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el reclamo de la gastronomía

Extremadura: sin mesa para hoy

Si quiere salir a comer este fin de semana y no ha hecho una reserva previa, posiblemente lo tenga complicado

La evolución del sector gastronómico en Extremadura, donde la calidad de los productos se une al buen hacer en los fogones, ha acabado por saturar muchos restaurantes. En algunos hay que llamar con días de antelación.

David Llorente, de Restaurante Succo, agendando una reserva

David Llorente, de Restaurante Succo, agendando una reserva / TONI GUDIEL

Badajoz

Sentarse en la mesa, preferiblemente acompañado, para degustar los aromas y sabores de la gastronomía, es habitualmente uno de los mejores momentos del día. Sin embargo, en este país y sobre todo en esta comunidad, Extremadura, el comer es algo que va más allá de llevarse el plato a la boca y aportar energía al cuerpo.

Porque una de las grandes características de la región es su enorme pasión por el mundo gastronómico. El alto nivel de los productos nacidos del trabajo de ganaderos, agricultores y viticultores extremeños, junto a la dedicación de chefs que han elevado los fogones a la categoría de arte, contribuyen a que la cocina regional sea una de las señas de identidad y forme parte de la cultura de la propia comunidad.

Acompañado de un buen vino de la tierra, en Extremadura se pueden disfrutar manjares de alta calidad nacidos del esfuerzo y pasión de la hostelería y restauración de esta región. Eso sí..., siempre y cuando sea posible encontrar una mesa libre, misión complicada en los últimos tiempos. A día de hoy, debido a la gran demanda que registran los restaurantes, acudir los fines de semana sin reserva previa se ha convertido en una opción prácticamente inviable.

Y ello pese a la diversidad culinaria que tiene Extremadura, infinitamente mayor que antaño. Restaurantes tradicionales, vegetarianos, de cocina internacional, buffet, fusión, gourmets…, todos son un atractivo para el comensal, pero en muchos hay que llamar con horas, e incluso con días de antelación. Así lo confirma este diario en un periplo por distintas ciudades extremeñas.

Juan Miguel Palacios, propietario y gerente del Restaurante Albalat (Cáceres), asegura que para poder degustar sus elaboraciones «hay que reservar mesa con un mínimo de cinco de antelación, si no, resulta casi imposible que podamos disponer de una mesa». 

Este restaurante cacereño, donde, por clamor popular, la estrella es el carpaccio de presa ibérica marinada con virutas de foie, destaca por su relación con los productos de la tierra. Una carta amplia, poblada en su mayor parte por platos de cocina tradicional extremeña, es su seña de identidad, su reclamo. «Los fines de semana predomina el ambiente familiar, aunque recibimos gran variedad de clientela». «A diario también está completo», señala.

Juan Miguel Palacios, titular y gerente  del restaurante Albalat (Cáceres)

Juan Miguel Palacios, titular y gerente del restaurante Albalat (Cáceres). / JORGE VALIENTE

«A raíz de lo sufrido en la pandemia, la sociedad ha cambiado su forma de vida. Ahora atrae más la gastronomía. La gente se asegura su sitio para poder disfrutar de ello»

Para Juan Miguel Palacios, existe un claro detonante de esta circunstancia: la pandemia. «A raíz de lo sufrido en aquella época, las personas han cambiado su forma de vida». «Las costumbres ya no son las mismas, ahora atrae más la gastronomía y la gente se asegura su sitio para poder disfrutar de ello», comenta.

En la capital pacense la situación es la misma. Juan Carlos Sola, propietario y fundador de la Cervecería–Restaurante La Moska (Badajoz), coincide en la explicación ante esta alta demanda: «La pandemia ha provocado que las personas quieran salir y disfrutar más junto a su familia y amigos». 

Juan Carlo Sola, gerente y propietario de la Cervecería - Restaurante La Moska (Badajoz)

Juan Carlos Sola, gerente y propietario de la Cervecería - Restaurante La Moska (Badajoz) / Santi García

«Desde el miércoles ya tenemos el fin de semana completo. La pandemia ha motivado que las personas quieran salir y disfrutar más junto a su familia y amigos»

La Moska es un restaurante con 15 años de antigüedad, pero fue hace un par de años cuándo dieron el salto a la fama. “Gracias a un cambio y ampliación del local, junto a algunos fichajes para la plantilla, conseguimos mayor atracción”, señala Juan Carlos.

