Entrevista | José Luis Navarro Ribera Expresidente de Enresa (Empresa Nacional de Residuos Radiactivos)
"Si la nuclear pone condiciones fiscales o de rentabilidad, no entendería que se asumiesen"

José Luis Navarro, expresidente de Enresa, el pasado viernes en Badajoz. / Santi García
Ingeniero industrial y consejero por dos veces en los ejecutivos de Guillermo Fernández Vara (de Industria, Energía y Medio Ambiente entre 2007 y 2011; y de Economía e Infraestructuras de 2015 a 2018), José Luis Navarro (Jerez de los Caballeros, 1958) considera que las centrales nucleares han jugado un papel «imprescindible» hasta ahora, pero que de aquí a 2035 «gradualmente dejarán de serlo». Cerrarlas, vaticina, no traería consigo ni problemas en la garantía de suministro ni tensiones en los precios de la electricidad.
Casi recién llegado a la presidencia de Enresa, la empresa pública encargada de gestionar el combustible nuclear gastado y los residuos radiactivos, le tocó participar en la negociación de la que salió el actual calendario de cierre del parque atómico español. Durante su mandato al frente de esta entidad (2018-2024), también se desarrolló la última fase del desmantelamiento de la primera central nuclear española, la José Cabrera (Guadalajara) y se dieron los pasos iniciales en el desmontaje de otra, la de Santa María de Garoña (Burgos).
El pasado martes el Consejo de Ministros dio luz verde a la licitación del primer gran contrato para desmantelar Almaraz, ¿qué trascendencia tiene esta autorización?
Quien tiene más interés en ella son las mismas propietarias. Porque es un paso que no condiciona nada, pero que permite prepararse ante la posibilidad de que se cumpla el calendario de cierre. Preparar un desmantelamiento, no ya ejecutarlo, es algo complejísimo. Desde que se comienza a preparar hasta que empieza a ejecutarse, 6 años mínimo. Por tanto, si el Plan General de Residuos Radiactivos vigente dice que el objetivo es empezar a desmantelar cada central 3 años después de su cese de explotación definitivo, estamos ya con el tiempo justísimo. Es una documentación necesaria, se trata de estudiar cómo está la central y hacer un proyecto técnico de cómo se desmantelaría. Aquí creo que es muy útil refrescar la memoria con el precedente de Garoña, que la paran sus propietarios porque decían que no era rentable en 2012 y hay un periodo de 5 años de idas y venidas en el que no se sabía si iba a parar definitivamente. En todo ese tiempo no se había preparado el desmantelamiento, por lo cual, como hacen falta 6 años, hasta 2023 no ha podido iniciarse, un tiempo en el que las empresas gastaron dinero sin tener ingresos. De ahí mi afirmación de que las primeras interesadas son ellas. Lo que se está haciendo es cumplir la planificación e, insisto, no condiciona nada.
"Quien tiene más interés en la licitación que ha aprobado el Gobierno son las propietarias. Es necesaria para estar preparados y no condiciona nada"
¿No se ha agotado casi hasta el último momento para aprobarla?
Me marché de Enresa en diciembre y recuerdo que algún medio me preguntó poco antes que para cuándo estaría este contrato y dije que previsiblemente el primer trimestre. Me he equivocado por poco. Todo está dentro de la normalidad.
Retrocedamos unos años, hasta finales de 2018 e inicios de 2019, ¿cómo se llega al actual calendario de cierre de las nucleares?
Lo más importante para mí es que lo acuerdan entre sí las empresas. Si uno coge la hemeroteca del verano de 2018, las declaraciones de responsables de Iberdrola eran contundentes: Almaraz tenía que cerrar al cumplir 40 años. Eso era 2021 para el reactor 1 y 2023 para el 2. Y eso lo decían machaconamente. Endesa, lo contrario, quería continuar. Se estaba empezando a reproducir lo de Garoña. Tenían una discrepancia tan profunda que ni se reunían juntos a hablar de esto. A Enresa nos tocó hacer un papel de facilitadores. Y el final fue casi salomónico, 45,7 años de media para las centrales. Y así se logró desatascar la situación, porque si no Almaraz hubiera cerrado. En principio se habló de 2025, pero ahí intervino Guillermo Fernández Vara y se consiguió lo que siempre desde Extremadura se había pedido, más tiempo para preparar alternativas.

José Luis Navarro, expresidente de Enresa, en un momento de la entrevista. / Santi García
Luego hubo que pedir la licencia de Almaraz, también con suspense...
Una vez que estaba el calendario, que parecía que ya estaba todo resuelto, pues resulta que no. Iberdrola y Endesa tenían criterios muy distintos sobre el nivel de inversiones que estaban dispuestos a asumir para funcionar más de 40 años. Iberdrola quería poner un techo mucho más bajo. Y Endesa estaba dispuesta a invertir lo que hiciera falta, lo que el Consejo de Seguridad Nuclear pidiera, y eso fue otra negociación entre ellos en la que Enresa volvió a participar como facilitador. Finalmente, pocos días antes de acabar el plazo, los tres propietarios se pusieron de acuerdo.
¿Y por qué cree entonces que ahora ha habido un cambio de postura entre las propietarias?
Endesa creo que no ha cambiado, mantiene su posición. El cambio más llamativo es el de Iberdrola. Cuando se invocan cambios en el contexto energético y geopolítico mundiales, son indudables. Pero ¿en cuánto afectan al mercado eléctrico español? Si esta conversación la hubiéramos tenido en 2022 con la guerra de Ucrania, las medidas de castigo a Rusia, y una elevación desmesurada del precio del gas en los mercados internacionales, en aquel momento sí se podría decir que la foto no tenía nada que ver con la de 2019.
"Cuando se invocan cambios en el contexto energético y geopolítico mundiales, son indudables. Pero ¿en cuánto afectan al mercado eléctrico español?"
¿No fue eso un aviso de que situaciones similares pueden repetirse?
Pero es que se ha soportado perfectamente y España de los que mejor. Cuando ahora uno mira el precio diario de la electricidad o los mercados de futuro, no hay un cambio significativo respecto a 2019. Yo, como una opinión personalísima, diría que hay algo que sí que ha cambiado y es que hay países occidentales cuyos gobiernos están aportando fondos públicos y garantizando rentabilidad a las centrales. Es posible que una empresa como Iberdrola, con unos activos tan importantes como los nucleares, piense que estando en el mercado no es rentable, pero que si ahora viene dinero público como sucede en Francia o Bélgica... En Francia el 100% de las nucleares se construyen con dinero público y el Gobierno belga ha dicho que va a poner el 50% para que funcionen hasta 2035. Por cierto, solo dos reactores y hasta 2035, porque se dice: «Es que no hacemos lo mismo que Bélgica», pero si España lo tiene desde 2019... Así que pudiera ser, como hipótesis, que haya pensado que si la sacan del mercado y, como en Bélgica, le garantizan una rentabilidad del 7%... a nadie le amarga un dulce, ¿no? Esa puede ser esa la explicación de ese giro de 180 grados. Lo que pasa es que, ¿cuál es la cuota de renovables en Bélgica?, ¿y en Francia? Incomparablemente más baja que la española.
Acuerdo entre ellas
¿Vería factible a día de hoy que las propietarias de la Central de Almaraz alcanzasen un nuevo acuerdo?
Eso no se puede descartar nunca. Lo que pasa es que por todo lo que vengo escuchando desde hace 6 meses parece que ponen como condición unas modificaciones tanto en la fiscalidad como en la tasa que pagan para costear la gestión de los residuos radiactivos. Eso ya no es solo un acuerdo entre ellos. Creo que la parte más factible es que consigan pactar, pero para mí la pregunta es, ¿van a poner condiciones a las autonomías y al Gobierno de España que sean asumibles?
¿Soportan una fiscalidad excesiva las nucleares?, incluyendo aquí la llamada tasa Enresa.
Me va a perdonar, pero es que me resisto a admitir que, bajo la palabra fiscalidad, se incluya el coste de la gestión de los residuos radiactivos. Un promotor de una planta fotovoltaica sabe que tiene que comprar placas, mantenerlas, y que, al final de la vida útil de esa planta, a los 25 o 30 años, debe desmontarlas y llevarlas a un gestor de residuos. Sucede en cualquier actividad. Una central sabe que tiene que comprar combustible fresco, explotar la planta y después gestionar el combustible. Hay muchos países donde esa gestión y el desmantelamiento final los hacen las empresas directamente, no un ente público. Entonces, en su cuenta de resultados hay una partida para eso. ¿Cómo que un impuesto? Es una línea más de su cuenta de resultados. Y en otros países de Europa, entre ellos España, se encarga una entidad pública, porque eso da garantía a las sociedades y a los ciudadanos de que se hace anteponiendo la seguridad a cualquier otra cosa. Así que esto no es fiscalidad. Cuando hay un impuesto sobre el valor de la electricidad o hay un tributo estatal sobre el combustible gastado o una ecotasa autonómica, esos son impuestos, que se crean y se podrían quitar. Pero el coste de gestionar los residuos radiactivos no se puede quitar. Gestionarlos ni se sube ni se baja.
