Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Una oportunidad para la central nuclear cacereña / Más Extremadura

Almaraz, rotundamente sí

Las centrales nucleares deberían seguir operando diez, veinte o más años. Están preparadas para ello y no hacerlo es, simplemente, difícil de entender

Manifestación, el pasado enero, a favor de la continuidad de Almaraz.

Manifestación, el pasado enero, a favor de la continuidad de Almaraz. / TONI GUDIEL

Emilio Mínguez

Las centrales nucleares españolas aportan aproximadamente un 20% de toda la generación eléctrica peninsular en España. Almaraz contribuye con un 7% a este total y su producción supone más del 50% de la electricidad libre de emisiones de Extremadura. Gracias a la operación estable, durante los meses de mayor demanda o ante situaciones extremadamente complicadas, las centrales nucleares españolas han permitido dar respuesta a la demanda y mantener la estabilidad del sistema, son una pieza necesaria en nuestro sistema eléctrico. 

A este valioso dato hay que añadirle que todas las centrales nucleares españolas están humana y técnicamente preparadas para continuar operando: son seguras, fiables y, sí, también económicamente sostenibles si no se las penaliza con una carga fiscal asfixiante. Almaraz ha realizado inversiones anuales desde su puesta en marcha para sostener esta afirmación. Alrededor de 40 millones anuales para poder afirmar con rotundidad que la central está no solo perfectamente mantenida, sino para poder ir incluso más allá y expresar el convencimiento, avalado por sus datos de funcionamiento, de que está incluso mejor que cuando empezó a operar.

Cualquier escenario diferente al diálogo entre el Gobierno y las empresas parece simplemente absurdo

Esta central aporta, además de energía eléctrica, empleo de calidad y riqueza, aproximadamente 3.000 puestos de trabajo, que se va a perder si no conseguimos cambiar lo escrito y la central va al cese de operación en dos años.

Diseño energético

Sí, de acuerdo a lo previsto a fecha de hoy y por el diseño energético que el gobierno español ha establecido en el Plan Nacional de Energía y Clima, el cierre de Almaraz I está previsto en 2027 y en 2028 para Almaraz 2. Resulta difícil de entender y de explicar, la central ofrece generación eléctrica continua durante todas las horas del año, manteniendo un trabajo estable para las comarcas cercanas a la central, evitando la despoblación rural, ahorra emisiones y está en condiciones de seguir haciendo lo mismo durante muchos años más, pero vamos a prescindir de ella.

El 5% del PIB de Extremadura

Visto desde nuestra perspectiva de profesionales, el objetivo debería estar claro: estas centrales deberían poder seguir operando, diez, veinte años más. Están preparadas para ello y no hacerlo es, simplemente, difícil de entender.

Si no las cerramos, ¿Qué ganamos? en primer lugar se mantendrían todas las ventajas antes enunciadas: seguridad de suministro con los porcentajes actuales, tanto para Extremadura como para el resto del país, permitiendo ofrecer energía eléctrica a más de 4 millones de habitantes. El territorio donde se encuentra ubicada la central seguiría disponiendo de una alta empleabilidad, evitando la despoblación y sería una región estratégica para la creación de nuevas empresas, factorías que requieran un consumo de energía como las que gestionarán centros de datos para inteligencia artificial. No debemos perder de vista que, desde el punto de vista económico, la central supone más del 5% del PIB de Extremadura, lo cual permite con esa aportación la mejora de infraestructuras de la zona y una mejor calidad de vida de los ciudadanos.

Da un trabajo estable, ahorra emisiones y está en condiciones de seguir, pero se quiere prescindir de ella

Además, por la alta tecnología aplicada en las centrales, permite ofrecer un espacio de alta cualificación para los estudiantes de la comarca y de las universidades de Extremadura en temas relacionados con tecnología de semiconductores, robótica, gestión de procesos, inteligencia artificial y por qué no, el estudio ecológico del entorno, protección de especies en posible extinción y muchos otros más.

Seguridad de suministro

Aun a riesgo de repetir lo ya expuesto pero con la necesidad de reiterar por qué Almaraz debe continuar operando y cualquier otro escenario al respecto es difícil de defender, quiero reiterar que las centrales nucleares suponen una pieza indispensable para la seguridad de suministro y quiero, a su vez, poner en valor ese 7% del total que se transforma en energía eléctrica de producción estable y competitiva para hogares y para empresas existentes y otras que pudieran instalarse estratégicamente en esa zona.

El escenario social y energético de 2019 (cuando se acordó el calendario de cierre) no son los actuales

La generación eléctrica nuclear y esta central es totalmente compatible con otro tipo de instalaciones industriales. La central evita la emisión de unos 6 millones de toneladas de CO2 al año, lo cual permite a la comarca mantenerse por debajo de los límites para alcanzar el objetivo de la descarbonización para 2030 y 2050. Finalmente, y no menos importante, Almaraz está reconocida por su excelente funcionamiento por la Asociación Mundial de Operadores de Centrales Nucleares (WANO) y actualmente se encuentra entre las 10 mejores centrales del mundo.

La central 'gemela'

En todo el mundo, la energía nuclear se está viendo como parte de la solución. Se proyectan nuevas instalaciones y todos los países que ya disponen de centrales en operación tienen claro que van a seguir contado con ellas. En Estados Unidos, la central nuclear North Anna, gemela en diseño de la CN de Almaraz, tiene autorización del Organismo Regulatorio Americano para operar 80 años.

En este contexto cualquier otro escenario diferente al diálogo entre el gobierno español y las empresas propietarias para cambiar el futuro, parece simplemente absurdo. Es necesario alcanzar un acuerdo que garantice la operación de las centrales más allá de lo establecido a día de hoy y lo es, entre otras razones, porque los escenarios energéticos y sociales de 2019 no son los actuales y rectificar es de sabios.

El autor es presidente de la Sociedad Nuclear Española 

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents