Claves para la soberanía energética
Monesterio y Almoharín esperan «futuro» y «progreso» con sus minas estratégicas
Los yacimientos de estos municipios, junto con Cañaveral, forman parte de los 47 proyectos señalados como prioritarios por la UE
Los vecinos se muestran expectantes ante la llegada de cientos de empleos

Imagen de la mina de Aguablanca mientras estaba en funcionamiento. La reapertura está ahora garantizada. / EL PERIÓDICO

Objetivo: hacer una Europa menos dependiente del litio chino, el gas ruso, las tierras raras de estos dos países y otros minerales estratégicos, ahora que el mundo cambia y que la UE se queda un poco huérfana de apoyos. Y en este reto, los municipios extremeños de Almoharín, Cañaveral y Monesterio han cobrado un sorprendente y extraordinario protagonismo europeo, al formar parte desde el martes de los 47 proyectos elegidos para fomentar la soberanía energética del continente. Un maná para tres pueblos que suman poco más de 7.000 habitantes, y que llegará en forma de 500 millones en inversiones y de unos 2.500 empleos.
«Ha sido una sorpresa gratísima para los vecinos y vecinas, para nuestro ayuntamiento, para toda la comarca...; sin lugar a duda, es muy buena noticia», destacaba ayer la alcaldesa del municipio pacense de Monesterio, Loli Vargas, nada más coger el teléfono, al ser preguntada por la impresión que ha causado en la localidad la elección de la mina de níquel de Aguablanca.
Desde Almoharín, su alcaldesa, Antonia Molina, también evidenciaba la expectación por la reapertura de La Parrilla: «Todo lo que sea crear empleos es importante, es futuro. Esta mina fue fundamental en nuestro pasado, sostuvo a muchas familias...».
Al detalle
Europa necesita soltar amarras, liberarse de ataduras internacionales con sus propios recursos, alimentar sus fábricas. De la primera tanda de 43 proyectos estratégicos, 7 son españoles, y casi la mitad, 3, están en Extremadura: el yacimiento de litio ‘Las Navas’, situado en los términos de Cañaveral, Holguera y Pedroso de Acim, con capacidad para convertir todo el parque español en eléctrico en 10 años; la mina La Parrilla de Almoharín, con la mayor reserva de wolframio del continente, que prevé crear cerca de 500 empleos directos y más de 250 indirectos; y Aguablanca, en Monesterio, que según datos del Ministerio para la Transición Ecológica, podría aportar hasta un 30% de la capacidad europea de níquel, además de cobalto, cobre y platino.
Aguablanca estuvo en explotación entre 2003 y 2015. La compañía Río Narcea tramita su reapertura, dentro de un proyecto empresarial conectado con la fábrica de celdas de baterías en Badajoz, el proyecto de Cañaveral y una factoría de cátodos. Su selección por la UE supone un espaldarazo definitivo.
«No solo es que ahora, con toda probabilidad, se aceleren los trámites, sino que además realizamos otra lectura: si Europa considera el níquel como mineral estratégico, y si Aguablanca es la única mina de níquel en España, esto nos garantiza más años de vida útil», destaca Loli Vargas, la alcaldesa. En principio se venía barajando un periodo de explotación de 10 años.
«Yacimiento de desarrollo»
Su reapertura prevé la creación de 330 empleos directos. «De forma indirecta también supondrá un impulso económico para el municipio». «Es brutal», califica sin tapujos la alcaldesa, muy satisfecha con los nuevos bríos europeos del proyecto, porque el propio Gobierno local ha hecho de la mina un objetivo. «Monesterio vuelve a ver ese yacimiento de empleo y ese yacimiento de desarrollo».
En la localidad no hay otra conversación. «Arrancábamos la legislatura con la noticia de la reapertura de la mina, pero lo de esta semana es sorprendente, el pueblo está muy ilusionado». La clave no hay que buscarla solo en la generación de cientos de empleos, «sino en la creación de puestos de calidad, lo que sin duda contribuirá a fijar población», rubrica Loli Vargas.
Ya se esperaba que el informe favorable (del Estado) para reabrir Aguablanca fuera inminente. Se trata de un proyecto empresarial promovido por el grupo Phi4tech, Lithium Iberia y un grupo de inversores individuales, que incluye una fábrica de celdas de baterías en Badajoz, el litio de la mina de Cañaveral con su fábrica de transformación, y una factoría de cátodos.
El horizonte del wolframio
Y a 157 kilómetros, en el centro de Extremadura, la firma Iberian Resources Spain prevé crear cerca de 500 empleos directos y más de 250 indirectos en el proyecto de extracción y procesado de wolframio y estaño en Almoharín. «Nuestra experiencia con esta mina es histórica. Durante una etapa muy importante, numerosas familias vivieron de ella. Se cerró hace unos años y se volvió a abrir, generando de nuevo muchas expectativas de creación de empleos e impulso para el pueblo, pero se ha cerrado», cuenta la alcaldesa.

El yacimiento de wolframio de Almoharín, cerrado en los últimos años, que volverá a entrar en explotación. / CEDIDA
Por ello, al catalogarse como proyecto estratégico de la UE, el yacimiento vuelve a tener muy buenas expectativas, «siempre que se gestione bien», subraya la alcaldesa, que entiende que la urgencia de la apuesta europea ofrece más garantías. Además, el wolframio «no contamina el entorno», las instalaciones están actualizadas y la tecnología minera ha avanzado «de forma considerable». Antonia Molina afirma que el empleo es «fundamental», así como el dinamismo que supondría para el municipio el trasiego de la mina.
Y 105 kilómetros más al norte, en Cañaveral, Lithium Iberia prevé una inversión de 340 millones de euros para procesar anualmente 1,2 millones de toneladas de mineral y 30.000 toneladas de hidróxido de litio grado batería. Esta producción, que generará 430 empleos directos y hasta 1.200 indirectos, dará suministro a 2,5 millones de vehículos eléctricos anuales.
Incluye una planta para la producción de hidróxido de litio (utilizado en la fabricación de baterías), con procesos que posicionarán al yacimiento ‘Las Navas’ «como la explotación minera más sostenible de Europa», subraya la compañía.
Un volumen notable con eje en Cañaveral, pequeña localidad de poco más de mil habitantes. La compañía contempla un periodo de explotación de 30 años, primero a cielo abierto y más tarde subterráneo (24 años).
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