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Meses clave para el sector del ibérico

Buena previsión para una montanera marcada por la vecería y el recorte de carga ganadera

Tras la histórica campaña 2023-2024, este año ha disminuido la producción de bellota en las dehesas extremeñas, si bien las precipitaciones de octubre han atenuado en parte esta caída

Ejemplares de cerdo ibérico se alimentan en un campo extremeño en los meses de montanera.

Ejemplares de cerdo ibérico se alimentan en un campo extremeño en los meses de montanera. / El Periódico

Aunque con menos bellota que hace un año, esta campaña de montanera promete volver a ser buena en Extremadura. Estos meses, que transcurren habitualmente desde octubre hasta marzo, son esenciales para el sector del ibérico. Los cerdos en régimen extensivo engordan con hierbas y, lo más importante, con el fruto de encinas, alcornoques o quejigos, lo que resulta fundamental para la mejora de las cualidades nutricionales y organolépticas de la carne de cerdo. «Tenemos una producción de bellota muy buena en alcornoque y algo menor en la encina, pero muy sana y muy gorda. Si encima a esto le añades el que ha llovido en plazo y forma y que tenemos pasto en las dehesas, … pues no se puede pedir más», resume Elena Diéguez, presidenta de la Denominación de Origen Dehesa de Extremadura. 

La montanera 2023-2024 fue «extraordinaria, algo fuera de lo corriente por la cantidad de fruto que se produjo», recuerda, por lo que era normal que ahora la vecería redujese la producción, pero el recorte ha sido menor de lo previsible, precisa Diéguez, gracias a que las precipitaciones acompañaron en octubre. Además, aclara, la carga ganadera en las dehesas se ha recortado, con lo cual «la categoría de las producciones de bellota» de este sello está asegurada.

«No todos los años son iguales y hay que acoplar la carga ganadera a la cantidad de fruto existente»

ELENA DIÉGUEZ

— Presidenta de la DO Dehesa de Extremadura

Este año, explica la presidenta de esta DO extremeña, los precios del porcino engordado en las categorías de pienso y de cebo de campo «han sido muy altos» y «los ganaderos, buscando lógicamente la rentabilidad de sus explotaciones», han optado «por pasar a ese régimen de alimentación sus animales». Eso ha permitido también que la carga ganadera en las dehesas se adapte este otoño a la menor disponibilidad de alimento. «Este año en la montanera hay menos cabezas de lo que cabría esperar y con todo eso lo que conseguimos es que, con una producción de bellota algo reducida con respecto a la campaña anterior, podamos mantener los niveles de calidad», resalta. Tener menos animales en la dehesa facilita alcanzar la reposición obligatoria (el peso que gana el ejemplar en estos meses), que en el caso de Dehesa de Extremadura son «cuatro arrobas y media, que es superior a lo que dice la norma de calidad y cualquier otra denominación de origen», subraya.

La estimación de certificación para este marchamo de calidad «es de un 20% menos» que la temporada anterior y «creo que, en general, en la totalidad del sector, con o sin figura de calidad, también habrá una reducción ostensible. Si no la hay, habría que empezar a preocuparse porque realmente no todos los años son iguales y es obligación del ganadero y, por supuesto, de las figuras de calidad, acoplar la carga ganadera a la cantidad de fruto existente», reitera. 

Buenos precios

En el ámbito de la comercialización, en lo que atañe «a la materia prima, habrá precios más altos que en la campaña pasada», avanza. Una tendencia al alza que prevé que se mantenga también en el caso del producto elaborado, aunque de forma más contenida, por el stock que se acumula. Un problema que se arrastra todavía desde la pandemia y del cierre del canal horeca que conllevó.

«Aunque ha mejorado con las lluvias, en la mayoría de zonas es una campaña corta de bellotas»

JOSÉ MIGUEL COLETO

— Catedrático de Producción Vegetal de la UEx

«Las lluvias han ayudado a que haya bastante pasto y hierba, y eso es bueno, pero hay poca bellota porque la del año pasado fue una montanera histórica y la encina es muy vecera y suele cargar un año sí y otro no», señala asimismo José Miguel Coleto, catedrático de Producción Vegetal de la Universidad de Extremadura (UEx). «Este año hay zonas que tienen muy poca cantidad de bellota. Por tanto, habrá que ajustar el número de primales que se meten en la montanera», sostiene. En la mayoría de las dehesas extremeñas, agrega este experto, «hay que calificar esta campaña como corta de bellotas», aunque la previsión que había «ha mejorado con las lluvias».

«El año pasado en muchas fincas, con hectárea y media o dos hectáreas, cebabas un cochino. Este año a lo mejor tendrán que ser tres o cuatro hectáreas, y en algunas zonas incluso no hay que meter cochinos, sino dejar la poca montanera que haya a las ovejas o las vacas», razona.

Sobre los precios, coincide en que «están bien, llevan ya un tiempo siendo bastante buenos, aunque siempre resultan insuficientes cuando de lo que hablamos es de ibéricos denominación de origen, porque las exigencias con este tipo de cochinos son tan grandes que, al final, rara vez se compensan con esos dos o tres euros más por arroba que se pagan».

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