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OBSERVATORIO DE LAS OCUPACIONES DEL SEPE

Los extremeños que se marchan a trabajar fuera descienden en más de 10.000 en solo dos años

Si en 2022 hubo 58.953 personas que firmaron contratos en otras regiones, en 2024 se redujeron a 47.091

Quienes se trasladan a otras comunidades lo hacen sobre todo a Andalucía (13.940) y Madrid (11.441).

Quienes se trasladan a otras comunidades lo hacen sobre todo a Andalucía (13.940) y Madrid (11.441). / EFE

Lola Luceño Barrantes

Lola Luceño Barrantes

Cáceres

Extremadura siempre ha sido una tierra emisora de mano de obra: los que firman contratos para marcharse a trabajar fuera de la comunidad, superan año a año a los que vienen a emplearse en la región. Y aunque el saldo se mantiene negativo, las cifras están experimentando una evolución evidente. Si en 2022 fueron 58.953 las personas que firmaron contratos que les obligaban a coger las maletas, en 2024 (últimos datos del Servicio Público de Empleo Estatal, SEPE), ese número ha bajado a 47.091. Suponen más de diez mil en un solo año (un descenso del 20%).

Del mismo modo, también se reduce el número de trabajadores que llegan a Extremadura con un contrato: 33.046 durante 2024, frente a los 34.353 de 2022 (en 2021 fueron más de 40.000).

Mapa Saldo de contratos con movilidad interautonómica. Año 2024.

Mapa Saldo de contratos con movilidad interautonómica. Año 2024. / SEPE

Aunque la región sigue presentando una pérdida de mano de obra, y siempre ha estado entre las principales emisoras del país, siendo además la única que envía trabajadores hacia todas las comunidades (no mantiene saldo positivo con ninguna), cabe destacar que en los dos últimos años ha reducido significativamente esta diferencia al recortarse de forma clara la distancia entre los que salen y los que entran.

Escala dos posiciones

Tal es así que Extremadura se encontraba en 2022 cuarta por la cola por su saldo negativo (la diferencia entre los que llegaban y los que se marchaban ascendía a -24.600 trabajadores), y ha escalado dos posiciones hasta situarse sexta (-14,045), por delante de Cantabria (-16.453), Galicia (-18.587), Valencia (-32.473), Castilla-La Mancha (-51.417) y Andalucía (-106.067). En suma, la región ha reducido ese saldo a la mitad en solo dos años.

De hecho, el dato de 2024 revela la menor pérdida de mano de obra en una década, porque en 2015 se estaban marchando Extremadura 57.368 trabajadores en un año, fuga que siguió al alza hasta 2019.

Saldo de contratos con movilidad interautonómica. Año 2024.

Saldo de contratos con movilidad interautonómica. Año 2024. / SEPE

También es cierto que en Extremadura se reducen tanto los que se marchan como los que llegan. Hay que recordar que se trata de la comunidad con menos población extranjera: unos 17.500 foráneos están afiliados a la Seguridad Social en la región (suponen solo un 4% del total de los trabajadores). Esa tendencia comienza a dar señales de cambio: llegan más extranjeros y la importación de mano de obra podría crecer en los próximos años, pero esos datos deberán concretarse.

Lo que está claro es que se necesitan más trabajadores ante las importantes vacantes de algunos sectores en Extremadura. Un dato contrastado llama la atención de forma preocupante: los contratos en vigor en Extremadura, sean del tipo que sean, se han reducido desde los 485.556 registrados por el SEPE en 2022, hasta los 390.625 en 2024. Algunos sectores registran serios problemas para encontrar personal.

La movilidad geográfica de los trabajadores tiene por tanto un peso decisivo en la economía regional. Con los datos disponibles en el Observatorio de las Ocupaciones del SEPE es posible analizar el perfil tanto de la población que permanece, como de la que entra y sale:

¿Adónde van?

Los extremeños (y personas de otros orígenes que residen en la comunidad y que deciden marcharse a trabajar) se trasladan sobre todo a Andalucía (13.940) y Madrid (11.441). Estos dos destinos son realmente los grandes polos de atracción laboral, a los que llegan una de cada dos personas que salen desde Extremadura. Ya en tercer lugar está Castilla-La Mancha (5.685), en cuarto Castilla y León (4.547) y en quinto Cataluña (2.507). Este dato llama la atención, porque durante décadas fueron Cataluña y el País Vasco (que ni siquiera aparece en los primeros lugares), los mercados de preferencia de quienes abandonaban la región.

En cuanto a los que comienzan a trabajar en Extremadura, llegan sobre todo de Andalucía (13.882) Castilla-La Mancha (5.004), Comunidad de Madrid (4.940), Castilla y León (1.975) y la Comunidad Valenciana (1.660).

14.000 personas se mueven entre Cáceres y Badajoz

El Observatorio de las Ocupaciones del SEPE ofrece datos curiosos por provincias. De los 28.757 trabajadores que recibió Badajoz el pasado año, 7.306 eran de Cáceres, que se sitúa como el primer destino emisor hacia la provincia pacense. Al contrario también ocurre: de los 18.603 trabajadores que firmaron contrato en Cáceres, 7.018 eran de Badajoz, primer destino emisor hacia la provincia cacereña.

