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Proyecto de reforma en el mercado de trabajo

¿Es viable reducir la jornada laboral en Extremadura?

El Gobierno inicia los trámites parlamentarios para aminorarla por ley a 37,5 horas semanales, con el objetivo de que esta entre en vigor en 2025

Los sindicatos defienden que la medida no afectará a la productividad, mientras que los empresarios advierten que podría acarrear el cierre de negocios

Clientes en la terraza de un establecimiento hostelero de Cáceres.

Clientes en la terraza de un establecimiento hostelero de Cáceres. / JORGE VALIENTE

Mérida

Casi un año después de que el Gobierno central iniciara las negociaciones con patronal y sindicatos para reducir por ley la jornada laboral a 37,5 horas semanales, el pasado jueves se dio por finiquitada la negociación tripartita. En este último encuentro, las organizaciones empresariales CEOE y Cepyme reiteraron el rechazo a la propuesta elaborada por el departamento de la vicepresidenta Yolanda Díaz. Tras esta negativa, el Ministerio de Trabajo abrió el pasado sábado el plazo de consulta pública del texto legislativo para que la sociedad civil presente aportaciones. El siguiente paso será alcanzar un acuerdo solo con UGT y CCOO para, posteriormente, trasladar el debate al Congreso de los Diputados, donde todavía no cuenta con mayorías claras para que la norma prospere.

El secretario de Estado de Trabajo, Joaquín Pérez Rey, afirmó que trabajarán para regular la normativa «con la mayor brevedad posible», ya que el objetivo es que pueda entrar en vigor en 2025. «La patronal se queda sola. Le costará explicar por qué no ha participado en una consecuencia lógica de la evolución de los tiempos», manifestó. Cabe destacar que la Ley del Estatuto de los Trabajadores, del año 1980, fija una jornada máxima de 40 horas semanales en promedio anual, si bien, cada sector puede determinar la suya mediante negociación colectiva. La idea ahora es pasar a las 37,5 directamente y no de forma gradual, como se recogía en el acuerdo de Gobierno de PSOE y Sumar, con un primer paso de 38,5 horas en 2024. 

Para los representantes de los colectivos empresariales, esta medida supone «una intromisión en la autonomía de la negociación colectiva, consagrada en el artículo 37.1 de la Constitución». Los empresarios apuestan por alcanzar los acuerdos relativos a la jornada laboral en cada sector o empresa para atender así a las necesidades de manera más específica, sin embargo, el Ministerio está decidido a hacerlo por ley. Pérez Rey, insistió en calificar de «tomadura de pelo» la postura de la patronal, que no ha puesto «un solo papel encima de la mesa» ni ninguna «contrapropuesta». 

«Nadie puede comprender que sea imposible reducir dos horas y media la jornada laboral en la era de los algoritmos, la inteligencia artificial y la automatización de tareas», dijo el secretario de Estado, quien reiteró que el objetivo es que la reducción pueda aplicarse a todos los trabajadores, también a los comercios o la hostelería, y no solo a empleados tecnológicos, financieros o del sector público. Debido a la negativa de los empresarios, el articulado ya no contemplará ayudas destinadas a las empresas para compensar la reducción del tiempo de trabajo, tal y como había propuesto el Ministerio para tratar de convencerles. Estas incluían hasta 350 millones de euros en subvenciones directas y bonificaciones para nuevas contrataciones a las empresas de menos de cinco empleados.

Por su parte, la vicepresidenta ha venido defendiendo que la reducción de la jornada laboral, de la que se beneficiarían más de 12 millones de trabajadores, es una de las medidas «más necesarias» para mejorar la productividad y la vida de los empleados, ya que favorecería la conciliación. Además, un grupo significativo de empleados a tiempo parcial, mayoritariamente mujeres, verá aumentada automáticamente su nómina, ya que su salario por hora subirá. La norma también busca garantizar el cumplimiento de los horarios laborales, a través de un registro digital más eficaz, así como una mejora en la legislación en cuanto a la desconexión digital.

La realidad en la región

A nivel regional, y según informan desde el sindicato UGT, no existe una cifra exacta de cuanta población asalariada en Extremadura tiene una jornada superior a las 37,5 horas semanales, teniendo en cuenta que en muchos convenios colectivos ya no se fija la distribución semanal de la jornada, sino la anual. A tenor de los datos del Ministerio, los trabajadores afectados por convenios colectivos son 234.039, con lo que serían 34.600 los no cubiertos por la negociación colectiva y cuya regulación específica es el Estatuto de los Trabajadores, por lo que estarían probablemente por encima de las 37,5 horas. A estos habría que sumar aquellos que teniendo cobertura de la negociación colectiva también tienen una jornada superior. 

En sentido contrario, la mayor parte de los funcionarios que trabajan en la región (97.240) ya tienen una jornada media por debajo de las 37,5 horas semanales. En esta línea, desde el sindicato informan de que en Extremadura la jornada media en 60 convenios con efectos económicos en 2024 es de 1.759,80 horas anuales. El Estatuto no establece una jornada máxima anual específica, sin embargo, la jurisprudencia ha interpretado que esta asciende aproximadamente a 1.826 horas y 27 minutos, basándose en las 40 horas semanales. Por lo tanto, en la región estadísticamente la jornada media regulada en convenio ya está por debajo de ese máximo de 40 horas y se aproxima a las 38,55 horas.

Por poner algunos ejemplos, el convenio regional del campo fija una jornada anual de 1.768 horas anuales con posibilidad de distribución irregular de la jornada; el industrial del metal de Badajoz establece 1.760 horas anuales en jornadas semanales de 40 horas; el de comercio de Badajoz sí fija una jornada de 40 horas semanales, pero en cómputo anual varía: el comercio de la alimentación es de 1.800 horas anuales y el de la madera y el mueble es de 1.792 horas. Por su parte, el convenio de la hostelería pacense establece una jornada anual de 1.784 horas que en cómputo semanal será de 40.

El secretario de Política Institucional y Empleo de UGT en la región, Francisco Morcillo, incide en la idea de que gran parte de los convenios colectivos, tanto en España como en Extremadura, ya están por debajo de las 40 horas semanales. «Nosotros no nos quedamos solo en las 37,5 horas, sino que apostamos por llegar a las 32 horas. Hay proyectos pilotos sobre la productividad con menos horas en toda Europa, como en Inglaterra, Francia e Italia, que indican que esta no se reduce», apunta. «Consideramos que ya hay nuevas formas de trabajo, como se demostró en la pandemia con el modelo no presencial, y con las horas que tienen que ser más productivas, por lo que entendemos que no hacen falta 40», apostilla.

En esta línea, el secretario de Empleo de CCOO Extremadura, Francisco Jiménez, subraya que la reducción de la jornada laboral es posible, al asegurar que el 48% de los convenios colectivos en Extremadura ya se encuentran por debajo de las 40 horas que marca el Estatuto. «Además de ser una demanda histórica, la vida ha cambiado mucho, la gente ahora trabaja para vivir, ya no vive para trabajar y lo que quiere es poder tener más conciliación familiar, de ahí que se venga apostando por el trabajo a distancia», explica. 

Desde el punto de vista económico, sostiene que según el Observatorio de Márgenes Empresariales, los beneficios empresariales han aumentado un 37% en cuatro sectores claves como el inmobiliario, energético, hostelero y comercial: «Esto quiere decir que las grandes empresas están embolsándose mucho dinero, hay un aumento de la productividad y no se están transfiriendo esos beneficios a la masa salarial en la misma medida, así que por lo menos, que se transfiera a la jornada».

