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Alerta sanitaria

Especialista del Virus del Nilo en Extremadura: "No hay que alarmarse, pero debemos atender a la prevención"

Once personas permanecen afectadas en la región y se registra la primera víctima mortal; los especialistas llaman a la calma y recuerdan que la enfermedad solo se transmite por picadura de mosquito

Jorge Romero, médico internista en un hospital de Badajoz.

Jorge Romero, médico internista en un hospital de Badajoz. / Cedida

Rocío Muñoz

Rocío Muñoz

Cáceres

Tras registrarse la primera víctima mortal en Extremadura en 2025 por fiebre del Nilo occidental y con 11 personas afectadas actualmente en la región —la segunda más castigada de España—, los especialistas insisten en la importancia de reforzar la prevención y seguir los protocolos establecidos por las autoridades sanitarias. En este sentido, para Jorge Romero, médico internista del Hospital Perpetuo Socorro de Badajoz, lo fundamental es mantener la calma, ya que este agente vírico no se transmite entre humanos, sino a través de la picadura de un mosquito.

"Se trata de una especie específica, llamada Culex, que se encuentra en la naturaleza. El virus se desarrolla en su saliva y, al circular en la sangre, se contagia en el momento en el que pica a otros animales, entre ellos, el ser humano", explica Romero, familiarizado con los pacientes que padecen la enfermedad ya que inicialmente ingresan en un servicio de medicina interna y posteriormente son trasladados a unidades de patología o a cuidados intensivos.

La mayoría de los casos son leves

El especialista subraya que, en la mayoría de ocasiones, el ser humano tan solo es "hospedador" del virus y no desarrolla síntomas. "Afecta a entre un 25% y un 50% de los pacientes, y solo uno de cada 250 presenta cuadros graves". Estos casos coinciden habitualmente con personas inmunodeprimidas. Romero menciona que "puede llegar a transmitirse por lactancia materna, pero sin que ello deba generar alarma: es simplemente un dato epidemiológico".

Los síntomas más comunes aparecen entre siete y catorce días después de la picadura y se asemejan a los de un cuadro vírico: dolor de cabeza, fiebre y molestias articulares, que suelen remitir sin tratamiento. A veces aparece un sarpullido en la piel, "que curiosamente es un signo tranquilizador" añade el médico.

Cuadros graves de la enfermedad

La forma más grave es la denominada neuroinvasiva, que provoca "inflamación de las vainas que envuelven el cerebro y que se trauce en meningitis o meningoencefalitis, cuando afecta al propio tejido cerebral o la médula". Estos síntomas se asocian con una mayor mortalidad y son más frecuentes en personas "de cierta edad o que tienen otras enfermedades asociadas, como la insuficiencia renal crónica, la hipertensión o la diabetes", señala Romero. También es más probable en pacientes sometidos a tratamientos inmunosupresores, como trasplantes o terapias oncológicas.

Pese a todo, el internista insiste en que lo más importante es "no alarmarse. Para eso estamos los médicos en el hospital, pero la mejor forma de evitar que se genere una enfermedad es prevenir". En este sentido, propone varias recomendaciones personales que la población debe poner en práctica para evitar la expansión del virus, especialmente proliferante en los meses de primavera y verano.

Consejos de prevención

El uso de mosquiteras, ropa que cubra la mayor parte del cuerpo al dormir y repelentes eficaces son los principales consejos que enumera el especialista, quien además se refiere a la fumigación de charcas, pantanos o arroyos, donde se encuentran en mayor cantidad al tratarse de zonas húmedas, "en las que es más fácil que se produzca el ciclo biológico de los mosquitos, por eso normalmente aquellos territorios geográficos en los que hay mucha agua son más tendentes".

De hecho, Extremadura y Andalucía son las comunidades más afectadas por este tipo de enfermedad, que suele repuntar en verano. En la región se produjeron 36 casos en 2024 y ha causado tres muertes. Por eso, en comarcas como Vegas Altas se han puesto en marcha tratamientos preventivos antes de la llegada de la primavera.

Romero concluye con un mensaje de tranquilidad: "No se trata de generar alarma, sino de mantener las medidas de prevención que dependen de cada uno de nosotros y de las que se puedan incluir en nuestras familias".

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