Ciberataques
La UCE advierte sobre la nueva estafa que prolifera en Extremadura: códigos QR fraudulentos
Los usuarios instalan un programa en sus dispositivos móviles sin querer que proporciona información privada a los ciberdelincuentes
Existen otras modalidades de engaños, entre las que sobresale la suplantación de identidad

Una persona escanea un código QR con su teléfono / EFE / Paolo Aguilar Boschetti
Códigos QR falsificados. La Unión de Consumidores de Extremadura (UCE) advierte sobre esta nueva modalidad de estafa con la que los ciberdelincuentes logran acceder al teléfono móvil de la víctima para extraer sus datos personales y utilizarlos a su favor.
Cuando el usuario escanea el código QR (cada vez más habituales, por ejemplo, en bares o restaurantes para visualizar la carta), se instala un programa en su dispositivo que 'comparte' información con el estafador. En el momento en que la víctima entre en su aplicación bancaria, estará revelando sus claves sin saberlo.
Porque la instalación de dicho malware, según indica el director provincial de Badajoz de la UCE, Roberto Serrano, "pasa de forma totalmente desapercibida para el usuario".
Es una de las más difíciles de detectar, pero no la única estafa. El phising, que deriva del inglés 'fishing' (pesca), es un término que se refiere a la captación de datos personales (pescar los datos) a través de Internet.
Un ciberataque que engloba multitud de estrategias entre las que se encuentra la mencionada anteriormente. Pero, además, destacan las que tienen que ver con la suplantación de identidad de compañías, organismos, etc.
Empresas de transporte, departamentos de recursos humanos, bancos o, incluso, entidades como Loterías y Apuestas del Estado. Hacerse pasar por cualquiera de ellos es una de las tácticas más habituales de los ciberdelincuentes, que se adaptan, según explica Serrano, a cada época del año.
"Son estafas cíclicas. En Navidades es frecuente que suplanten a una empresa de paquetería: indican que se tienen que actualizar los datos personales por un envío o que se debe pagar 1,79 euros para que el paquete llegue a su destino", explica el director.
Destaca que, de cara a San Valentín, proliferan las estafas relacionadas con regalos propios de la época o que, durante el periodo en el que se realiza la declaración de la renta, son habituales los ciberdelincuentes que se hacen pasar por la Agencia Tributaria.
Multitud de tácticas
Existen diferentes metodologías para tratar de usurpar los datos ajenos en el caso de la suplantación de la identidad y cada una recibe su propio nombre. El smishing, por ejemplo, es el intento de estafa a través de un SMS mientras que el vishing busca el engaño mediante la llamada telefónica.
Además, se envían correos electrónicos (la estafa relacionada con la lotería utilizaba este cauce), o se mandan mensajes de WhatsApp o por redes sociales como Instagram o Facebook.
Diferentes medios que, en su mayoría, comparten la misma estrategia. "Cuando envían mensajes, adjuntan un enlace que nos lleva a una página clonada, idéntica a la real, en la que parece que compartimos nuestros datos con una empresa que conocemos y no es así", detalla Serrano.
Una de las consecuencias que, según advierte la UCE, están provocando dichos enlaces (también las llamadas engañosas) es la pérdida de cobertura en el teléfono móvil. Aunque esto es solo el inicio.
Los ciberdelincuentes emplean los datos que el usuario les ha facilitado para conseguir un duplicado de su tarjeta SIM. De hecho, esta modalidad se conoce como SIM swapping. A partir de ahí, el móvil de la víctima pierde cobertura y el estafador operará en su nombre. No tendrá, por ejemplo, problemas para realizar transacciones bancarias para las que se requiera un código enviado por SMS.
Todas estas modalidades persiguen un mismo fin: robar dinero. Y para lograrlo, no distinguen por edad, sexo ni ningún otro parámetro. De hecho, según una encuesta publicada por el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), el 47,4% de la población española ha sido víctima de una estafa por Internet o de un intento de estafa.
Más aún, ocho de cada diez españoles declara haber recibido mensajes o correos electrónicos sospechosos.
Otro dato que arroja el estudio, que se centra en la inseguridad que genera la red, el acceso de los menores a ciertas web o la Inteligencia Artificial, es que al 77,2% de los ciudadanos lo que más le preocupa es el acceso no autorizado a información personal a través de Internet.
Para un 76,1% lo más preocupante es que le roben su identidad y, para el 74,3%, los enlaces fraudulentos a través de mensajes de móviles.
En cualquier caso, sí parece que la ciudadanía está concienciada con los peligros de Internet, porque, según la encuesta, el 76,4% de los españoles solo accede a páginas que le generan confianza y un porcentaje similar solo compra online en webs que le parecen seguras.
Recomendaciones de la UCE
En esta línea se mantienen las recomendaciones de Roberto Serrano para evitar ser víctima de un engaño. "Hay que ser especialmente cauto porque, en principio, ninguna empresa se va a poner en contacto contigo para regalarte nada, que muchas veces es el método que se utiliza", advierte.
Además, recalca que la mayoría de los mensajes llegan acompañados de un enlace y "lo ideal es no hacer nunca clic en él para obviar cualquier tipo de interacción". En caso de tener dudas sobre su veracidad, lo mejor es llamar a la empresa que supuestamente envía el mensaje para asegurarse.
En caso de haber pinchado en el enlace, se debe corroborar que la dirección web coincide con la del organismo oficial. "La mayoría de nosotros nos fijamos en el aspecto de la página web y no nos damos cuenta de que la dirección puede ser distinta", alerta el coordinador provincial de la UCE.
Por último, en caso de haber sido víctima de una estafa, lo mejor es denunciar inmediatamente a la Policía o la Guardia Civil. Además, "si han fallado los sistemas de seguridad de la entidad financiera, dar reclamación", explica Serrano, que reconoce haber ganado muchas demandas (y haber recuperado mucho dinero): los ciberdelincuentes entran en juego en el mismo hilo de mensajes que el usuario comparte habitualmente con su banco, con lo que la entidad tiene que asumir responsabilidades.
Pero, como señala el coordinador, lo ideal es "ser muy cautos" y evitar que aparezca este problema en lugar de luego intentar solucionarlo.