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Para prevenir daños a la fauna silvestre o el ganado

Recibidas 38 solicitudes para control poblacional del meloncillo en Extremadura

Uno de los peticionarios desistió y 37 están en periodo de subsanación.

Estos permisos tienen «un carácter excepcional», se asegura desde la Junta

Ejemplar de meloncillo en libertad.

Ejemplar de meloncillo en libertad. / Eduardo Vilches

La Junta de Extremadura ha recibido este año 38 solicitudes para poner en marcha medidas destinadas al control poblacional del meloncillo (herpestes ichneumon). Uno de los interesados ha comunicado que desiste de emprenderlas y los 37 restantes expedientes se encuentran en periodo de subsanación tras habérseles requerido la documentación necesaria, según ha informado la Consejería de Agricultura, Ganadería y Desarrollo Sostenible extremeña.

Desde el departamento que dirige Mercedes Morán se apunta que el que no se haya concedido aún ninguna autorización y la práctica totalidad de las solicitudes estén en periodo de subsanación obedece a que «este tipo de acciones tienen un carácter excepcional, nominal, temporal y selectivo»

Eso supone tener que aportar pruebas documentales (fotografías con fecha y georreferenciadas), y un informe justificativo elaborado por un «técnico competente». En este documento tiene que demostrarse que existe un «daño al ganado y/o a la fauna silvestre» que ha sido producido por esta especie, se precisa.

Asimismo, se agrega, también es obligatorio indicar qué medidas preventivas se han desarrollado previamente para evitar los citados daños, así como el método propuesto para el control. 

En febrero pasado, el Diario Oficial de Extremadura (DOE) publicó el anuncio de la Dirección General de Sostenibilidad por el que se daba publicidad a un modelo de solicitud de autorización para el control del meloncillo. 

El periodo susceptible de autorización es el comprendido desde el 12 de octubre al 28 de febrero, y entre los métodos de control se incluyen armas de fuego (para muerte o solo ahuyentar); cañones detonantes; y ahuyentadores luminosos o visuales. 

Desde la organización conservacionista Fondenex se considera que la iniciativa de la Dirección General de Sostenibilidad «fue una ocurrencia sin base científica alguna, seguramente para contentar a un sector de cazadores radicales». Al tratarse de una especie considerada de interés comunitario por la Unión Europea y «ante la ola de protestas» (ninguna otra comunidad autónoma había autorizado la concesión de permisos similares), considera que la Administración ha tenido «que replegar velas y establecer unas normas draconianas casi imposibles de cumplir» para establecer estos controles poblacionales.

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