El segundo territorio para marcharse a trabajar tanto desde Cáceres (5.282) como desde Badajoz (6.154) es Madrid. El tercero ya cambia. Badajoz tira especialmente hacia Sevilla, Albacete y Córdoba; mientras que Cáceres lo hace hacia Salamanca, Sevilla y Toledo. Además, Badajoz recibe mano de obra de Sevilla, Huelva, Madrid y Córdoba, por este orden; mientras Cáceres lo hace desde Madrid, Toledo, Sevilla y Jaén.

Más hombres

La movilidad sigue teniendo un sesgo masculino. Entre quienes firmaron un contrato para marcharse de Extremadura durante 2024 existe una clara mayoría de hombres (29.836) frente a mujeres (17.255). También los que se incorporaron al mercado laboral extremeño desde otras comunidades revelan una mayoría de hombres (20.823) que de mujeres (12.223). El SEPE ofrece además el dato de los que mantienen su trabajo dentro de la comunidad: 191.085 hombres frente a 166.494 mujeres

Sobre todo, jóvenes

Por edades, el colectivo que más se mueve a otras regiones es claramente el de los menores de 30 años (20.217 en 2024). Le sigue la banda de edad de 30 a 45 (17.079). Ya en menor proporción figuran los mayores de 45 años (9.895).

En cambio, los datos se invierten entre los que vienen a trabajar a Extremadura, ya que buena parte (12.186) tienen entre 30 y 45 años, seguidos de los jóvenes de menos de 30 años (12.076) y por último los mayores de 45 años (8.784).

Si se tiene en cuenta la población que conserva sus contratos en Extremadura (ni salen ni entran), de nuevo el perfil cambia porque en primer lugar se sitúan los que superan los 45 años (126.022), tras ellos los de 30-45 años (119.014) y por último los menores de 30 años (112.543).

Estudios primarios

El análisis por niveles formativos de las personas que dejan Extremadura para firmar un contrato en otra comunidad muestra claramente que una mayoría solo tiene estudios primarios (19.503), seguidas de quienes pueden presentar el certificado de la ESO obligatorio (11.434). A mucha distancia, casi a la mitad, se sitúan los universitarios, masters y doctorados que se van fuera (6.243), seguidos de los que han finalizado ciclos de FP (5.304). El último lugar, para los que tienen un nivel de estudios de Bachillerato (4.562).

Respecto a los que llegan de otras regiones, son también mayoría los que tienen estudios primarios (18.278), a mucha distancia de la ESO (7.011). Pero en este caso la tercera posición la ocupan los trabajadores con FP (2.704), los de Bachillerato (2.521) y por último los universitarios (2.369).

Como curiosidad, el grueso de la masa salarial que permanece en Extremadura está formada por trabajadores con ESO (128.377), seguidos de empleados con solo estudios primarios (124.414). La FP escala a la tercera posición (52.720), los universitarios se cuelan ya en la cuarta (27.375) y por último Bachillerato (24.529).

Muchos nacionales

Tres de cada cuatro personas que salen de Extremadura para trabajar (74%), en concreto 34.034, son de nacionalidad española, si bien hay también un buen número de extranjeros que dejan la región con el fin deemprender otros retos laborales (13.057). En cuanto a los que se mudan de otras comunidades para firmar contratos nuevos en la región, las cifras se estrechan, porque 18.267 son españoles y 14.779 extranjeros. En el cómputo global, Extremadura tiene un mercado laboral formado por 321.309 personas del país (89,8%) y 37.270 extranjeras. Esto quiere decir que nueve de cada diez trabajadores son nacionales, debido a la pequeña penetración de mano de obra foránea en la comunidad hasta el momento.

El campo, en positivo

Cabe recordar que Extremadura necesita más personal en diversos sectores, y además con urgencia, puesto que esa carencia está frenando el desarrollo de actividades como la construcción o la hostelería. Frente a ello, solo la Agricultura presenta un saldo positivo, es decir, en 2024 entraron más trabajadores en los campos extremeños(12.802) que los que se marcharon a otras tierras (11.282). En cambio, en Servicios el resultado parece devastador: emigraron 28.732 y entraron 15.865, de modo que es el sector que exporta más mano de obra. En construcción también se marcharon casi el doble de los que llegaron: 4.208 frente a 2.783. Industria no tuvo mejor comportamiento: 2.869 frente a 1.596.

Grupos de ocupación

Entre los que cogen la maleta para salir de la región, hay dos perfiles que se disparan por encima del resto. El primero son los que se marchan a trabajar en ocupaciones elementales (15.241) y el segundo, hostelería, servicios personales, protección y ventas (10.054). En tercer lugar figuran los técnicos y profesionales científicos e intelectuales (6.319), que también tienen un éxodo destacado. A la inversa, los datos son más pronunciados: las ocupaciones elementales (16.051) copan la mitad de la población que llega a Extremadura, y ya muy lejos, la hostelería, servicios personales, seguridad y ventas (5.129).

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