Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Élite del ballet

Una tesis 'cum laude' que combina baile y neurociencia, firmada con un cuerpo extremeño

Nacido en Mérida pero asentado en Berlín, este artista lleva dos décadas dejándose la piel en los escenarios. Ahora, con la vista puesta en la investigación, ha reflejado en una tesis «sobresaliente» su larga y exitosa trayectoria

Miguel Ángel Collado, bailarín extremeño, sosteniendo su tesis doctoral.

Miguel Ángel Collado, bailarín extremeño, sosteniendo su tesis doctoral. / Cedida / ARNO

Mérida

Comenzó en el mundo de la danza clásica por casualidad y ahora, 20 años más tarde de ese punto de partida que le cambió la vida, ha conseguido convertirse en el primer extremeño en lograr un sobresaliente cum laude con mención internacional en su tesis doctoral. Miguel Collado Sánchez (Mérida, 1983) es bailarín profesional y lleva más de dos décadas triunfando en el extranjero de la mano de compañías internacionales afincadas en Estados Unidos, Alemania o Dinamarca.

Sus comienzos

Sus primeros pasos en esta disciplina artística fueron, en realidad, durante sus clases de gimnasia deportiva. En uno de sus entrenamientos, que incluía ejercicios de ballet, uno de sus entrenadores detectó un brillo especial. «Me dijeron que por qué no me dedicaba a bailar, pero estamos hablando de hace casi 30 años, no había la información que hay hoy en día, pero sí que me llevaron a hacer una prueba al Real Conservatorio de de Danza de Madrid».

Miguel Collado Sánchez (Mérida, 1983) es bailarín profesional .

Miguel Collado Sánchez (Mérida, 1983) es bailarín profesional . / ARNO

Así, un Miguel Ángel de 15 años presentó sus cualidades en la capital y, efectivamente, le propusieron quedarse. Sin embargo, siguiendo más a su cabeza que a su corazón, y también a sus padres, decidió continuar formándose en su ciudad natal. «Yo no tenía ni idea de bailar, entonces vi más prudente, y mi madre también, que aprendiese a bailar ballet primero en una academia en Mérida y ya después ver qué me deparaba el futuro». Dos años más tarde, llegó al Real Conservatorio de Danza de Madrid con las maletas llenas de ilusión.

Trabajos con Tamara Rojo o Ángel Corella

Gracias a su empeño, pasión y perseverancia, Miguel Ángel empezó a ver pronto los resultados. Antes de finalizar sus estudios, fue de los pocos afortunados en tener la oportunidad de formar parte del primer ballet clásico que se creó en España con la bailarina Tamara Rojo. También comenzó a trabajar con Ángel Corella, compaginando su formación con la experiencia. Tras graduarse, dio su primer gran salto a Estados Unidos, trabajando en el Ballet de Los Ángeles, antes de afianzarse en Alemania en compañías como el Ballet de Nuremberg y el Theater Haus Stuttgart, en ambas como solista.

Pero Miguel Ángel tenía otras inquietudes que iban más allá que simplemente bailar. Le gustaba el cine, el teatro, cualquier tipo de disciplina artística. «Cuando te dedicas a bailar de forma profesional no tienes otra vida». En otras palabras, se hartó. En ese sentido, el artista reconoce que el mayor obstáculo de la profesión es la autoexigencia. «En este mundo se requiere tanta excelencia física y se nos enseña eso desde que somos muy jóvenes en los conservatorios, que desprenderse de eso es difícil. Y es cierto que es una profesión que tiene esa dualidad, porque esa exigencia no te permite disfrutar del todo», subraya.

El broche de oro a su trayectoria

Posteriormente estuvo un tiempo trabajando como freelance en Berlín, su lugar de residencia actual, hasta que el máster de creación artística se le plantó delante. Más enfocado al teatro pero desde un punto de vista filosófico, lo comenzó por una cuestión de «curiosidad personal», porque siempre le había interesado la construcción de la historia más que la parte atlética de la danza. Meses más tarde, un profesor le propuso aunar todos sus conocimientos adquiridos a lo largo de su vida profesional en una tesis doctoral, es decir, poner un broche de oro a su trayectoria.

«Con esta investigación quería honrar el proceso creativo que sucede durante una creación escénica y vincularla a investigación académica. Una manera de dar visibilidad a aquello que no se ve en la escena y que es de vital importancia para el artista así como para el resultado final de la obra», explica. Con el título de ‘La danza como teatro: Segismundo del texto al cuerpo’, el bailarín combina su disciplina artística con la neurociencia mediante el análisis del protagonista de la conocida obra de Calderón de la Barca, ‘La vida es sueño’.

Decisión arriesgada, pero exitosa

«Al ser un personaje con muchas capas de significado a nivel psicológico y que está totalmente traumatizado, lo que hago es estudiar su trauma y cómo influye en la calidad del movimiento y en la coreografía, ahondando en diferentes músicas y técnicas que se utiliza en teatro». Una decisión que él mismo considera «muy arriesgada» porque el mundo academicista puede ser «conservador», pero nada más lejos de la realidad, el tribunal la calificó de «original, necesaria y valiente».

«Era derribar una puerta para que surjan puentes entre el academicismo y la creación escénica y qué mejor forma de hacerlo que con mi lenguaje toda la vida, poder plasmarlo dentro de una tesis doctoral y generar nuevo conocimiento. Porque siempre lo digo: mi tesis se ha firmado con el cuerpo».

Interés por las artes escénicas en la región

En ese sentido, Miguel Ángel, aunque confiesa que su ajetreada vida no le permite viajar mucho a Extremadura, por redes sociales y por experiencias de amigos observa un mayor interés en las artes escénicas en la región, a pesar de que todavía queda camino por recorrer.

«Lo que creo que sucede es que no hay un asentamiento de una escuela propia de danza y eso hace que sea más difícil que haya un criterio sólido, por lo que, a la hora de investigar, hay personas que se pueden enfrentar al vacío, pero sí hay muchas ganas y creo que sí se están haciendo cosas interesantes. Se está investigando y se están abriendo puentes».

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents