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Las consecuencias de las llamas

Hervás alza la voz: "Este lugar es increíble y esperamos a los turistas con los brazos abiertos"

El incendio de Jarilla ha mantenido en vilo a pueblos enteros durante trece días y sus consecuencias todavía se notan. Aún así, en la localidad se proyecta hoy una imagen de normalidad y resiliencia. Mientras algunos negocios asumen pérdidas por cancelaciones, el sector turístico insiste en un mismo mensaje: el pueblo y el Valle del Ambroz están vivos, con ganas de recibir visitantes y de demostrar que siguen en pie

Video | Hervás, con los brazos abiertos al turismo

Jorge Valiente

Rocío Muñoz

Rocío Muñoz

Hervás

En Hervás, el cielo es azul y el bullicio de los peatones se hace notar en sus vías más emblemáticas. En Rabilero, Braulio Navas o en las estrechas y empedradas callejuelas del Barrio Judío, el ir y venir de visitantes y vecinos es palpable. Las banderillas de las fiestas estivales aún cuelgan de las fachadas y en la plaza de la Corredera las terrazas permanecen llenas, mientras familias y carritos de bebé desfilan por la calle del Relator González, conocida por su encanto histórico y peatonal en el corazón del casco antiguo.

Allí se ubica la pastelería La Extremeña, donde Diana Garduño, su propietaria, cuenta que el confinamiento de la población por el incendio de Jarilla ha supuesto un golpe para el comercio local. Explica que en cuanto saltó la alarma, los turistas "se marcharon de inmediato", y añade que ahora el pueblo está bien, "se respira aire limpio, todos los servicios están funcionando con normalidad y esperamos con los brazos abiertos a que los turistas vuelvan. Son fundamentales para la prosperidad de toda la zona".

Resiliencia frente al fuego

Su obrador, de 25 años de historia y dedicado a las recetas de la región, ha tenido que reducir jornada y desechar género. "La tienda es pequeña y trabajamos en función de la afluencia de las fiestas. Al cancelarse muchas celebraciones, nos quedamos con productos perecederos que solo duran tres días".

En la charcutería El Capricho Ibérico, situada en la misma calle, su gerente, José María Ramos, también ha notado la ausencia de clientes. "El incendio nos pilló por sorpresa y nos dejó el negocio vacío, cuando en realidad todavía está todo verde y hay mucho que ver. La gente se asustó". Recuerda que en el municipio el fuego solo ha afectado a la parte alta de la sierra y que los castaños, los ríos o las piscinas naturales no han sufrido daños. "La gente puede venir tranquilamente, aquí sigue habiendo mucho que ver", subraya.

Aunque en la localidad no hay rastro de las llamas y gran parte de la naturaleza que rodea la zona se conserva intacta, las ventas han caído. "Ahora mismo hay bastante gente, pero sobre todo locales o propietarios de segundas viviendas. Los turistas que estaban en casas rurales, en su mayoría, se fueron", lamenta Ramos. Su negocio, centrado en embutidos y jamón ibérico, depende en gran medida de los visitantes que hacen escala en el valle, y estos días apenas resiste con los locales.

Actividades y naturaleza abiertas

Mientras algunos negocios asumen pérdidas por cancelaciones, el sector turístico alza la voz: Hervás y el Valle del Ambroz están abiertos, con ganas de recibir visitantes y de demostrar que siguen en pie.

"Necesitamos positivismo. Claro que hemos tenido un incendio, claro que hemos sufrido y claro que los ingresos han bajado, pero vamos a tener que levantarnos", señala Rebeca Farrán, guía oficial de Turismo. Explica que el sector ha perdido un 43% de ingresos en esta quincena y que los campings han llegado a sufrir caídas del 85% por las evacuaciones. "Pero seguimos aquí: hoteles, casas rurales, restaurantes y servicios abiertos, con propuestas de actividades y de trabajo", recalca. Farrán recuerda además que el valle forma parte de la asociación de ecoturismo, lo que implica que dependen también de apicultores, ganaderos o productores de cereza: "Que no se hable solo de Hervás, sino de todo el Valle del Ambroz".

Las rutas culturales están intactas y se pueden visitar sin problema. En el caso de las senderistas, algunas se han calcinado, "pero hay muchas opciones verdes. La joya de la corona, la Chorrera, se ha salvado y se puede subir". La Vía Verde entre Hervás y Béjar "no tiene ni un tramo quemado". Con la mirada ya puesta en el Otoño Mágico, declarado Fiesta de Interés Turístico Internacional, destaca que intentarán que "brille como siempre. De hecho, ahora mismo ya se nota movimiento: en la calle, un 70% de la gente son turistas y en la oficina de turismo sigue habiendo movimiento, por eso no queremos ser catastrofistas".

Cancelaciones en cadena

Lo mismo demanda Ana Cañamero, propietaria de varias casas rurales en Jarilla y Hervás. "Cuando empezó el incendio en Jarilla desalojaron el pueblo rápidamente y tuvimos que reubicar a todos los huéspedes en Plasencia", recuerda. Después llegaron las cancelaciones en cadena, primero allí y luego en Hervás. Solo en las últimas semanas ha tenido que devolver el dinero de unas 30 reservas. "Fue un gran susto, pero a día de hoy en la zona baja no se percibe nada, se respira bien y hay normalidad". Sin embargo, muchos viajeros siguen anulando reservas futuras, a pesar de que ya no hay peligro. "Nuestro mensaje es claro: que sigan viniendo, porque este lugar es increíble y no puede decaer", reclama.

Video | Alcaldesa de Hervás: "Todo ha vuelto a la normalidad"

Jorge Valiente

Pese al bache económico que atraviesa el sector servicios, la calma ha vuelto tras los días de alarma. "Aquí la gente está tranquila, ya no ve el peligro", explica Gloria Vizcaíno, alcaldesa de Hervás. Durante los primeros días, los negocios sufrieron la incertidumbre: "Al principio hubo mensajes contradictorios, unos a favor, otros preocupados, y se notó una especie de desbandada. Pero la realidad es que el pueblo ha vuelto a funcionar".

Reconoce que a los vecinos les cuesta retomar la rutina después del susto, pero asegura que "todo marcha con normalidad". Destaca que las rutas turísticas se mantienen, aunque algunas estén parcialmente afectadas: "Se pueden seguir haciendo rutas; esta misma mañana, una de mis hijas paseaba con los niños por la Vía Verde".

Un valle listo para recibir visitantes

Con la vigilancia de técnicos y autoridades locales, la vida en Hervás sigue su curso. "Si alguien viene y ve el pueblo, no nota absolutamente nada. Si mira la sierra, es cierto que la parte alta se ve negra, pero el resto está en perfecto estado. Se puede venir y disfrutar con toda tranquilidad, haciendo la misma vida que hemos hecho siempre", concluye Vizcaíno.

El incendio de Jarilla ha mantenido en vilo a pueblos enteros durante trece días, y sus consecuencias todavía se notan. Aún así, en Hervás se proyecta hoy la imagen de la normalidad y en ella se plasma una palabra clave: resiliencia. Negocios abiertos, piscinas naturales, charcas de gargantas y arroyos, y rutas senderistas invitan a los visitantes a regresar. La sierra conserva su verde, las calles vibran con actividad, y el mensaje es claro. Hervás está listo para recibir a todos los que quieran seguir descubriéndolo.

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