Entrevista | Jesús Pérez Mayo Vicepresidente de Cáritas española
«La acogida de migrantes no genera más pobreza, pero necesitan respuestas»
Doctor en Ciencias Económicas, profesor titular de Economía Aplicada en la UEx y voluntario de Cáritas, donde ha sido director regional y de la diócesis Mérida-Badajoz. Su carrera se ha centrado en el estudio de la pobreza, la desigualdad y la exclusión

El vicepresidente de Cáritas española, Jesús Pérez Mayo. / S. GARCÍA
Pregunta: Desde su nuevo cargo como vicepresidente de Cáritas española, ¿cuáles son sus objetivos?
Respuesta: Contribuir para construir una mayor cohesión interna, dentro de Cáritas, así como apoyar tanto en lo que es la incidencia política, como en todo lo que tiene que ver con el desarrollo del servicio de estudios, en el que ahora se está trabajando muy duro para sacar a finales de año el informe FOESSA.
P: A nivel nacional, ¿qué retos tienen encima de la mesa?
R: El principal reto es dar respuesta a la situación social, donde la vivienda se muestra como uno de los desafíos más importantes que tenemos como sociedad española. También todo lo que tiene que ver con la incidencia política relacionada con la situación de las personas en situación administrativa irregular, que viven entre nosotros, pero son olvidadas y marginadas por la Administración. Además, se trabaja en todo lo que es el día a día para atender las necesidades fundamentales y los problemas que tienen las personas en situación de exclusión social.
P: ¿Cómo describiría la realidad social de Extremadura?
R: Parece que hay oportunidades, nuevos proyectos que queremos aprovechar, pero también tenemos los grandes retos de la retención del talento, la despoblación y el empleo. Quiero ser optimista, pensar en esas oportunidades y en la nueva transformación digital, que sepamos estar a la altura para que el futuro sea mejor de lo que uno podría esperar.

Jesús Pérez Mayo. / S. GARCÍA
P: ¿Considera que la pobreza está cronificada en la región?
R: Más que cronificada, la pobreza responde a cuestiones como las que he mencionado anteriormente. El indicador de la pobreza depende solo de la renta, por lo que es relativo. Como tradicionalmente, los salarios y las pensiones han sido más bajos, eso hace que la renta media en Extremadura sea más baja que en España. Por ello, cuando ponemos un límite de pobreza a nivel nacional, pues siempre estamos peor. Durante las épocas de crisis, se daba la paradoja de que Extremadura parecía que convergía, pero no era porque de repente mejorase, sino porque empeoraba menos de lo que empeoraban los otros. En Extremadura, cuando uno mira a la pobreza y la exclusión social, un problema son las oportunidades.
P: ¿Cuáles son las necesidades principales que se atienden?
R: Tradicionalmente, la principal intervención ha sido ayudar para la alimentación. Y no es que se pase hambre, es que una cosa son los ingresos y otra los gastos. Si hay determinados gastos a los que uno no puedo renunciar, como los relacionados con la vivienda, se acaba recortando en alimentos y se acude a Cáritas. Hay otra intervención que no aparece en los informes, pero que es fundamental, hace referencia a la acogida, a dar respuesta a la necesidad de ser escuchado. En los últimos años también se han atendido mucho los gastos relacionados con la vivienda, como el pago de alquileres o de facturas relacionadas con los suministros.
P: ¿Cada vez hay más personas que piden ayuda teniendo trabajo?
R: Sí, en los últimos años llama la atención el incremento del número de personas que, aún teniendo un trabajo, no consiguen los ingresos suficientes para hacer frente a las necesidades básicas. Es una necesidad que está ahí.
P: ¿Cuál es el perfil de los usuarios que acuden a las Cáritas?
R: El perfil tradicional es el de una mujer de edad medida con bajo nivel de estudios o sin estudios, también las familias monoparentales. En los últimos años, se estaba detectando el aumento de las personas migrantes o de origen extranjero, cuya atención es uno de los grandes retos que tenemos por delante. Pese a ello, el perfil predominante sigue siendo el de una persona de nacionalidad española.
P: En pleno debate sobre la acogida de migrantes, ¿cree que su llegada puede agravar la pobreza?
R: La respuesta es que no. Me gustaría hacer una reflexión sobre la respuesta que estamos dando como sociedad a estas personas. No entiendo que no se le dé solución a la situación que se vive en Canarias ni a las graves deficiencias que tiene el sistema de acogida en España. Cáritas está financiando proyectos de distintas Cáritas diocesanas para tratar de buscar alternativas que realmente permitan una integración y una acogida. Tener a personas a las que no se les está dando ninguna respuesta lleva a la desesperanza y eso al final puede generar problemas más graves que la pobreza.
P: ¿Considera a Extremadura una comunidad solidaria?
R: Extremadura es una comunidad muy solidaria, pero donde quizá tendría que haber un mayor compromiso como voluntario sería en las cuestiones organizadas. Si se necesita algo por algún hecho excepcional, pues no volcamos, pero ser voluntario implica que tiene que haber cierta constancia y planificación. El voluntariado en Extremadura tiene el problema que tiene en prácticamente toda España, que los voluntarios cada vez somos mayores, y es algo que afecta a la mayor parte de las entidades, no solo a Cáritas.
P: ¿Por dónde pasa la solución?
R: Creo que el gran reto que tenemos como sociedad es saber cómo enganchar o qué podemos ofrecer a los jóvenes para que se hagan voluntarios, porque a lo mejor les estamos ofreciendo unas fórmulas de voluntariado que funcionaban hace 20 años y puede que la misma propuesta no les resulte para nada atractiva a los jóvenes actuales.
P: Como católico, ¿qué valoración hace de la figura del Papa Francisco?
R: Por ser miembro del Consejo de Cáritas, tuve la gran suerte de conocerlo personalmente hace dos años y la verdad que ese buen humor del que muchas veces se hablaba, se comprobaba en las distancias cortas. Creo que esa cercanía, sencillez y ese insistir siempre en poner la lupa en los últimos, es uno de los principales legados que ha dejado a todos los cristianos y a la sociedad. También destacaría la capacidad que ha tenido de renovar el mensaje, porque no era nada nuevo, pero sí lo era la forma en que se transmitía. Personalmente, intentaré que ese legado siga en la Iglesia.
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