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Una petición de los hosteleros que viene de lejos

Los bares de Extremadura quieren cerrar más tarde

El sector de la hostelería y ocio nocturno extremeño pide que se amplíe hasta en una hora y media el horario de cierre de los establecimientos hosteleros para que la región pueda equipararse al resto de comunidades autónomas, que permiten a los locales cerrar más tarde, tanto en el periodo de invierno como durante el verano

Camarera de un establecimiento hostelero de Mérida.

Camarera de un establecimiento hostelero de Mérida. / JORGE ARMESTAR

Mérida

Una reivindicación que viene de lejos. El sector de la hostelería y el ocio nocturno extremeño demanda que se amplíe hasta en hora y media el horario de cierre de los establecimientos hosteleros, lo que implicaría la elaboración de una nueva orden autonómica por parte de la Junta de Extremadura. Con esta ampliación, la región podría equipararse al resto de comunidades autónomas del país, ya que estas permiten a los locales cerrar más tarde, tanto en el periodo de invierno como en verano. 

En Extremadura, los bares, cafeterías, restaurantes, cines, teatros o boleras cierran a la 1.30 horas; los pubs a las 2.30 y las discotecas a las 4.00. Este horario se ve incrementado en media hora los fines de semana y vísperas de fiestas, así como en una hora para los pubs y discotecas durante los meses estivales. Si tenemos en consideración los horarios de otras comunidades, cabe destacar que en Cataluña, Galicia, Cantabria o Andalucía los bares pueden abrir hasta las tres de la madrugada y las discotecas hasta las seis, incluso hasta las siete en el caso andaluz. Asturias y la Comunidad Valenciana van más allá, permitiendo su apertura hasta las 7.30 horas.

Horario de cierre de las discotecas en las diferentes comunidades autónomas.

Horario de cierre de las discotecas en las diferentes comunidades autónomas. / Fexbares

En España, las bases para la regulación de estos horarios se recogen en la Ley 1/2004, de 21 de diciembre, de Horarios Comerciales, aunque esta norma otorga a las comunidades autónomas la capacidad de adecuar los horarios comerciales a las particularidades de su comercio y población. Por su parte, los ayuntamientos también pueden autorizar ampliaciones o reducciones sobre el horario general en supuestos especiales como la celebración de fiestas y verbenas populares, como el Carnaval, la Semana Santa o la Navidad. Asimismo, de los consistorios dependen las licencias de actividad que se concedan a estos negocios.

El horario de cierre en Extremadura está regulado a través de una orden autonómica que data del año 1996, una normativa que tendría que haberse actualizado tras la aprobación, el 5 de abril de 2019, de la Ley de Espectáculos Públicos y Actividades Recreativas. Según lo recogido en su artículo 40, mediante orden del titular de la consejería competente (Presidencia, Interior y Diálogo Social), y oído el Consejo Asesor de Espectáculos Públicos y Actividades Recreativas de Extremadura, se fijará el horario general de apertura y cierre de los establecimientos públicos e instalaciones para el conjunto del territorio extremeño.

Apuntado esto, y con relación a la demanda que traslada el sector hostelero, desde el Ejecutivo autonómico se limitan a indicar que lo que se está abordando en la actualidad es la negociación para la ampliación de los horarios en esta Navidad. «Con respecto a cualquier otra cuestión debe abordarse con el mismo método. Diálogo, escucha a todas las partes implicadas y consenso», apostillan. 

Desigualdad territorial

«Extremadura es la comunidad en la que más pronto cierran los establecimientos de hostelería y nos hace competir en desigualdad de condiciones con respecto a otras comunidades», lamenta el presidente de la Asociación de Hostelería y Turismo de Extremadura (Setex), Antonio Martínez. A su juicio, la ampliación del horario conllevaría beneficios económicos para los empresarios y la creación de puestos de trabajo. Además, señala que la subida de las temperaturas que se ha venido registrando en los últimos años también justifica esta decisión, ya que el calor en muchos periodos del año resta usuarios en determinadas horas del día: «Pasa como en Andalucía, en verano la gente no sale hasta las diez de la noche o más». 

En esta línea, explica que el Ejecutivo autonómico se comprometió a debatir la ampliación, pero ni durante la pasada legislatura ni en la actual se ha abordado este tema. «El antiguo gobierno quedó en que se iba a mirar y estudiar, pero las asociaciones contra el ruido fueron contra ellos y se echaron para atrás. Por parte de la Junta se debería abordar la remodelación de los horarios, tal y como está contemplado en la ley de espectáculos públicos», añade. «¿Por qué Extremadura tiene que ser siempre la última en todo?», pregunta.  

