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Religión

Blas Rodríguez de Cuacos y Antonio de Badajoz. ¿Quiénes son los frailes extremeños que beatificará el Papa?

El pontífice ha autorizado la promulgación del decreto que reconoce el martirio y asesinato de cinco frailes españoles en Florida, en 1597, así como el asesinato del marista Licarione May en Barcelona, en 1909.

Los cinco frailes asesinados en Florida en 1597

Los cinco frailes asesinados en Florida en 1597 / Vatican Media / Europa Press

Cáceres

Aunque la beatificación requiere, según las directrices de la Iglesia Católica, una vida santa entregada a las encomiendas de la fe y, específicamente, la acreditación de un milagro, existe otro supuesto que contempla el proceso: el martirio. Por ello, el Papa Francisco ha autorizado la promulgación del decreto que reconoce el martirio y asesinato de cinco frailes españoles en Florida (actual Georgia) en 1597, entre los que se encuentran dos extremeños: Blas Rodríguez de Cuacos y Antonio de Badajoz. 

El primero era natural de Cuacos de Yuste. Aunque no se conoce la fecha exacta de su nacimiento, el portal ‘The Georgia Martyrs’ la sitúa entre 1550 y 1560. Criado en el entorno del Monasterio de San Jerónimo de Yuste, se convirtió en miembro de la Reforma Descalza en la Provincia Franciscana de San Gabriel en la década de los 70. 

La vida eremítica que marca a los Descalzos en esa época da paso a una intensa actividad misionera. Por eso, después de haber sido ordenado sacerdote en la década de los 80 y, posteriormente, confesor, el fraile se marchó a la misión de Florida en 1590. Sin información exacta sobre la ubicación que ocupó inicialmente, se encontraba en la misión tupuquí en el momento de la Revuelta de 1597. 

A lo largo del mes de septiembre de ese año, un grupo de nativos se rebeló contra los religiosos, que intentaban extender la monogamia (solo ofrecían el bautismo a los que tuviesen una relación monógama). La poligamia era, en cambio, la que definía las costumbres de los indígenas. Juanillo, uno de ellos, decidió casarse con una segunda esposa y movilizó a otros nativos para atacar a los españoles. 

Fray Antonio de Badajoz fue otra de las víctimas. Perteneciente a la orden de los Alcántara, su nacimiento se fecha en torno a 1560; tenía unos 38 años en el momento de su muerte. Permaneció en las misiones durante diez años, por lo que tenía un amplio conocimiento del idioma de los nativos. 

Miguel de Añón, Pedro de Corpa y Francisco de Veráscola

Tanto era así, que se convirtió en traductor de Miguel de Añón, procedente de Zaragoza, y otra de las figuras llamadas a beatificar. Encargado de la Misión Santa Catalina, tenía unos 33 años cuando ocurrió la Revuelta. 

Pertenecía a una familia noble, pero decidió entregarse a la orden franciscana e ingresar en el convento Santa Victoria. Solo estuvo dos años en la misión, sin embargo, Santa Catalina logró tanta riqueza que desde España se planteó cambiar la capital de Florida.

Originario de la localidad madrileña que le da nombre, Fray Pedro de Corpa se convirtió en el primero de los asesinados por Juanillo. Ejerció como sacerdote de las Provincias de los Frailes Menores de Castilla y, junto con Antonio de Badajoz, fue uno de los que más tiempo permaneció en las misiones: se marchó a Florida en 1587. 

Llegó hasta el pueblo de Tolomato, donde se había fundado la Misión de Nuestra Señora de Guadalupe. Allí mantuvo el enfrentamiento con el indígena, que lo mató de un hachazo.

El vasco Francisco de Veráscola fue el quinto de los frailes asesinados. Nacido en 1564 en la localidad vizcaína de Gordejuela, ingresó en la orden franciscana de Cantabria. Solo ejerció dos años como misionero en el Nuevo Mundo: en 1595 embarcó hacia la isla de Asao, actual San Simón. 

Fue el último asesinado, pues, en el momento del ataque a sus compañeros, se encontraba en San Agustín. Sin embargo, al desembarcar de vuelta, los indígenas le atacaron de forma inmediata. 

Por otra parte, el Papa también beatificará al educador Lycarion May, que nació en 1870 en Bagnes (Suiza) y a los 18 años ingresó en el Instituto de los Hermanos Maristas. Tras varias experiencias en distintas comunidades, se marchó a Barcelona para fundar y dirigir un colegio llamado Patronato Obrero de San José.

El estallido de un levantamiento popular, provocado por la fuerte tensión social, desembocó en la Semana Trágica de Barcelona, durante la cual la población se rebeló contra el servicio militar obligatorio decretado por el Gobierno. En la noche del 26 al 27 de julio de 1909, el edificio escolar de los Padres Maristas fue incendiado y los religiosos fueron asesinados.

El milagro de Vicenza Maria Poloni

Asimismo, el Papa Francisco ha autorizado la promulgación del decreto que reconoce el milagro obtenido por intercesión de Vincenza Maria Poloni, fundadora del Instituto de las Hermanas de la Misericordia, que en el siglo XIX dio vida a una comunidad religiosa para ofrecer ayuda a los más necesitados.

Nació en Verona en 1802 y dedicó su vida al servicio de los ancianos y los enfermos crónicos. En 1840, se instaló en el Pio Ricovero de su ciudad natal y así nació el Instituto de las Hermanas de la Misericordia. Murió el 11 de noviembre de 1855 y fue beatificada en Verona el 21 de septiembre de 2008. La Iglesia le atribuye el milagro de la curación de una mujer chilena en 2014.

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