Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Escepticismo

Los apicultores extremeños muestran sus reservas ante el nuevo etiquetado de la miel

La modificación de la norma de calidad, aprobada por el Consejo de Ministros, establece la obligación de reflejar el país de origen del producto y el porcentaje de cada uno de ellos en el caso de las mezclas

Un apicultor trabajando con sus colmenas

Un apicultor trabajando con sus colmenas / Irma Collín

Cáceres

La miel comercializada en España tendrá un nuevo etiquetado. El Consejo de Ministros ha aprobado una modificación de la norma de calidad de este producto, que obligará a incluir, en el campo visual principal de su etiqueta, el país de origen y el porcentaje de cada uno en el caso de las mezclas. Los apicultores extremeños, que llevan años peleando por la imposibilidad de competir con las mieles importadas "fraudulentas" y sus precios, mantienen su escepticismo.

Así lo relata Ventura Gil, presidente de la Asociación Profesional de Apicultores Extremeños (APAEX), formada por unos 50 socios que producen miel por toda la comunidad. "Más del 50% de las muestras importadas que el ministerio analizó en 2024 a nivel nacional eran fraudulentas", clama Gil. Más aún, "el 85% de las empresas que fueron sometidas a controles de calidad, registraron incumplimientos en algunos de los parámetros", añade.

El apicultor evidencia la "complicada" situación de un sector que dejó 27.423 toneladas de producción en 2023 a nivel nacional y que cuenta con el mayor nivel de profesionalización de la Unión Europea, según datos del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación. En Extremadura, la producción se sitúa entre tres y cuatro millones de kilos, dependiendo del año.

En 2023, por ejemplo, fue "desastrosa", a causa de las sequías y la alta mortandad de las colmenas. 2024 ha sido más fructífero, con alrededor de 4.000 toneladas obtenidas.

"Chantaje"

Lo que sí parece estar adquiriendo tintes más estable es lo referido a las ventas y no de manera, precisamente, positiva para el producto nacional. "Desde hace cuatro años, todo ha ido para abajo", apunta Gil, que habla, incluso, de "chantaje de la industria contra el sector productor".

¿Cuáles son sus argumentos? Lo primero, que a los apicultores nacionales les cuesta producir "entre 4 y 5 euros el kilo". El presidente de APAEX señala que, cuatro años atrás, el precio de la miel se fijaba en "5 o 6 euros el kilo".

Sin embargo, ahora la tienen que vender "entre 2 o 3 euros por debajo", porque el producto importado tiene unos costes de entre "1 y 2 euros el kilo".

Pero, no queda ahí la cosa. Según Gil, "los importadores controlan el 90% de los espacios en los que se vende la miel en España y son quienes la exportan a Europa". No obstante, esto último lo hacen, según apunta el apicultor, a precio nacional.

"Tienen el negocio por ambos lados a costa de tener acogotado a todo el sector apícola español", sentencia.

Escepticismo ante la nueva norma

Llega, en este punto, la modificación del etiquetado, que responde a las novedades introducidas en la legislación de la Unión Europea, y que permitiría, en principio, erradicar la situación de desventaja de los productores nacionales.

Pero, ¿qué opina el sector? "Lo vemos positivo si hay control y si hay sanciones fuertes para quienes no cumplan con las normas", responde Gil, que no está convencido de que eso vaya a ocurrir.

El apicultor pone el foco en la necesidad de realizar inspecciones, de comprobar si las mezclas son tal y como se indica en el etiquetado, porque considera que a los productores nacionales "se les exige al máximo" y con el producto importado "no hay ningún control". El "mayor engañado y perjudicado" es, para el presidente de APAEX, el consumidor, porque "muchas veces, según datos del ministerio, no es miel, sino sucedáneos", añade.

Sea como fuere, las importaciones proceden, habitualmente, de China. Aunque no siempre se transporta desde allí de forma directa; llegan partidas al puerto de Oporto y, también, a Ucrania que, según explica Gil, han partido desde el país asiático.

Con todo, considera que "lo que tiene que hacer el Gobierno central es efectuar controles en las aduanas, y si la miel no cumple con los parámetros, destruirla", aunque reconoce que el elevado coste de emprender dicha medida complica su puesta en marcha.

Impacto en Extremadura

Para finalizar, Ventura Gil recuerda el impacto positivo que tiene la apicultura en la sociedad extremeña (también nacional) y que va más allá del beneficio económico directo de la venta de miel.

Por un lado, por las rentas agrarias que reciben los apicultores que se hallan en las zonas en las que se desarrolla está actividad: Siberia Extremeña, zona de Villuercas-Ibores-Jara o Las Hurdes y Sierra de Gata, entre otras. Con ello, ayuda al mantenimiento de la población en esos núcleos rurales.

Pero, sobre todo, el presidente de APAEX recuerda la importancia de la polinización. Tanto de frutales, "que son muchos en Extremadura", precisa Gil, como la de cultivos y la del conjunto de la flora nativa regional, que es, en definitiva, la que configura el paisaje de la región.

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents