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Crisis sanitaria en la cabaña ganadera

Ganadero extremeño afectado por la lengua azul: «Se está llevando toda mi vida por delante»

El serotipo 3 llegó hace unos días a los municipios de Cheles y Alconchel, en el suroeste de la región

Las ovejas muertas se cuentan por cientos y algunos ayuntamientos plantean cavar fosas para enterrar los cuerpos

Detrás de la epidemia hay historias personales y ganaderos que lo están perdiendo todo

Crisis sanitaria de lengua azul en Extremadura

Andrés Rodríguez

Jonás Herrera

Jonás Herrera

Ángel González es ganadero, cuenta con 49 años y desde que era un niño tiene ovejas. «Esta es mi hucha, cada vez que tengo unos ahorros compro un par de borregas», cuenta en mitad del cercado en el que tiene a las parideras. Este depósito, como él mismo define, «se ha roto por debajo. La lengua azul se está llevando toda mi vida por delante», se lamenta. 

En su terreno cerca de Alconchel, a unos 45 kilómetros de Badajoz capital, tenía unas 200 ovejas. Ahora le quedan en torno a 170. En menos de una semana 23 se han muerto a causa del serotipo 3 de esta enfermedad, la más mortal hasta la fecha. A ellas se suman los 30 borregos que han fallecido porque sus madres no han podido amamantarlos o porque han nacido muertos.

Llegó desde Portugal

Esta variante llegó desde Portugal. Días antes de empezar a notar que sus animales no estaban bien ya hubo noticias de casos similares en la localidad lusa de Reguengos de Monsaraz. Entre este municipio y Alconchel apenas hay 55 kilómetros de distancia. En medio, el lago de Alqueva, varias riveras y muchas charcas artificiales para el ganado. «Con este vergel es muy fácil la propagación de la enfermedad a través de los mosquitos», explica Álvaro Martín, veterinario en la Agrupación de Defensa Sanitaria (ADS) de Alconchel. 

González cuenta con el 90% de sus animales infectados y cree que seguirán muriendo muchas más: «No veo ninguna mejoría con los tratamientos que le hemos puesto hasta ahora», se lamenta. Hasta el viernes estuvieron pinchándoles antibióticos y antiinflamatorios para paliar los síntomas de la lengua azul. Dicho día comenzó la vacunación en esta zona de la región y este ganadero fue el primero en recibir al veterinario para que inoculara a las pocas ovejas sanas que quedaban en su finca

¿De dónde viene el contagio?

La lengua azul es una enfermedad vírica, de la familia Reoviridae, que afecta a los rumiantes tanto domésticos como salvajes (afecta principalmente a ovinos además de bovinos, caprinos, bufálidos, antílopes, cérvidos, camélidos, entre otros).

Transmitida por la picadura de ciertas especies de mosquito del género Culicoides donde la gravedad de la enfermedad varía según la especie y serotipo.

De acuerdo a la actual normativa en vigor, la Lengua azul es de notificación inmediata únicamente si se detecta en la población animal diana pertinente en un Estado miembro o zona libres de enfermedad.

Hospedadores: La especie ovina es la más afectada normalmente, mientras que bovino y caprino no muestran normalmente ningún signo clínico de la enfermedad y pueden actuar como portadores.

El periodo de incubación es de 5 a 10 días.

El momento más duro de su vida

Para él, este está siendo el momento más duro de todos los que ha vivido en el mundo de la ganadería. «No cobro nada más además de lo que me dan por las ovejas», reconoce. Hasta hace muy poco tenía otro trabajo, pero lo dejó para hacerse cargo de su explotación: «Venía la época de paridera y mi hijo está de baja, teníamos unas expectativas muy buenas y ahora se han roto. Ahora ni ovejas ni borregos ni trabajo», dice mientras intenta levantar a uno de los animales.

Ángel González es uno de los ganaderos afectados por la lengua azul en Alconchel.

Ángel González es uno de los ganaderos afectados por la lengua azul en Alconchel. / Andrés Rodríguez

El precio del cordero en lonja estaba en unas cantidades muy buenas, según afirma oscilaba entre los 85 y los 120 euros el ejemplar. Y se esperaba que el precio ascendiera conforme se aproximara la época de Navidad. 

«Venía la época de paridera y mi hijo está de baja, teníamos unas expectativas muy buenas y ahora se han roto. Ahora ni ovejas ni borregos ni trabajo»

Ángel González

— Ganadero afectado

A la falta de ingresos que van a registrar, se suman los gastos de la medicina que están administrando, «son más de 100 euros diarios lo que me gasto, el dinero que no tengo», afirma. 

Solicitan ayudas

Las vacunas que el viernes pusieron a parte de sus animales, podrán poner freno a la propagación de esta epidemia, pero no limitará el daño que ya ha sufrido este ganadero. Por ello, solicita apoyo a las administraciones: «Que nos ayuden económicamente a algo, a las medicinas que le estamos poniendo o a algo», reclama. Lo dice recordando que el año pasado se otorgaron unos fondos públicos a los criadores de vacuno por la pérdida de cabezas de ganado a causa de la fiebre hemorrágica. 

En aquel momento se destinaron siete millones de euros que fueron a parar a más de 3.200 explotaciones en las que se registraron muertes a causa de esta enfermedad. González espera que algo así puedan ofrecer a los afectados por esta enfermedad en el sector ovino, «pero hasta ahora nadie nos ha dicho nada de esto. Ojalá».

Esta crisis llega en el peor momento. El cordero se pagaba entre los 85 y los 120 euros, precio que se esperaba subiera en Navidad.

