Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Efectivos del Plan Infoex para conservar los montes extremeños

Extremadura crea su mayor escudo frente al fuego

El incremento de la masa forestal en el territorio regional debido al progresivo abandono de los terrenos agrícolas, unido a los efectos del cambio climático que agudizan la situación de sequía, conllevan que hacer frente al fuego sea uno de los principales desafíos de Extremadura, y de ahí que nunca se haya contado con tantos recursos para ello

Bomberos del Plan Infoex realizan trabajos de extinción de un incendio forestal.

Bomberos del Plan Infoex realizan trabajos de extinción de un incendio forestal. / JUNTAEX

Mérida

La comunidad autónoma de Extremadura tiene una extensión total superior a 4.167.900 hectáreas, de las cuales casi el 69% (2,8 millones) corresponden a uso forestal. Esta utilización del suelo representa a nivel nacional el 55% de la superficie, lo que implica que la comunidad extremeña tiene un terreno forestal 14 puntos superior a la media. Además se incrementa un 5% cada decenio debido a que los suelos agrícolas se van abandonando, lo que implica un aumento del peligro de incendios, que se suma a las consecuencias del cambio climático, pues la subida gradual de las temperaturas agrava la sequía del suelo.

Con estos mimbres, el fuego se configura como una de las principales amenazas del territorio extremeño y se deben poner encima de la mesa todos los medios y recursos que sean necesarios para tratar de hacerle frente, aunque lamentablemente, por mucho que se disponga, no siempre será garantía de éxito. «Las necesidades nunca están cubiertas al 100% y siempre hay que seguir creciendo, pero con cabeza y sabiendo que existen otros servicios esenciales que también necesitan sus partidas presupuestarias. Ahora es cuando más recursos hay», asegura el director general de Prevención y Extinción de Incendios en Extremadura, José Antonio Bayón. «Hay que intentar invertir en prevención bastante más porque por muchos medios que se tengan, vamos a ser incapaces de apagar los grandes incendios», advierte. 

En materia de extinción, el decreto 52/2010, de 5 de marzo, aprueba el Plan de Lucha contra Incendios Forestales de la Comunidad Autónoma de Extremadura (Plan Infoex), que establece la organización y los procedimientos de actuación de los medios y servicios cuya titularidad corresponde a la Junta de Extremadura, y de aquellos que sean asignados por otras administraciones públicas y entidades u organismos de carácter público o privado, con el fin de hacer frente a los incendios forestales que se produzcan en todos los montes del territorio regional.

En líneas generales, se entienden por montes los terrenos ocupados por especies forestales arbóreas, arbustivas, de matorral o herbáceas, sean espontáneamente o procedan de siembra o plantación, que cumplan o puedan cumplir funciones ambientales, protectoras, productoras, culturales, paisajísticas o recreativas. En este punto, cabe destacar que se consideran incendios forestales aquellos en los que el fuego se extiende sin control sobre superficies que tengan la consideración de montes. En cualquier caso, con los medios del Plan Infoex se atienden también los incendios que se originan en terrenos agrícolas.

Los medios

A nivel de recursos humanos, Extremadura cuenta con un total de 852 bomberos forestales que trabajan durante todo el año. En el Periodo Alto de Incendios, que suele extenderse desde el 15 de mayo hasta el 15 de octubre, el número de efectivos asciende al millar, ya que se realizan en torno a 150 contrataciones más, principalmente para cubrir las casetas y torretas de vigilancia. A estos hay que añadir unos 300 agentes del medio natural. Asimismo, el Infoex cuenta con el apoyo técnico de unos 50 trabajadores de la Sociedad de Gestión Pública de Extremadura, S.A.U. (GPEX).

Desde la pasada primavera, el Gobierno regional y los sindicatos con representación mayoritaria en la función pública han estado negociando en mesa técnica el nuevo Plan de Recursos Humanos de la plantilla del Plan Infoex. Este contempla la creación de 85 plazas nuevas, que supondrían un incremento del 10%, de las que unas 20 estarían destinadas a segunda actividad y el resto para duplicar o poner en marcha nuevas unidades. Según informa el director general, la previsión es que este aumento de personal se pueda aplicar ya en el próximo año, pues en breve se pasará el asunto a la denominada mesa negociadora.

En cuanto a los medios materiales, el Plan Infoex cuenta con ocho helicópteros de extinción, más uno de coordinación, tres aviones anfibios, 14 equipos de maquinaria pesada y otros 200 vehículos de extinción y transporte. El pasado martes, incorporó a su flota 45 vehículos todoterreno, que se destinarán al desarrollo de trabajos selvícolas de prevención de incendios forestales y a tareas de logística y vigilancia. Estos sustituirán a otros que ya están al límite de su vida útil y que poco a poco se irán destinando a los puestos de vigilancia. En este sentido, Bayón avanza que en los próximos tres años se prevé la renovación de los vehículos pesados y cambiar 20 autobombas, con una capacidad de hasta 4.500 litros de agua, así como otra veintena de tipo ligero, de hasta 400 litros. 

Los centros de trabajo

El Plan Infoex dispone de diversos tipos de instalaciones destinadas a la estancia del personal, así como para almacenar los distintos medios que intervienen en la extinción de los incendios forestales. En concreto, el Centro Operativo Regional (C.O.R.), en el que trabajan unas 70 personas, está ubicado en Cáceres y en él se encuentran las oficinas del Mando Directivo, la central de comunicaciones y la estación de trabajo en la que está instalada la aplicación SIG diseñada específicamente para asistir en la lucha contra los incendios. 

