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Los trece panes que cambiaron la historia de Mirabel

Cuando el pan venció a la espada

Castillo de Mirabel

Castillo de Mirabel / Turismo Monfragüe

Jennifer Perera

Jennifer Perera

En los alrededores de Mirabel, en la provincia de Cáceres, durante la Edad Media, los musulmanes construyeron una fortaleza en un alto sobre la que posteriormente los templarios edificaron el castillo que actualmente podemos ver en ruinas. Los restos que perduran hoy en día corresponden a la remodelación efectuada en el mismo, allá por el siglo XV. Esta fortaleza, situada sobre un cerro de la Sierra de los Canchos, formaba parte de la línea defensiva que se levantó en torno al río Tajo. Su posición estratégica y su imponente estructura le valieron el nombre de “Castillo de la Peña del Acero”.

El sitio del castillo

Durante la Reconquista, en torno al año 1172, el castillo estaba en poder de los templarios tras haber sido arrebatado a los moros. Sin embargo, el ejército almohade de Abú Yusuf no estaba dispuesto a perderlo definitivamente. Decidieron sitiar la fortaleza con el fin de cortar su suministro de víveres y forzar la rendición de los defensores.

Pasaron los meses y la situación dentro del castillo se volvió desesperada. Los alimentos escaseaban y el hambre y la enfermedad se propagaban entre los sitiados. La moral estaba por los suelos, y los motines se hacían cada vez más frecuentes. Frey Lope de Zúñiga, el Comendador al mando de la defensa, intentaba mantener el orden, pero la desesperación crecía con cada día.

El milagro de los trece panes

Un día, un grupo de soldados exigió su ración diaria de alimento, pero solo quedaban trece panes en toda la fortaleza. Ante la presión y la desesperación, Lope de Zúñiga tomó una decisión inesperada: en un gesto de ira o, quizá, de inspiración divina, considerando que o había panes para todos o no habría para nadie, arrojó los panes por la ventana. Los panes cayeron a los pies de los soldados almohades que sitiaban la fortaleza.

Para sorpresa de todos, los atacantes interpretaron este acto como una prueba de que los templarios tenían recursos de sobra y podían resistir el asedio indefinidamente. Temeroso de un fracaso prolongado, el ejército almohade decidió levantar el cerco y retirarse.

Los defensores, asombrados por lo sucedido, consideraron el hecho como un milagro. La noticia llegó hasta la Corona, que premió a Lope de Zúñiga permitiéndole incluir en su escudo los trece panes que habían salvado la fortaleza.

El legado de los trece panes

En conmemoración de este suceso, los Señores de Mirabel instituyeron una costumbre anual: cada año, en el aniversario del milagro, se entregaban trece panes a trece pobres de la villa, junto con otros recursos básicos. Con la transformación del Señorío de Mirabel en Marquesado, los Zúñiga y Sotomayor ampliaron esta obra caritativa y crearon la “Institución del Pan”, que garantizaba el suministro diario de dos libras de pan a cada indigente.

Esta tradición se mantuvo en Mirabel hasta el primer decenio del siglo XX, cuando finalmente se extinguió. Sin embargo, la historia de los trece panes sigue viva en la memoria de la región, como un testimonio de fe, estrategia y generosidad.

Las ruinas del castillo

Hoy en día, los visitantes pueden recorrer los restos del castillo, que han sido acondicionados con plataformas para facilitar su visita y ofrecer una experiencia más accesible. Desde lo alto de la fortaleza, se pueden disfrutar de impresionantes vistas panorámicas del entorno, con la Sierra de los Canchos extendiéndose a un lado y el río Tajo serpenteando en la distancia. En los días despejados, la panorámica abarca un extenso manto de bosques, campos y pueblos cercanos, creando un paisaje de postal. Además, la zona es ideal para los amantes del senderismo y la observación de aves, ya que en los alrededores se pueden avistar especies emblemáticas como el águila imperial y los buitres leonados. Mirabel, con su historia fascinante y su entorno natural privilegiado, es un destino que combina cultura, aventura y belleza escénica en pleno corazón de Extremadura.

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