Los cadáveres se acumulan

El seguro que tiene «debería de cubrir» en parte las pérdidas económicas, aunque por el momento «solo vinieron a recoger los animales muertos el jueves, pero nada de dinero», cuenta. Según él, gracias a tener esa protección pudo deshacerse de los cadáveres que se amontonaban en su finca. «Otros compañeros han hecho un hoyo y ahí los han enterrado porque no tienen seguro», confiesa. 

El Ayuntamiento de Alconchel trabaja desde el jueves en la creación de una fosa común municipal para que todos los ganaderos del municipio puedan usarla, según ha confirmado su alcalde Óscar Díaz: «La vamos a hacer porque sino en pocos días va a oler a muerto por todas las calles del pueblo. Esto es un asunto higiénico y social», declara. 

En uno de los lugares en los que permanecen ovejas muertas es en la finca de José María Vadillo. Él tiene habilitado un pequeño contenedor alejado del centro de su finca en el que se acumula la última decena de animales que han perdido la vida a consecuencia de esta epidemia, a la espera de que sean retiradas. 

Un trabajador de José María Vadillo echa al contenedor los últimos animales que han muerto por lengua azul en su explotación.

Un trabajador de José María Vadillo echa al contenedor los últimos animales que han muerto por lengua azul en su explotación. / Andrés Rodríguez

Primera finca en localizar el serotipo 3

Fue en su explotación donde detectaron los primeros casos compatibles con el serotipo 3. «Medicamos contra parásitos pulmonares, luego pensamos que podría ser neumonía y tratamos para ello y no mejoraban. Poco después vimos que empezaban a cojear, tenían fiebre y con mucha apatía», explica el veterinario Álvaro Martín. Todos los síntomas que se aprecian en la variante de lengua azul. 

Para saber el nombre de la enfermedad que estaba atacando se realizaron necropsias: «Tenían los pulmones con edemas y en muy mal estado. Tenían grandes hemorragias», detalla Martín. Fue entonces cuando se empezó a hablar del nuevo serotipo y se confirmaron las sospechas. 

En esta finca ya han muerto más de 100 ovejas. Aunque ni el propio ganadero puede cuantificar a ciencia cierta las que faltan: «Es muy complicado saber el número exacto. La explotación es muy grande, están en extensivo y puede que cuando recontemos hayan muerto muchas más».

José María Vadillo registró los primeros casos compatibles con el serotipo 3 de lengua azul en su explotación en Alconchel.

José María Vadillo registró los primeros casos compatibles con el serotipo 3 de lengua azul en su explotación en Alconchel. / Andrés Rodríguez

En el peor momento

La enfermedad llega en un momento clave para el sector ovino que se encuentra en plena época de parideras. En el caso de Vadillo habían sincronizado la monta con el celo y venían muchos partos dobles: «Deberían de haber nacido ya más de 500 borregos y creo que no llegamos a los 300», cuenta.

Este es el peor momento que ha vivido Vadillo como ganadero. Desde que era un niño ha estado ligado a la ganadería, aunque desde hace tres décadas se encarga en exclusiva de esta tarea. En este tiempo, tuvo otro episodio de lengua azul hace unos 5 o 6 años, entonces se inició la vacunación más tarde de lo debido y la enfermedad se llevó a unas 70 ovejas. En esta ocasión esa cifra ya se ha superado y estima que han podido duplicarla. «Este golpe ha sido mucho peor, sin duda. Además, nos ha pillado la paridera», reconoce. 

«Deberían de haber nacido ya más de 500 borregos y creo que no llegamos a los 300»

José María Vadillo

— Ganadero afectado

Este ganadero pide que se agilice la vacunación para el serotipo 3, además de que se inicien las vacunaciones mucho más temprano. «Son preventivas y hay que hacerlo antes de que esté el problema», dice. Del mismo modo, solicita a las administraciones que trabajen en una única dosis que prevenga todas las variantes de lengua azul

Casos en bovino

Los casos de esta epidemia en explotaciones bovinas ya se han confirmado en Jerez de los Caballeros y se estudian varias explotaciones en Alconchel con síntomas que son muy compatibles. «Por el momento los casos en el vacuno no son tan alarmantes como en las ovejas», confirma el veterinario. 

Pese a ello, todas las muestras que recogen los veterinarios oficiales mediante extracción de sangre, se mandan a la Junta de Extremadura y de ahí al Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación que es el órgano que reporta todos los focos y la incidencia de esta dura epidemia de lengua azul. 

26 focos en Extremadura

Extremadura suma ya 26 focos de lengua azul después de que la Red de Alerta Sanitaria y Veterinaria haya notificado cinco nuevos focos situados en explotaciones ganaderas de Cheles (2), Escurial, Santa Amalia y Jerez de los Caballeros, todas en la provincia de Badajoz.

Dos explotaciones de Cheles han confirmado casos del serotipo tres, el más virulento, y una de ellas también del serotipo 1 que es el que está presente en el resto de los nuevos focos.

En días previos, se han notificado focos en Casar de Cáceres, Burguillos del Cerro (2), Aldea del Cano (2), Madrigalejo, Cáceres, Rosalejo, Monesterio, Alconchel, El Carrascalejo, Cheles, Santa Marta de Magasca (3), Campo Lugar, Segura de León, Torreorgaz (2), Oliva de la Frontera y Almoharín. En todos estos casos, la variante de la enfermedad detectada en las explotaciones afectadas es la 1, salvo en Alconchel y Cheles, donde también se han dado casos del serotipo 3. Esto supone que el municipio de Cheles acumula tres focos del serotipo 3, posiblemente debido a su proximidad a la frontera con Portugal, donde hace unas semanas ya se había notificado esta variante en fincas ganaderas de la región de Évora. 

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