En la actualidad, se está llevando a cabo la primera fase de los trabajos (con un coste de 2,9 millones de euros) para construir un nuevo edificio al que se trasladará el personal técnico, administrativo y la sala de emergencias, que estará operativo para el principio de la próxima temporada alta de incendios. En el cuarto trimestre de 2025 se iniciarán las obras de la segunda fase, con un coste de dos millones, para rehabilitar las viejas instalaciones, albergarán las nuevas dependencias del retén, almacenes, un garaje para la maquinaria pesada y el taller de vehículos.

Por otra parte, el Plan Infoex dispone de 100 centros de trabajo, en los que se contempla acometer una renovación integral en los próximos años. En este sentido, indicar que se han sacado a licitación pública los contratos destinados a acometer mejoras en los centros laborales de Deleitosa, Rincón de Ballesteros y Don Benito. La cuantía para desarrollar estos proyectos están incluidos en los presupuestos regionales de 2025, que se están tramitando por parte del Ejecutivo regional de María Guardiola. 

Las intervenciones

Durante la pasada época de peligro alto, que finalizó el 14 de octubre, Extremadura registró 426 incendios forestales con un total de 9.642 hectáreas quemadas. Una cifra que estaba en la media del último decenio, que se sitúa en 8.125 hectáreas calcinadas, y por debajo de las 13.000 de la campaña anterior, cuando el gran incendio registrado en las comarcas de Las Hurdes y Sierra de Gata se llevó por delante más de 10.000. Este fuego, que fue intencionado, llevó a la evacuación de 650 personas de Cadalso, Descargamaría, Robledillo de Gata y Torrecilla de los Ángeles, al tiempo que se confinó en sus hogares a un centenar de vecinos de la alquería de Ovejuela. 

En concreto, el pasado verano se registraron cinco grandes incendios en la región, que afectaron fundamentalmente a zona de pasto y monte bajo, cuatro de ellos en la provincia pacense. Se trata de los ocurridos en los términos municipales de Campanario, producto del choque de un pájaro contra una línea eléctrica; de Ribera del Fresno, provocado probablemente por un cigarrillo; de Fuente del Maestre, igualmente provocado; y de Cabeza del Buey, debido a una cosechadora. El registrado en el municipio cacereño de Talaván tuvo su origen en una planta fotovoltaica.

El 53% de la superficie quemada fue consecuencia de negligencias o accidentes en el campo, el 44% fueron incendios intencionados y el 3% debido a causas naturales o desconocidas. En este punto, Bayón apostilla que la piromanía es una enfermedad y que «cuando se habla de un incendio intencionado o provocado con afán de hacer daño, no hablamos de piromanía, estamos ante un delincuente, porque los incendios son un delito». Las causas de todos los incendios se investigan, de manera que el que delinque «debe saber que el incendio se investiga en cualquier caso».

Las medidas preventivas

Con la finalidad de evitar que se produzcan los llamados grandes incendios, ya que por sus características son de muy difícil extinción, se debe trabajar con intensidad para que haya menos carga de combustible forestal en el bosque. Esto se puede conseguir, según explica el director general de la Junta en la materia, mediante medidas preventivas como cortafuegos y quemas prescritas, pero también a través de otras medidas como el pastoreo extensivo, la resinación o la recogida de setas.

Una prueba de ello es el proyecto Mosaico, puesto en marcha por el Gobierno regional, en colaboración con la Universidad de Extremadura, que nació en respuesta al incendio que asoló la Sierra de Gata en 2015, con el objetivo de recuperar los espacios abandonados y reducir la vegetación con actividades que favorecen la vida en el mundo rural, como la ganadería o la agricultura. Sobre este asunto, Bayón avanza que ya se está trabajando para habilitar otro Mosaico centrado en la comarca de La Vera, al tiempo que se quiere volver a recuperar el de Gata. Para seguir desarrollando esta estrategia preventiva, el Ejecutivo ha autorizado recientemente la contratación de un servicio de apoyo a la investigación y análisis de causas de incendios forestales, con un presupuesto de 488.852 euros.

En el último decenio

La estadística general de incendios forestales en Extremadura muestra que, en el decenio formado por los años comprendidos entre 2013 y 2022, el número total de siniestros osciló en una horquilla comprendida entre un suelo de 631 siniestros y un techo de 985, por lo que puede tomarse un dato medio de referencia de 756 siniestros al año. Según lo recogido en el documento del Plan Anual de Prevención, Vigilancia y Extinción de Incendios Forestales, el elevado coeficiente de variación del 45% puede explicarse por la variabilidad del número de incendios en la época de peligro bajo, muy influenciado por la meteorología de la misma.

La superficie forestal afectada en el decenio fue de 70.712 hectáreas. En lo relativo a la superficie afectada anualmente, esta es muy variable al estar muy influenciada por la incidencia de los grandes incendios forestales durante la época de peligro alto, que suman un 33% del total de superficie forestal afectada (23.486 ha) con una representatividad de tan solo el 0,16% de los siniestros ocurridos. Sobre la causalidad, se observa que el grupo de causas de mayor relevancia son los incendios intencionados, que representan el 57%, seguido por los originados a consecuencia de actividades negligentes, accidentales y naturales

Atendiendo a su distribución espacial, puede identificarse que el número de siniestros muestra dos zonas de alta densidad. La primera de ellas se sitúa en la mitad norte de la provincia de Cáceres, ámbito que presenta usos diversos, predominando la vocación forestal en las zonas de orografía montañosa de las Sierras de Gata y de Gredos, y los agrarios en las llanuras de los cursos de los ríos Alagón y Tiétar. La segunda de las zonas de concentración de incendios se ubica en la mitad norte de la provincia de Badajoz, muy asociada al curso del río Guadiana, sus afluentes y zonas regables.

Tracking Pixel Contents