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Siniestralidad laboral

¿Por qué Extremadura duplica los accidentes mortales en el trabajo?

Desde enero se han producido 23 fallecimientos, cuando en 2023 hubo 11. Los sindicatos responsabilizan a las empresas y éstas llama a no ser «simplistas» y aplicar soluciones.

En 2025 habrá 16.000 inspecciones en Extremadura y siete profesionales más

Un obrero de la construcción trabaja montando un andamio.

Un obrero de la construcción trabaja montando un andamio. / EFE/Manuel Bruque

Lola Luceño Barrantes

Lola Luceño Barrantes

Cáceres

Siete personas han muerto mientras desempeñaban las tareas propias de su trabajo en apenas mes y medio en Extremadura. Este trágico balance, concentrado entre el 7 de octubre y el 16 de noviembre, supone la mitad de todos los accidentes acaecidos en 2023. Las cifras de siniestralidad se han disparado. Si el pasado año perdieron la vida 11 trabajadores, desde enero hasta hoy ya son 23 las personas que han fallecido en su empleo, es decir, más del doble. Y este 2024, el peor en dos décadas, todavía no ha terminado. Los datos nacionales también constatan un repunte del 9%, con 573 víctimas en nueve meses. Es cierto que hay más personas trabajando en el país, pero ese aumento de la actividad no justifica un incremento semejante.

El último mes y medio ha sido negro en Extremadura. El 7 de octubre, un joven de 32 años murió atrapado por una grúa en Don Benito, una jornada que se cobró otros dos heridos graves por una descarga eléctrica y una caída de tres metros. El 11 de octubre pereció un camionero al caer de dos metros en Almendralejo, y también falleció un trabajador de Trujillo hospitalizado desde el 30 de septiembre tras otra caída en altura. El 23 de octubre perdía la vida un hombre de 57 años en las obras de la planta de biomasa de Logrosán.

El 10 de noviembre moría un trabajador de 56 años tras un golpe en la cabeza con una maquina agrícola en Montehermoso. El 14 de noviembre fallecía en La Paz (Madrid) un hombre de 62 años tras una explosión en una cantera de Quintana de la Serena, accidente que se cobró además dos heridos. Y el 16 de noviembre se produjo la última víctima mortal: un joven de 24 años al que se le caía encima una alpaca de paja en una finca de Villar del Rey.

Siniestros que, unidos a los acaecidos desde enero, confirman que 2024 está siendo aciago. «Se han incrementado de manera alarmante. Cerrábamos septiembre con 16 víctimas mortales y en apenas mes y medio hay 23 trabajadores fallecidos», destaca María José Ladera, secretaria de Igualdad, Política Social y Salud Laboral de UGT. «La única causa que encontramos ante esta situación es que la prevención en riesgos laborales sigue siendo una asignatura pendiente en las empresas de la región, en el tejido laboral y productivo de Extremadura».

"Cualquier accidente es evitable"

Según UGT, «no se adoptan las medidas necesarias en materia preventiva, porque de lo contrario, estos hechos no ocurrirían. Nosotros entendemos que cualquier accidente de trabajo es evitable», subraya María José Ladera.

De modo que urge «una evaluación de riesgos, pero no del puesto de trabajo en general, sino de cada puesto en función de las características de la persona que lo ocupa (hombre, mujer, edad...), porque puede conllevar riesgos complementarios. Es la demanda fundamental e insalvable para UGT».

Ladera insiste en dos argumentos más: «el responsable de la formación e información de riesgos laborales es el empresario por ley», y «la necesidad de aumentar los recursos humanos y materiales necesarios en la Inspección de Trabajo para abordar de manera más exhaustiva la labor de vigilancia y garantizar que se cumplen las normas».

Desde CCOO también achacan la siniestralidad laboral «a la dejadez en el cumplimiento de la Ley de Prevención de Riesgos Laborales» porque, según explica Alberto Franco, secretario de Salud Laboral del sindicato en Extremadura, «la actual ley de 1995, que ya va teniendo unos años, dice clara y expresamente que el empresario está obligado a formar e informar al trabajador sobre dónde va a trabajar cada día y los riesgos que conlleva su puesto de trabajo».

