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El pimentón, el tabaco o las higueras, en riesgo

El incidente de la Vera afectará a 140 familias y 360 hectáreas de cultivo

La charca, que tiene capacidad para 310.000 metros cúbicos de agua, abastecía a 360 hectáreas de cultivo y unas 140 familias

La balsa de riego perdió toda su agua.

La balsa de riego perdió toda su agua. / TONI GUDIEL GIRONA

El Periódico Extremadura

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Cáceres

La rotura de la balsa de riego en Jarandilla de la Vera, ha dejado en una "situación comprometida" a unas 140 familias de agricultores cuyas explotaciones dependen del agua de esta infraestructura, afirmó este martes el presidente de la comunidad de regantes Jaranda y Jarandilleja, Bienvenido Cañadas. Según detalló, los 310.000 metros cúbicos de capacidad de la balsa y de uso agrario abastecen a unas 360 hectáreas de cultivo: tabaco, pimentón, cerezo e higueras, además de huertos familiares.

Afrontar la catástrofe

"El aporte de las gargantas es mínimo, por lo que ahora tenemos que ver cómo podemos afrontar la catástrofe que nos viene este verano y los problemas que vamos a tener dentro de la comunidad de regantes, al no tener la capacidad de agua", apuntó Cañadas.

La charca da servicio a los bomberos

De igual forma, ha confirmado que el agua embalsada en La Maricana también daba servicio a los helicópteros del Plan Infoex y al parque de bomberos del municipio.

"Creemos que este año va a ser malo y así se lo estoy diciendo a los agricultores; malo porque no va a haber agua y estamos hablando directa e indirectamente de unas 140 familias que están viviendo de ello", ha dicho.

Por último, Cañadas ha adelantado que, por parte de la comunidad de regantes se instará a las Administraciones a que arbitren ayudas para los agricultores afectados.

En el municipio, los vecinos y responsables políticos trabajan y colaboran para "reponerse del susto" que se llevaron durante la madrugada de este lunes a raíz de la rotura de la charca.

Un agujero en el fondo de la balsa

Un socavón en el fondo de la charca provocó la entrada de una masa de agua en parte de la población, con calles inundadas, la carretera EX-119 cortada, una treinta de vehículos arrastrados y un matrimonio aislado en su vivienda.

"Nos estamos reponiendo ya un poco del susto de ayer, pero todavía con una inquietud de lo que pudo pasar y no pasó, por suerte", ha explicado el alcalde de Jarandilla, Fermín Encabo, en declaraciones a los periodistas.

Los afectados siguen con las labores de limpieza

El primer edil ha detallado que, durante esta mañana, ha podido hablar con los vecinos afectados por la riada, que siguen con las labores de limpieza, desmonte y de quitar enseres que fueron arrastrados por el agua, una tarea en la que colaboran los trabajadores del consistorio.

En cuanto a la investigación de lo sucedido con la balsa, Encabo ha asegurado que el Gobierno local "no va a entrar en este tema porque es algo que tiene que ser evaluado por los técnicos".

"Cuando vengan los técnicos, tanto de la Confederación Hidrográfica del Tajo como de la Junta de Extremadura, se establecerán las responsabilidades, lo que tienen que hacer y por qué se ha producido este incidente", ha agregado.

El alcalde ha hecho hincapié en que la labor de los técnicos no va a ser fácil "porque se tendrán que meter debajo de la charca, una labor que no está exenta de peligro".

Ya no hay riesgo para la población

De igual forma, ha aseverado que actualmente ya no existe peligro para la población ya que la balsa está completamente vacía.

"El peligro puede estar en las labores de reconocimiento del lugar porque hay una bóveda debajo de la balsa, que es la que ha cedido, y al meterse ahí a lo mejor podrían tener algún problema los técnicos", ha agregado.

Por otra parte, y en cuanto a las tres familias afectadas por la riada, el alcalde ha indicado que pedirán indemnizaciones a los seguros. 

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