La visión empresarial

«Es una medida sin sentido, no por el fondo, porque las empresas estamos abiertos a que cada vez haya mejor conciliación de la vida familiar, pero siempre y cuando se mantenga la productividad, algo que difícilmente se podrá conseguir en las pequeñas empresas», advierte el secretario general de la Confederación Regional Empresarial Extremeña (Creex), Javier Peinado. A su juicio, si en un negocio que tenga un trabajador, este tiene que reducir las horas de trabajo y, por lo tanto, cerrar antes al público, se reducirían los ingresos. Otra opción sería contratar a otro empleado, lo que también acarrearía un aumento de los costes.  

«Estamos solicitando que la reducción de la jornada se haga a través de negociación colectiva, lo que no tiene ninguna lógica es que se pretenda hacer ahora con una modificación de manera totalitaria, universal y por imperativo legal para todos los trabajos, centros de trabajo, tipos de actividad y tamaños de la empresa», lamenta. «Las reducciones laborales, por ejemplo, en servicios públicos o en sectores como el comercio y la hostelería llevarían aparejadas nuevas contrataciones o tener que recurrir a horas extras», explica.

El presidente de la nueva Confederación Empresarial de la Provincia de Cáceres (Coepca), Diego Hernández, considera que no todas las empresas tienen el suficiente «poder económico» para hacer frente a los costes que supondría reducir la jornada, pues para ofrecer los servicios a sus clientes, habría que contratar a otra persona y «ese coste sería elevado». «En Extremadura, el 99% de los empresarios son autónomos y de micropymes, por lo que la subida de estos costes salariales, al tener que contratar a más gente, podría implicar incluso el cierre de algunos negocios», alerta. 

«Esto lo pueden soportar las empresas grandes, pero para las pequeñas sería inviable porque tiene un impacto económico insostenible. Nadie nos está preguntando si las empresas vamos a poder pagar, porque el incremento de contratar para suplir los huecos estos, va a ser la ruina de muchas empresas», subraya Hernández.

Los horarios en Europa

Desde que en julio de 1982, el primer gobierno del PSOE aprobara la Ley del Estatuto de los Trabajadores, la jornada laboral de 40 horas a la semana sigue en vigor en España. Esto viene a decir que se trabaja un promedio de 8 horas diarias, cinco días por semana. Cabe destacar que cada país europeo tiene su propia legislación laboral, aunque este aspecto también se puede negociar a través de convenios colectivos, que una vez negociados y aprobados, los convenios adquieren rango de ley y se aplican a los diferentes sectores profesionales a los que afectan. 

Apuntado esto, y en función de la legislación de cada país y de sus diferentes convenios, la jornada laboral en Europa puede diferir mucho de unos estados a otros. De esta forma, en algunos países europeos la media se sitúa en unas 31 horas semanales, mientras que en otros países, está por encima de las 40 horas. En Francia, la jornada laboral está establecida por ley en 35 horas semanales y en Bélgica son 38. En el caso de los países nórdicos, así como en los países del sur de Europa como Italia, Portugal o Grecia, la duración máxima es de 40 horas. Por su parte, en Alemania y Dinamarca, no hay un límite máximo en su jornada trabajo.

Las diferencias entre países europeos se hacen más notables de verdad en la media de horas reales trabajadas. Según datos de Eurostat, la jornada laboral media en España es de 36,1 horas a la semana, aunque los países con la jornada laboral efectiva más corta en Europa son Alemania, Países Bajos, Dinamarca, Austria, Finlandia, Bélgica, Suiza, Irlanda y Noruega. En todos ellos se trabaja menos de 35 horas semanales. Países Bajos tiene la jornada laboral más corta, con 30,9 horas a la semana. Le siguen Austria (33,6 horas), Dinamarca (34,2), Alemania (34,5 horas), Bélgica (34,8 horas) y Noruega (33,3 horas). La jornada más larga en Europa se registra en Serbia, con 42,3 horas semanales. En otros países como Portugal, Grecia, Rumanía, Croacia, Eslovenia o Polonia, también se trabaja más que en España.

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