Enigmas de la historia de Extremadura (VIII)
Los cristos y vírgenes negras
Extremadura cuenta con imágenes medievales de crucificados y vírgenes que son negras. La más antigua, la guadalupana, mientras que la Coronada se relaciona con los templarios

Cristo Negro en Cáceres. / CARLOS GIL
Extremadura cuenta con algunas imágenes medievales de crucificados y vírgenes que están talladas en madera y tienen la característica de ser negras, tal es el caso del popular Cristo Negro de Cáceres (siglo XV), del desaparecido Cristo de la Capilla de Orellana la Vieja (siglo XIV), del Cristo Negro o de la Peña de Casar de Cáceres (principios del siglo XVI) y de las imágenes marianas de Nuestra Señora de Guadalupe (finales del siglo XII) y de la Virgen de la Coronada de Trujillo (primera mitad del siglo XIII).
Históricamente, las tallas son asignadas al grupo de vírgenes negras de Europa occidental de los siglos XI y XII, donde el pueblo campesino que sería retratado en estas imágenes ennegrecidas verían a sus mujeres y a sus hijas morenas del sol de los rastrojos, realizándose así una sublimación de su mundo a las esferas de lo sagrado. La escultura de la virgen con el niño medieval más antigua de Extremadura es la virgen guadalupana. Es una virgen negra, también el rostro del niño, con su inevitable referencia al Cantar de los Cantares: ‘Negra soy pero graciosa, hijas de Jerusalén, como las tiendas de Quedar, como los pabellones de Salomón. Nos dijesen que estoy morena: es que el sol me ha quemado (Cantar de los Cantares, I, 5-6)’. Los propios escultores medievales, al emplear el color negro en la virgen, tenían en la mente el citado versículo del Cantar de los Cantares: ‘Soy negra, pero hermosa...’.
La Virgen de la Coronada
Una de las imágenes más lignarias de Extremadura, la Virgen de la Coronada de Trujillo, se relaciona con los templarios. Esta imagen recibió culto en una ermita templaria, cercana a Trujillo. El nexo entre templarios y Salomón explica la querencia que tuvieron por las efigies oscuras estos caballeros. En el Cantar de los Cantares, texto bíblico mencionado y que la leyenda ata al mencionado rey hebreo, se describe a la madre de Dios como negra.

Santa María de Guadalupe. / EL PERIÓDICO
El color negro de nuestras estatuas tiene, sin embargo, también otras significaciones mucho más precisas y mucho más claras. Autores como Gordon o Campbell admiten que las vírgenes negras fueron la versión cristianizada de un culto antiguo, una divinidad femenina, una especie de diosa-madre, de tierra-madre, y en esta línea están también las investigaciones de Ean Begg o Huynen. Fueron varias las religiones que veneraron a la diosa-tierra, relacionadas con el culto solar (egipcios, incas, celtas). De hecho, los templarios protegían la tierra, la nutrían y le concedían fertilidad. La virgen negra tiene poderes similares. De este modo, las vírgenes negras eran representaciones medievales de la diosa-tierra, adquiriendo sentido la versión apocalíptica de una mujer revestida de sol que San Bernardo de Clairvaux tiene presente en sus escritos. Él fue el fundador de la mística medieval y fue el principal promotor del culto a la Virgen María.

Santísimo Cristo de la Capilla de Orellana la Vieja. / EL PERIÓDICO
Otra hipótesis es que en la Biblia existe alguna referencia a que la virgen tenía una tez oscura. Sin embargo, las figuras muestran rasgos caucásicos. Diosas como Isis, Cibeles y Deméter fueron con frecuencia representadas negras. Occidente acogió a la gran diosa universal. Por tanto, los escultores medievales representaron a las imágenes de la virgen con el rostro negro como concepción religiosa iniciática universal del gran principio femenino del universo.

Cristo de la Peña del Casar de Cáceres. / EL PERIÓDICO
Un claro simbolismo alquímico del color negro lo encontramos también en estas tallas en madera de cedro o de roble. Aunque los prototipos de imágenes de vírgenes negras se tallaron en material negro como el ébano o el basalto, estableciendo un precedente para su uso futuro.
En lo relativo a la talla de los crucificados negros, nos remontamos a la creencia mesoamericana de un guerrero triunfante, invirtiendo el significado del crucifijo, que significa a la vez la humillación de Cristo y su amor por la humanidad; pero desde otro punto de vista, su muerte es una victoria. Exteriorizando la muerte con el tono negro.

Virgen de la Coronada de Trujillo. / EL PERIÓDICO
Aunque el negro tiene interpretaciones diversas en distintas culturas. En ciertas tradiciones religiosas, el negro puede tener connotaciones de pureza y renacimiento espiritual. También se utiliza como símbolo del mal, por oposición al blanco: luz y oscuridad. Además, el color negro representa el inconsciente y el misterio. Su visualización puede ayudar a promover la meditación profunda. En este sentido, el Cristo Negro estaría enlazado con el misterio que envuelve a las vírgenes negras.
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