Pero la tasa Enresa sí que se ha incrementado, la última vez el 30%, ¿estaba justificado?
Claro que sí. En el mismo momento en el que el combustible fresco subió casi un 50% ninguna central salió a decir: «Mi negocio es inviable porque los proveedores internacionales del óxido de uranio necesario para fabricar combustible fresco han subido el precio un 50%». ¿Qué hicieron? Comprarlo un 50% más caro. ¿Y por qué subió? Porque subieron los costes, como lo han hecho los de gestión de residuos. A mí lo que me cuesta entender que se diga es que hay un único coste en el mundo que no puede subir, y que es este.
La queja es que se hizo unilateralmente, en contra de lo que se había pactado...
Eso les he escuchado y he tenido ocasión de decirles que es falso. E invito a leer el protocolo que se firmó. Lo que se dijo es que en el primer borrador de la versión de inicial del Plan General de Residuos Radiactivos, con los costes que se conocían en aquel momento, la tasa no subía más de un 20%. Además, estos costes, si no los pagan las centrales, como el combustible no se puede dejar abandonado en mitad del campo, ¿quién los va a pagar? Solo hay una alternativa: los pagaremos todos. Los presupuestos generales del Estado, sería una solución; los consumidores de electricidad con un cargo en la tarifa, otra, pero les estaríamos regalando dinero al productor de los residuos, a quien ha contaminado. La tasa Enresa no es alta, baja o ‘mediopensionista’, es la que tiene que ser. Sobre eso no se puede opinar, es un dato. Aparte, hay que ser realistas, está calculada en 2023, hasta 2100. ¿Qué es previsible?, ¿que nos desviemos a la baja o al alza? Siempre surgen imprevistos. Y cuando las centrales hayan parado, esos imprevistos ya no los afrontará el que los causó. Pero esto parece que da igual. Ya lo pagará quién, ¿mis nietos? Tendrán que hacerlo por unos residuos que nos han dejado unas empresas privadas.
"La nuclear ha sido imprescindible y lo sigue siendo hoy, pero gradualmente va a dejar de serlo de aquí a 2035"
Se habla de una ‘miniprórroga’ hasta 2030 para Almaraz, ¿sería una solución que contentase a todo el mundo y facilitase a las empresas el pago de esta ‘tasa’?
Supongo que alguien tendría que echar números y pensar la producción de Almaraz pagando 3 años más la tasa, ¿cómo afectaría a un recálculo? No parece que mucho, siendo solo dos de las siete centrales, pero es complejo.
No cambiar la fiscalidad
¿Y reducir el resto de impuestos?, ecotasas autonómicas incluidas...
Es que mi opinión personal es más contundente. Hay una planificación, ya no en materia de residuos y desmantelamiento, sino energética general, que es el PNIEC, que establece una senda, basada en unos estudios técnicos, de reducción del carbón, gas y nuclear, y de crecimiento de fotovoltaica o eólica. Y sobre todo lo que va a empezar a desarrollarse ya, que es el almacenamiento. ¿Por qué va a haber que cambiar la fiscalidad? Personalmente no entiendo que si la comunidad de Extremadura, la de Cataluña, o si el Estado español, tienen una fiscalidad que sirve para financiar los servicios públicos que recibimos, ¿por qué hay que bajarle los impuestos a cuatro empresas? Es que no alcanzo a imaginarme la motivación para que ninguna administración lo haga.
"Si las empresas no pagan la tasa Enresa, solo hay una alternativa: la pagaremos todos"
¿Considera que ha dejado de ser rentable la nuclear?
Hoy es rentable. Cuando digo hoy, con el precio de 2024 fue rentable, y en el 23, 22 y 21, también. En el 20 no, perdieron dinero. Pero va a dejar de ser rentable. Ese es el tema. Para mí el planteamiento, desde lo público, es que hay una tecnología que ha sido imprescindible, que lo sigue siendo hoy, pero que gradualmente va a dejar de serlo de aquí a 2035. Es lo que creo que desde lo público se debe apoyar, pero si hay condiciones del tipo fiscalidad, o rentabilidad, o de precio mínimo, no entendería que ni se planteara la duda de atender esas condiciones. Por ninguna administración pública.
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