Y aun así, argumenta Alberto Franco, «nos cuesta sangre, sudor y lágrimas que los empresarios aporten por ejemplo los EPIs, incluso a veces prefieren pagar las sanciones, que son mínimas, antes de cumplir con las normas»

"No podemos seguir yendo a morir en el trabajo"

CCOO también hace un llamamiento a la propia Inspección de Trabajo para que «se refuerce el control sobre las numerosas empresas que no adoptan medidas en materia preventiva en la región. «Estamos muy preocupados porque los accidentes mortales se han disparado. No podemos seguir yendo a morir en el trabajo, esto no se puede consentir, para nuestro sindicato resulta evidente que algo está pasando. Habrá patronos y empresas en Extremadura que cumplan la ley de prevención, por supuesto, pero una gran mayoría no, y pedimos mano dura a la Inspección de Trabajo».

Y ello porque, concluye Alberto Franco, «todos los accidentes desde el 1 de enero eran evitables: atrapamientos, caídas en altura... Hay medidas para evitarlo con un coste mínimo, jamás comparable con la vida de una persona».

"Una atrocidad"

Desde la Confederación Regional Empresarial Extremeña (CREEX), su secretario general, Javier Peinado, afirma que los datos de víctimas mortales en 2024 «son inasumibles, una atrocidad, un drama», pero la solución «no pasa por culpar a las empresas extremeñas, porque no es real que no cumplan con la Ley de Prevención de Riesgos Laborales. Si eso ocurriera, por desgracia, estaríamos hablando de cifras de siniestralidad aún más altas, desbocadas».

Peinado precisa que en los accidentes «las causas suelen ser múltiples y hay que esperar a la investigación. Los sindicatos no tendrán duda de la profesionalidad del Centro Extremeño de Seguridad y Salud Laboral, que actúa con luz y taquígrafos, y además en muchos casos se abren investigaciones por parte de la Fiscalía y de los propios juzgados. Si las empresas incumplieran las normas sistemáticamente, estos informes lo dirían, y no es así», destaca.

El secretario de la Creex no niega que en algunos casos exista responsabilidad por omisión de algunas obligaciones y de las buenas prácticas, «pero no puede generalizarse». También recuerda que la ley se denomina «de prevención» porque «muchas veces el riesgo cero es imposible». Se trata de que se atenúen las causas y los efectos: «que ocurran cada vez menos accidentes y con menos gravedad».

Por eso, desde la Creex ponen el énfasis en las soluciones. «No se puede ser tan simplista reduciendo todo a culpar a las empresas». Peinado incide en que la confederación tiene un gabinete de prevención (Preveex) que informa, asesora y forma a las empresas «para que interioricen las medidas de forma eficaz», pero también a los trabajadores, «que tienen una parte vital importantísima a la hora de llevar a cabo todas las medidas de prevención, porque a veces también ocurre el fallo humano», concluye.  

Medidas ya en marcha

La fuerte subida de la siniestralidad laboral en Extremadura también ha movilizado a la Administración. La Junta de Extremadura y el Estado han fijado los objetivos del Plan de Inspección de Trabajo en Extremadura para 2025, con la incorporación de siete inspectores más (al medio centenar existente) y el desarrollo de 16.345 actuaciones inspectoras. Así lo ha anunciado el consejero de Economía, Guillermo Santamaría, tras presidir este viernes la Comisión Operativa Territorial de la Inspección de Trabajo, quien trasladó a la responsable del Instituto de la Seguridad Social, Cristina Fernández, la necesidad de reforzar campañas de prevención en el sector industrial, en los centros especiales de empleo y en las empresas, con alto grado de siniestralidad.

El consejero felicitó a los profesionales responsables de estos ámbitos, ya que en 2024 se ha incrementado el número de actuaciones y se ha reducido la siniestralidad laboral globalmente (-0,53%). En resumen, menos accidentes, pero más víctimas mortales, que «preocupan» a la Junta y que han motivado su petición de más recursos.

Por otra parte, la Junta y los agentes sociales firmarán el próximo 28 de noviembre el IX Plan de Prevención de Riesgos Laborales de Extremadura, que ya está «completamente cerrado», al objeto de mejorar las condiciones de trabajo y reducir la siniestralidad laboral.

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