El futuro de la central nuclear
Almaraz entra en descuento mientras los profesionales no hallan evidencias que apoyen su cierre
Un foro multidisciplinar reúne a especialistas en Biología, Oncología o Ingeniería y a la sociedad civil

Central nuclear de Almaraz. / Carlos Gil
Una central nuclear necesita mucho margen de tiempo para cerrar o prorrogar su vida útil. En ambos casos, los procesos son largos y deben anticiparse. La continuidad de Almaraz requeriría por tanto una serie de inversiones y previsiones de mantenimiento que, llegado finales del próximo enero, comenzarían a estar muy comprometidas, aunque el Gobierno español diese marcha atrás en su intención de desmantelar las nucleares españolas. «Así lo explican los responsables de la planta, de modo que si no se hace nada, estará sentenciada en poco tiempo, de ahí que nos estemos movilizando».
Son palabras de José Marcelo Muriel, ingeniero industrial y miembro de la directiva de ‘Pensando Extremadura’, colectivo que organizó ayer las ‘II Jornadas de la sociedad civil frente al cierre de la Central Nuclear de Almaraz’, en colaboración con el Club Senior Extremadura y la Cámara de Comercio de Cáceres.
Participaron profesionales de la medicina y la biología, que explicaron que a día de hoy las investigaciones disponibles no evidencian ningún daño o riesgo para la población y el entorno medioambiental por el mero funcionamiento de la planta. Así lo revelan por ejemplo los datos expuestos por Pablo Borrega, jefe del Servicio de Oncología del Hospital Universitario de Cáceres, quien basó su exposición en los datos registrados por el Consejo de Seguridad Nacional, la Asociación Nacional Contra el Cáncer y otros estudios internacionales. Profundizó en la radiación ionizante y su relación con el cáncer, explicando que no existe «ninguna evidencia cierta» de que la central incida en la zona del área de salud de Navalmoral. «En principio no hay ninguna relación entre centrales nucleares modernas y cáncer», subrayó.
Por su parte, José Carlos Escudero, biólogo y catedrático de Ecología y de Evaluación de impacto de la Uex, que ha trabajado cuatro décadas con la Central Nuclear de Almaraz en temas ambientales externos, matizó que «existe mucha leyenda sobre estos temas y ha habido programas que han hecho una propaganda cruel de Almaraz». El profesor precisó que en todos estos años no ha habido daños al entorno.
«No hay ni una sola razón que justifique el cierre, ni de tipo económico, ni de sostenibilidad, ni técnico, ni de seguridad, ni medioambiental. Y sin embargo, si se clausura Almaraz, se acabaría con el primer foco de empleo de la región (3.000 puestos) y con el mayor elemento de fijación de territorio en Extremadura», destacó Gabriel Álvarez, presidente de la Cámara de Cáceres. A su juicio, el desmantelamiento sería «catastrófico para la economía de la zona y de la región», al «no existir» alternativa posible.
Por todo ello, Marcelo Muriel instó ayer a no bajar la guardia, pese a que en el Gobierno se percibe un cierto silencio sobre las nucleares desde que la ministra Teresa Ribera aspira a la vicepresidencia ejecutiva de la Comisión Europea (la UE ha pasado a considerar la energía nuclear como energía verde). «Esto podría resultar incluso perverso: nos tememos que se vaya a cerrar la central extremeña por ser la primera en el calendario de desmantelamientos, y que las catalanas (Ascó y Vandellós) sigan abiertas», advierte Muriel.
«No emite CO2»
Un panorama que va en sentido contrario al internacional: «los países apuestan por la energía nuclear y España no puede ser el único que la detenga. Es básica, competitiva, funciona todas las horas del año y no emite CO2. Además, nos da independencia tal y como está la geopolítica», puntualizó Ignacio Araluce, presidente del Foro Nuclear Español, recordando que EEUU está ampliando licencias de operación para 60 u 80 años en centrales similares a Almaraz.
La misma opinión comparte Pedro Sánchez, presidente de la Asociación de Municipios en Áreas de Centrales Nucleares: «Cerrar Almaraz sería un pérdida enorme porque genera muchísimo desarrollo económico y no estamos sobrados en ninguna parte de España, por supuesto tampoco en Campo Arañuelo, de industrias».
Reacciones | Gobierno extremeño: «Aún hay tiempo»
La secretaria general de la Consejería de Agricultura, Ganadería y Desarrollo Sostenible, Concepción Montero, declaró ayer en el foro sobre Almaraz que no se entiende el «empecinamiento» del Gobierno central con el cierre, y agregó que el ejecutivo de María Guardiola entiende que «todavía hay tiempo para dar marcha atrás», trabajando «sin descanso».
Montero defendió que los argumentos expresados en el foro «contradicen esos efectos perniciosos que se atribuyen a la central nuclear en el ámbito de la salud o medioambiental», mientras que «nadie puede negar la importancia económica de la central». La secretaria subrayó que la Junta está dispuesta a adoptar «todas las acciones necesarias» para evitar el cierre, porque «no va a abandonar a los ciudadanos del Campo Arañuelo».
En similares términos se pronunció el alcalde de Cáceres, Rafael Mateos, quien fue el encargado de abrir el foro. Lamentó que esta decisión «ponga en peligro el sustento económico de miles de familias», sin que además haya «criterios técnicos» que respalden el cierre de una nuclear, «por las que otros países apuestan». «Es una cuestión puramente ideológica», matizó Rafael Mateos.
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