Efectos de la borrasca Laurence en Extremadura
La balsa que inundó Jarandilla de la Vera se construyó sobre el cauce de un arroyo soterrado
Bautista confirma que "no procede su reparación" y la Junta proyectará una nueva en otra ubicación por determinar
Se barajan dos hipótesis sobre la rotura: el colapso de la estructura por el peso o bien un taponamiento de la lámina subterránea

Cedida
La balsa de agua que ha colapsado en Jarandilla de la Vera estaba situada sobre el cauce de un arroyo que previamente había sido soterrado. Un polvorín "absolutamente impensable" a día de hoy que la Junta de Extremadura descarta reparar: se construirá una nueva balsa, en una ubicación aún por determinar, al tiempo que se buscarán soluciones con los regantes para garantizar las próximas campañas de tabaco y pimentón.
La rotura de la charca en la madrugada del lunes arrojó unos 310.000 metros cúbicos de agua de forma descontrolada sobre el casco urbano de Jarandilla de la Vera. No hubo que lamentar daños personales, pero sí materiales y el rescate de un matrimonio que lo ha perdido todo.
"Si la Junta de Extremadura fuera responsable, que a nadie le quepa duda de que procederemos con la celeridad suficiente para resarcir los daños a través de los cauces legales más rápidos que existan", ha señalado este martes el consejero de Presidencia, Interior y Diálogo Social, Abel Bautista.
Dos hipótesis
En rueda de prensa, el máximo responsable autonómico de Emergencias ha explicado que la investigación se centrará ahora en determinar las causas que originaron la rotura "y establecer a raíz de esta causa, la responsabilidad". Según ha avanzado, se barajan dos hipótesis: el colapso de la estructura a consecuencia del peso, ya que aguas arriba de la balsa hay evidencias de haberse producido un aumento importante del caudal; o bien un taponamiento en el encauzamiento del arroyo subterráneo como consecuencia de un arrastre de elementos sólidos.

El Periódico Extremadura
Este taponamiento, según el consejero, vendría por la inexistencia de una rejilla de desbaste aguas arriba, "cuyo mantenimiento e inspección corresponde en exclusiva a la Confederación Hidrográfica del Tajo (CHT)". Serán los técnicos los que determinen la causa del siniestro y para ello el primer paso será desaguar la balsa y retirar la tela que cubre la superficie, unos trabajos que no podrán comenzar hasta que deje de llover.
Arroyo subterráneo
Bautista ha recordado que la balsa fue construida en 1994 por la Consejería de Agricultura de la Junta de Extremadura, sin que a día de hoy se sepa cómo es posible que la CHT autorizara su ubicación justo sobre la bóveda que encauza un arroyo que previamente había sido soterrado.
La explotación de la balsa está a cargo de la comunidad de regantes, que es la titular de la infraestructura en el Catastro. Un dato "relevante" según Bautista, ya que aunque no constan documentos sobre la cesión, las responsabilidades que tenga que asumir el propietario tras lo ocurrido competen también al titular de la explotación.
Normas de seguridad
En todo caso, Bautista ha insistido en que la seguridad de la balsa es competencia del Gobierno central, a través de la Confederación del Tajo, toda vez que está situada sobre el dominio público hidráulico. A la Junta de Extremadura le corresponde su mantenimiento y el cumplimiento de las normas de seguridad. Y en este sentido, ha detallado que la balsa cuenta con un plan de emergencias y otro de explotación.
De acuerdo a la normativa vigente, debe someterse a revisiones periódicas cada cinco años y dado que la última se realizó en septiembre de 2022, no correspondería la siguiente hasta el mismo mes de 2027. "La Junta de Extremadura cumplió con sus obligaciones", afirma Bautista, que recuerda que también es competencia de la Confederación del Tajo la inspección permanente del cauce. También de las aguas que discurren bajo la bóveda, que tras la rotura a su juicio cobran "especial relevancia".
Un informe determinará el riesgo de colapso en la Ex-119
La rotura de la balsa de agua en Jarandilla de la Vera también afectó a la carretera EX-119, que conecta este municipio cacereño con Navalmoral de la Mata. La vía, de titularidad autonómica, mantiene cerrado al tráfico un carril y se ha adoptado un sistema de semáforos para la regulación del tráfico en el otro restante, que cuenta con personal in situ desde la mañana de este pasado lunes. El consejero de Presidencia, Interior y Diálogo Social, Abel Bautista, ha explicado en rueda de prensa que se ha encargado ya un informe de daños y soluciones de reparación a la empresa concesionara. Sin embargo, los trabajos sobre el terreno no se podrán iniciar hasta que deje de llover y la calzada esté completamente seca: es necesario realizar una inspección con georradar y una tomografía eléctrica para medir las densidades y "en el estado actual sería erróneo", afirma Bautista. Así, las acciones a adoptar variarán en función de lo anterior, aunque se mantendrá la inspección sobre el terreno de manera periódica hasta comprobar si hay o no riesgo de colapso por la existencia de zonas descomprimidas en el firme.
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