En su opinión, mientras que el sector hostelero de la región no se una para hacer fuerza frente a la Administración, nunca conseguirán que se atienda esta demanda: «Los hosteleros tenemos un gran problema, somos 500 en la asociación, pero, ¿dónde está el resto? ¿Cuántos miles y miles de bares hay?» «Si todos los empresarios estuviésemos unidos esto no pasaba, porque esto no pasa en zonas como País Vasco, Madrid o Cataluña, así que mientras que no seamos capaces de salir a la calle o acudir a donde sea, poco se podrá hacer», reconoce Martínez.  

Media nacional

En este sentido se expresa el presidente de la Federación Extremeña de Bares y Restaurantes (Fexbares), José Luis Mosquera, quien subraya la desigualdad territorial que hay en este asunto: «Partimos de la base de que todos los españoles tenemos los mismos derechos, por eso nos parece injusto que la hora media de cierre a nivel nacional sean las seis de la mañana para las discotecas y cafés-concierto y en Extremadura las cuatro y media». «Ya no es solo por oportunidad de negocio de los empresarios, sino por la oportunidad de diversión de nuestros jóvenes y no tan jóvenes que quieran disfrutar de la noche», indica. 

«Muchas veces nos quejamos del tren porque en eso dependemos del Gobierno nacional, pero es que este asunto depende de nuestra propia comunidad. No queremos ser ni los últimos en cerrar ni los primeros, queremos estar en la media nacional, por eso vamos a intentar que en lugar de cerrar a las cuatro y media se cierre a las seis», apunta. Mosquera informa a su vez de que el pasado mes de marzo mantuvieron una reunión con la Junta, pero no hay ningún avance: «Estamos acabando el año y seguimos exactamente igual, no tenemos conocimiento de nada». 

La petición para ampliar el horario de cierre de este colectivo está fundamentada en varias cuestiones, como el hecho de que los locales están insonorizados dado el tipo de licencia y que los clientes llegan cada vez más tarde a los locales, al tiempo que se reducen las horas de trabajo. Además, indican que cerrar más tarde permitirá una evacuación paulatina de los locales a lo largo de la noche y evitará aglomeraciones en el horario de cierre, así como que los clientes podrán estar en los locales con todas las garantías que ofrecen en lugar de estar en la calle. 

«Los argumentos que tiene la Junta para no atender nuestra demanda están vinculados con las quejas de los vecinos, pero es que lo que no saben es que donde realmente hace ruido la gente es en la calle, no en los locales que están perfectamente preparados para absorber el sonido», asegura. En este punto, cabe destacar que las leyes sobre los horarios de cierre de los establecimientos hosteleros afectan en buena medida a la convivencia ciudadana, pues los vecinos que viven en zonas con alta concentración de bares o restaurantes pueden enfrentarse a problemas de ruido y alteraciones en las horas de sueño. 

Derecho al descanso

El vicepresidente de la Asociación Regional contra el Ruido, Julián Gutiérrez, sostiene que los horarios de cierre de los establecimientos hosteleros están recogidos en las diferentes legislaciones autonómicas, por lo que considera que los empresarios extremeños tienen que ceñirse a lo que marca la normativa extremeña. «Nos da igual que un local esté abierto durante toda la noche o que el horario sea amplísimo, siempre y cuando esté insonorizado, las puertas cerradas y la música tenga un nivel que no salga al exterior ni produzca vibraciones en los pisos altos», afirma. «El local tiene que tener esas condiciones y ahí los ayuntamientos son muy permisivos porque dan la licencia sin hacer una supervisión exacta de lo que dice la legislación y luego pasa lo que pasa», critica. 

Gutiérrez señala a su vez que la mayoría de los locales de ocio que están repartidos por todo el territorio extremeño «son de pequeño tamaño y tienen mesas altas en las terrazas en las que los clientes pueden estar con la copa durante horas y al final los grupos se aglomeran». «Esas terrazas tienen que recogerse a partir de las once de la noche porque lo dice la ley, el problema es que la gente se queda fuera como si estas se rigieran por el horario general de cierre del local», expresa. «No estamos en contra de los hosteleros, solo que ellos tienen que cumplir la ley al igual que la cumplimos los ciudadanos en general», aclara. «El empresario va buscando el negocio lógicamente y el ciudadano lo que quiere es poder descansar, porque el derecho al descanso es un derecho fundamental recogido en la Constitución Española y las autoridades tienen que hacer que se cumpla», defiende.

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