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 2028. Pensemos que tendría 34 años. Nuestras carreras deportivas se pueden alargar, pero habrá que pensar que llegaré a un momento en el que estaré estancándome e incluso que, lógicamente, habrá un declive de mi forma física. También tengo que pensar que tengo dos carreras universitarias (Ciencias Políticas y Derecho) y que quiero hacer otras cosas aparte de entrenar. Para la formación que quiero hacer a nivel académico necesito un tiempo que el entrenamiento de máximo nivel no me permite. Por eso he dicho que en Los Ángeles 2028 no estaré.

Después de años en un club nacional, decidió regresar a Extremadura y unirte al CAPEX en 2021. ¿Qué le motivó a tomar esa decisión?

Primero, me animó la valentía de los integrantes del CAPEX y su junta directiva. Me propusieron un proyecto muy ambicioso. Entonces el club se encontraba en la segunda división del atletismo español. Yo tengo que reconocer que me he sentido raro llevando la camiseta de un club valenciano, que era campeón de Europa por entonces. Sin embargo, me atraía la idea de formar parte de un club extremeño. Ahora me alegro muchísimo de haber dado ese salto, porque fue histórico nuestro ascenso a la primera división, y todo lo que hemos vivido hasta llegar a la categoría actual. Estoy muy orgulloso de defender los colores de un equipo extremeño.

¿Qué cree que ha sido clave para mantener tu nivel de competitividad a lo largo de los años y conseguir títulos en distintas etapas de tu carrera?

Independientemente de todo lo sacrificado que resulta estar al máximo nivel, hay que destacar que lo que estaba haciendo me gustaba y era algo que yo había decidido. Ha sido clave implicarse al cien por cien y dedicarle toda mi vida a la alta competición. Aunque compites un día concreto tienes que prepararte todos los días para ese momento. Yo lo he hecho durante muchos años.  

La marcha atlética es una disciplina que requiere una gran resistencia y concentración. ¿Cómo maneja la presión y la preparación mental antes de una gran competición?

Como todo deporte de alto nivel, no solo son necesarias unas capacidades físicas, sino también psicológicas. Desde 2017 trabajo con un psicólogo deportivo. De cuello para abajo se encarga mi entrenador y de cuello para arriba mi psicólogo. Existe muy buena sintonía entre ellos. Que todas las piezas funcionen es una de las claves para lograr buenos resultados en mi carrera.

¿Podría compartir con nosotros un momento especialmente difícil y cómo logró superarlo?

Uno fue cuando quedé cuarto en los Juegos Olímpicos de Tokio. Entonces pensé que la gran oportunidad había pasado. Durante mucho tiempo ese pensamiento estuvo en mi cabeza. Tuve que darle la vuelta y coger de nuevo el tren del triunfo en París. Eso me hizo mejorar mucho en el último periodo.

Ha mencionado en entrevistas anteriores que regresar a Extremadura fue una forma de devolver a tu tierra algo de lo que te ha dado. ¿Qué planes tienes para contribuir al desarrollo del deporte en la región?

También soy miembro fundador de la Comisión Sectorial de Deportistas de Extremadura, órgano adscrito a la Dirección General de Deportes, que asesora para mejorar el deporte base, además del de élite. El deporte, además de los logros deportivos, es una herramienta de crecimiento social.

A lo largo de su carrera, ¿quiénes han sido tus referentes o personas que más te han inspirado en tu vida personal y profesional?

No tengo como referente a ningún deportista superfamoso. Mis referentes son personas de vida normal, especialmente a aquellos deportistas que han sabido compaginar la alta competición con tener estudios. Usain Bolt es un gran deportista, pero que no tuviera formación académica me chirriaba.

¿Cómo compagina su vida personal con la exigente carrera de un atleta de élite? ¿Qué hace para relajarse o desconectar?

A veces es muy difícil porque no tenemos apenas tiempo de ocio y todo que gira a nuestro alrededor (familia, amigos, pareja…) tiene que adaptarse a nosotros. Si tengo una forma de desconectar de esa burbuja deportiva es leyendo mucho.

Finalmente, ¿qué consejo les daría a los jóvenes extremeños que sueñan con convertirse en atletas profesionales como usted?

Si me conocieran personalmente verían que no hay nada reseñable o que destacar en mí. Simplemente, soy trabajador, con mucha voluntad, y nunca he dejado de soñar.

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