Actualmente «hay que tener muchísima suerte para poder comer un sábado o domingo sin reserva», asegura Sola. «Desde el miércoles ya tenemos el fin de semana completo», indica. ¿Su principal atractivo? «Un buen producto, bien tratado y con buena presentación es nuestra seña de identidad. Todo el que viene repite», comenta sonriente.

Los paladares, cada vez más educados en gastronomía, requieren productos de calidad. Y en La Moska lo saben. «Compramos los mejores. Sobre todo buscamos en nuestra región: la carne, el embutido y los quesos que tratamos son todos extremeños. En cuanto a los alimentos como el marisco y el pescado, vienen de otras comunidades españolas. Allá donde esté el mejor producto, estaremos nosotros», indica Juan Carlos.

El público habitual de este local está formado por personas adultas, sin embargo, los fines de semana acuden muchas familias. Por ello, la carta del restaurante es bastante amplia. «Tenemos desde un arroz con marisco o de tamboril hasta elaboraciones más simples para los más pequeños», señala. «La gente vuelve por lo que ofrecemos. Les gusta lo que servimos y cómo lo tratamos. Se sienten cómodos».

Llamar un mes antes

Y de Badajoz a Malpartida de Cáceres. El Restaurante Museo Vostell, situado junto al Monumento Natural de Los Barruecos, tiene un público muy diverso debido a su localización, contando incluso con comensales internacionales. Por ello, recibe reservas con mucho tiempo de antelación. «Los fines de semana están todos completos. Hay que llamar un mes antes mínimo», indica Paco Álvarez, propietario y cocinero jefe del restaurante.

Paco Álvarez, propietario y cocinero jefe del Restaurante Museo Vostell (Malpartida de Cáceres)

Paco Álvarez, propietario y cocinero jefe del Restaurante Museo Vostell (Malpartida de Cáceres) / Cedida

«La sociedad ha renovado su mentalidad. Nos encontramos ante una juventud más sibarita, más culta e informada y con mayor aprecio a la gastronomía»

Asegura Paco que, durante su larga trayectoria en el mundo de la hostelería y la restauración, ha observado una transformación de la sociedad. «Las costumbres se han modificado, ahora la gente quiere ser un poco más gastrónoma». «Se ha cambiado el ocio y salir a tomar copas, por el disfrutar de una buena comida con amigos, compañeros y familiares». La comida mediterránea y numerosos platos de comida internacional caracterizan a este restaurante. Los productos de proximidad son los más demandados. «La torta del Casar y el asado se llevan la palma», indica Álvarez. 

El público joven resulta habitual en el restaurante y sus sugerencias son aceptadas para la carta. «La sociedad, y sobre todo la juventud, han renovado su mentalidad. Nos encontramos ante una juventud más sibarita, más culta e informada y con más aprecio hacia el sector gastronómico».

Subiendo hacia el norte, David Llorente, propietario del Restaurante Succo (Plasencia), comparte los mismos argumentos. «Cada vez resulta más complicado encontrar una mesa para comer». «Todo vino a raíz de la pandemia, desde aquella época el incremento en la hostelería y restauración ha sido notable».

David Llorente, propietario del restaurante Succo, en Plasencia.

David Llorente, propietario del restaurante Succo, en Plasencia. / TONI GUDIEL

«Nos estamos volviendo cada vez más europeos. Comemos antes, nos vamos antes a casa y organizamos más nuestros planes. Esto era impensable hace unos años»

Este restaurante placentino, en el que hay que reservar con una semana de antelación para conseguir mesa, destaca por el uso de productos de temporada. Abastecido por proveedores locales y de proximidad, la cocina tradicional y la selección de vinos del Restaurante Succo atrae a clientes muy variados: desde los 20 a los 90 años, explica el titular, y sobre todo familias, comidas de negocio y turistas.

Para David, «las épocas de crisis son épocas de oportunidades y nuevas costumbres». Afirma que la sociedad vivió «un cambio de mentalidad con el covid». «Ahora la gente está más organizada y se asegura comer en el sitio que quiere».

Una situación «impensable hace años, incluso los bares están hoy completos». ¿Costumbres que han llegado para quedarse? David Llorente hace su propio análisis: «nos estamos volviendo cada vez más europeos. Comemos antes, nos vamos antes a casa y organizamos más nuestros planes». 

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