Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Efemérides

Hoy, hace cuarenta años del primer 8-S

Guadalupe reunió a 50.000 extremeños en la que fue la primera jornada de afirmación regional. El presidente Rodríguez Ibarra mandaba un mensaje claro, había que «conquistar nuestra tierra»

El presidente Ibarra en su primer mensaje del Día de Extremadura.

El presidente Ibarra en su primer mensaje del Día de Extremadura. / El Periódico

Juan José Ventura

Juan José Ventura

Guadalupe

El que se celebra hoy no es un Día de Extremadura cualquiera. La jornada de exaltación regional cumple cuatro décadas. La efeméride bien merece echar la vista atrás y recordar cómo fue aquel día de Extremadura primigenio. Los actos institucionales se celebraban el mismo día 8 de septiembre y Guadalupe fue elegida la localidad anfitriona. La importancia del acontecimiento fue tal que este diario realizó una cobertura extraordinaria con el periodista Félix Pinero como enviado especial. Las fotos certifican que en la puebla de Guadalupe no cabía ni un alfiler. Fue un rotundo éxito.

En aquella ocasión se cifró en 50.000 los extremeños que se desplazaron a Guadalupe para ese primer gran día. La puebla se llenó de banderas extremeñas y de gritos como «Extremadura tierra de paz».

Habían llegado en 350 autobuses y 2.000 turismos, acudiendo a la llamada de las instituciones representativas bajo el lema que el presidente Juan Carlos Rodríguez Ibarra había propuesto: “conquistar nuestra tierra”. Más de seiscientas voces y ochenta músicos cantaban al unísono el himno extremeño, mientras tres mil globos se alzaban también al aire y trescientas cincuenta palomas volaron por los limpios cielos guadalupanos.

«Estamos sembrando la semilla de nuestro futuro», dijo entonces el presidente Ibarra emocionado en su declaración, en la que invitó a la participación ciudadana para que las instituciones les sirvan. «No todo el pueblo que hay aquí es socialista», señaló el presidente emocionado ante la respuesta al llamamiento de las instituciones. «Pocas veces en la historia de Extremadura se han reunido tantos ciudadanos en un mismo punto y en favor de un único proyecto común, a la búsqueda de las bases para hallar, unitaria y solidariamente, el futuro y la esperanza. Guadalupe, ayer más que nunca, fue alma y corazón de Extremadura en su primera festividad regional», escribía nuestro enviado especial.

Los actos religiosos —misa pontifical oficiada por el Primado con los tres obispos extremeños— y el acto institucional, con la declaración del presidente de la Junta, sir vieron para proclamar el espíritu de identidad regional que reunía a los asistentes. El cardenal primado se refirió en su homilía a la complementación del día en su doble vertiente y significó que «por sí mismo el día ayuda a Extremadura, por que mantiene vivos los sentimientos religiosos». Por su parte, el presidente de la Junta, Juan Carlos Rodríguez Ibarra, puso de relieve que «el reto que se nos plantea en este histórico primer día de Extremadura es conquistar nuestra tierra».

Homilía

En aquella ocasión el peso de los actos religiosos era muy importante. En su homilía, el cardenal-arzobispo de Toledo y Primado de España, monseñor Marcelo González Martín, comenzó refiriéndose a la celebración festiva del nacimiento a de la Virgen y su significado espiritual para los cristianos. Se congratuló después de la venida de los jóvenes a Guadalupe, coincidiendo con el Año Internacional de la Juventud. Posteriormente, en relación a la otra conmemoración, el Día de Extremadura, el cardenal significó que «las autoridades civiles y nosotros tenemos un empeño; en que el día y Guadalupe se ayuden. No se confundirán y mezclarán; ayudarse, sí. Es una celebración patriótica: se busca que el pueblo adquiera conciencia de sí mismo». Por su parte, el presidente de la Junta, Juan Carlos Rodríguez Ibarra, puso de relieve que «el reto que se nos plantea en este histórico primer día de Extremadura es conquistar nuestra tierra».

Tracking Pixel Contents