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Entrevista | Esteban Mira Caballos Historiador

Esteban Mira Caballos: "Los extremeños en La Española eran un lobby muy potente"

Historiador, escritor, profesor y académico de la Real Academia de las Letras y las Artes de Extremadura. Reconocido especialista en el descubrimiento y la conquista de América. Acaba de publica Colón. El converso que cambió el mundo, una biografía del genovés en la que lleva investigado más de 35 años para mostrar a los lectores la perspectiva histórica de este personaje enigmático que lleva cinco siglos provocando pasiones encontradas

Esteban Mira Caballos, durante la entrevista.

Esteban Mira Caballos, durante la entrevista. / Carlos Gil

Almudena Villar Novillo

Almudena Villar Novillo

¿Y Extremadura qué papel jugó?

El papel de Extremadura fue extraordinario. Hubo extremeños en todos los viajes de Colón y hubo extremeños no solamente con Colón, sino después con Bobadilla y con Nicolás de Ovando llegan muchos. A los extremeños en La Española les llamaban los garrovillas y eran un lobby muy potente, porque eran los amigos de Nicolás de Ovando, que era de Broza, y formaban un contingente muy potente que, además, se identificaban con la Virgen de Guadalupe. Los vascos con la Virgen de Aránzazu. Formaron un grupo interesante y fuerte, porque Extremadura se afirma en América, porque Extremadura era una región dentro de Castilla, pero allí en La Española, todo el mundo tiene muy claro quiénes son extremeños y no son iguales que los castellanos. Son extremeños y defienden su identidad como extremeños. Por tanto, evidentemente todo esto del descubrimiento tuvo una impronta muy grande en Extremadura porque hay cinco en el primer viaje, 12 en el segundo viaje, o sea, en todos los viajes de Colón van extremeños. Colón se patea Extremadura. Sabemos que estuvo en Guadalupe, al menos en tres ocasiones, en 1487, 1493 y 1496, y yo sospecho que una cuarta más, pero tres están documentadas. Se recorrió Extremadura, le puso a una isla el nombre de Guadalupe, en fin, que él tuvo una devoción muy grande por la patrona extremeña. En el cuarto viaje acudió a Valencia del Ventoso porque allí estaban los Reyes Católicos, donde dieron las instrucciones del cuarto viaje. La vinculación de Extremadura con el descubrimiento y, por supuesto, también durante la conquista fue fundamental y al final Extremadura influye mucho en América y América en Extremadura.

¿Cómo interpretar la desaparición de los pueblos indígenas y la catástrofe ecológica asociada a la llegada de los españoles, si no se considera un genocidio?

Yo no hablo nunca de genocidio porque el genocidio no alude a la cantidad, sino a la intención. No hubo intencionalidad de exterminio, porque, entre otras cosas, los españoles querían indígenas para trabajar. Nadie conquista un territorio para ponerte a trabajar. Hubo el mestizaje no porque fuéramos muy buenos. No soy un hagiógrafo ni un patriota. Además, creo que los patriotas hacen un flaco favor cuando van a América hablando de que nosotros los civilizamos y así sí se encuentra rechazo. Yo llevo 30 años yendo por América y siempre he recibido simpatía. Nunca he tenido mala experiencia. Al final hay un drama y gente que se queda en el camino, pero hay que interpretarlo como parte de la historia. Yo hice mi tesis doctoral sobre los indígenas antillanos y conozco el tema bien. Desaparecieron en 40 años. Fue un daño colateral. Colón no los mató. Llegaron oleadas de enfermedades, la influenza de 1493 con unos cerdos que llevó infectado Colón. Después llegó el sarampión, el tifus exantemático, la viruela en 1519 que diezmó gravemente a la población. Y no solo esto porque también pierden su cosmovisión, pierden su forma de vida en aras de convertirse a una civilización supuestamente superior y su mundo desaparece, porque en 40 años no queda nada. No quedaron taínos en las grandes Antillas. No ignoro el drama. Como siempre que hay un cambio tan radical en la historia de la humanidad provoca víctimas que se quedan en el camino. Y yo como historiador no lo puedo ignorar. Otra cosa es que trate de interpretarlo en el contexto de su tiempo. Y pese a que no ignore las sombras de Colón y los daños colaterales que aquello provocó, no implica que no admire a Cristóbal Colón, pero como historiador ni lo puedo ocultar y soy consciente de todo ello, sin contar, por supuesto, con la catástrofe ecológica. La llegada de plantas y animales provocaron una catástrofe ecológica sin precedentes, donde animales y plantas desaparecieron. A partir de 1520 empieza el ciclo del azúcar y las calderas de azúcar deforestan toda la isla en 20 años. O sea, en una isla que era un vergel termina deforestada.

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