Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Contaminación

'Basuraleza' en 24 puntos de Extremadura: bolsas, envoltorios y restos de golosinas

El proyecto LIBERA, emprendido por SEO Birdlife, ha recogido 1.440 residuos en los entornos fluviales de la comunidad, y 33.619 en los de todo el país

Voluntarios del proyecto ‘1m2 por los ríos, lagos y embalses’.

Voluntarios del proyecto ‘1m2 por los ríos, lagos y embalses’. / SEO Birdlife

Cáceres

Bolsas, envoltorios, latas y palos de chucherías. 'Basuraleza', como se suele llamar, que los voluntarios del proyecto LIBERA, emprendido por SEO Birdlife, encontraron el pasado mes de marzo en los entornos fluviales de Extremadura, en el marco de la campaña ‘1m2 por los ríos, lagos y embalses’. Un total de 1.440 residuos, en su mayoría plásticos, que solo representan "el 1% o el 2% del total de restos arrojados en los entornos naturales", según explica el representante de la organización ambiental en la comunidad, Marcelino Cardalliaguet. 

Desde 2017

Fue en 2017 cuando SEO Birdlife puso en marcha la campaña '1m2 contra la basuraleza'. Una iniciativa que nació con el fin de recoger los residuos mal depositados en cualquier espacio y que, posteriormente, dio paso a otros proyectos temáticos: '1m2 por las playas y los mares', que se emprenderá, este año, entre el 20 de septiembre y el 30 de octubre; '1m2 por el campo, bosque y monte', del 29 de noviembre al 14 de diciembre, y la llevada a cabo en los entornos fluviales.

Restos procedentes de la pesca

"El objetivo es investigar qué tipo de basura hay en cada zona para buscar qué problemas tiene cada espacio y tratar de encontrar soluciones", dice Cardalliaguet. En este sentido, la campaña '1m2 por los ríos, lagos y embalses', con la que los voluntarios recorrieron 24 puntos de la región, demostró que buena parte de los residuos mal depositados procedían de la pesca. 

Partiendo de esa información, "buscamos realizar campañas de educación medioambiental o de sensibilización hacia esos colectivos", explica el representante de la organización. También, señalizar mejor esas zonas o dotarlas de papeleras para depositar los residuos, "aunque muchas veces, las tienen y no se usan".

Más aún, otro de los problemas reside en la falta de recogida de dichas papeleras, pues Cardalliaguet afirma que "en varias ocasiones nos encontramos con que el viento ha esparcido los restos depositados en ellas porque no se han recogido".

33.619 residuos a nivel nacional

Esta situación persiste en todos los entornos, y en el conjunto nacional. Con la campaña ‘1m2 por los ríos, lagos y embalses’, el proyecto LIBERA contabilizó un total de 33.619 residuos en todo el país, entre los que destaca, además de los plásticos, la presencia de colillas.

Una cifra muy elevada que, eso sí, se ha reducido con respecto al año anterior, cuando se recogieron 77.616 residuos.

No ocurrió lo mismo con la campaña en las zonas costeras. Aunque este año aún no se ha organizado, por hacerse después de la temporada estival, la de 2024 sumó 108.887 residuos, frente a los 77.605 de 2023. Las piezas de plástico de distintos tamaños, las tapas y los tapones y las colillas fueron, de nuevo, los restos más localizados.

Un resto plástico extraído por los voluntarios del proyecto LIBERA.

Un resto plástico extraído por los voluntarios del proyecto LIBERA. / SEO Birdlife

En cuando a la iniciativa ‘1m2 por el campo, bosques y monte’, en 2024 se localizaron 43.896 residuos. De nuevo, las colillas y los plásticos protagonizaron la recogida. Es en los merenderos, o en las zonas de ruta, dice Cardalliaguet, donde más basura se encuentra, ligada a las actividades de ocio.

El problema de los microplásticos

Y, ¿cuál es la consecuencia de todo esto? "Los plásticos no se descomponen, sino que se hacen cada vez más pequeños, con lo que el problema acaba siendo mayor. Los microplásticos, a nivel molecular, se acumulan en el organismo de plantas, de peces, y de otros animales, y luego pueden acabar en nuestra mesa", explica Cardalliaguet.

"Uno cuando tira la basura en el campo no piensa que va a llegar hasta su nevera, pero sí, va a acabar allí tarde o temprano", afirma. Y, ni siquiera hace falta que se tire en zonas fluviales. "El plástico de una zona forestal, cuando llueve, se va descomponiendo y se arrastra hasta acabar en el arroyo del bosque y, al final, en el agua que beben en el pueblo de al lado".

Un elemento de economía circular

Es para evitar todo esto que desde SEO Birdlife han impulsado los distintos proyectos contra la 'basuraleza'. Una iniciativa que se lleva a cabo en colaboración con Ecoembes, organización que promueve la circularidad de los envases, pues "la basura hay que tirarla en los contenedores y separarla, porque así deja de ser basura y se convierte en un elemento de economía circular, de reutilización. Hay que intentar producir menos plástico, y reutilizar el que ya está producido", concluye Cardalliaguet, con el fin de proteger el planeta y, sobre todo, asegurar un futuro a las próximas generaciones. 

Tracking Pixel Contents