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Escapada única

Turismo en Extremadura durante el puente: tu ruta por el patrimonio y los paisajes extremeños

Este es el plan ideal para un puente, como el del Pilar, o un fin de semana largo por Extremadura

Vista del Monasterio de Guadalupe.

Vista del Monasterio de Guadalupe. / EL PERIÓDICO

Almudena Villar Novillo

Almudena Villar Novillo

Extremadura está grabada en sus piedras, pero también en su naturaleza, en su gastronomía y en sus tradiciones. Además, cada rincón de la región conforma un museo a recorrer de punta a punta.

Su singularidad patrimonial plasma la historia de una comunidad autónoma y de sus ciudadanos que, siglo a siglo, legan a las siguientes generaciones

Ciudad monumental de Cáceres.

Ciudad monumental de Cáceres. / EL PERIÓDICO

Esta salvaguarda ha permitido que hoy, en pleno siglo XXI, en Extremadura se contemple su identidad colectiva a través de su patrimonio, testigo del rico y glorioso pasado.

Así, Extremadura, generosa, comparte su esplendor con turistas y visitantes. Y este puente del Pilar, el primero del otoño, se constituye como el idóneo para explorar el pasado y el presente de una región que avanzay busca hueco, por derecho propio, en el panorama turístico español e internacional.

Por dónde empezar

Si hay que elegir algún paraje por el que empezar a conocer Extremadura, tal vez, el más apropiado sea Cáceres. No solo se caracteriza por ser Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, sino que su ubicación la coloca como base perfecta para realizar rutas de un día por pueblos de la provincia

Una calle de Hervás.

Una calle de Hervás. / EL PERIÓDICO

Primer día: el legado de los conquistadores y el monasterio real

El primer día del largo fin de semana se arranca visitando Trujillo y Guadalupe. Supondrá una distancia de 240 kilómetros ida y vuelta.

Trujillo, a 45 kilómetros de Cáceres, es la ciudad natal de conquistadores como Francisco Pizarro y es una joya renacentista. En ella, se encuentra la plaza Mayor, el castillo árabe con sublimes vistas de la dehesa extremeña y calles en las que descubrir palacios y casonas de piedra.

Puente romano de Alcántara.

Puente romano de Alcántara. / EL PERIÓDICO

Dejando Trujillo y a 75 kilómetros se ubica Guadalupe, que alberga el Real Monasterio de Santa María de Guadalupe (Patrimonio de la Humanidad). Este edificio no solo se constituye como un centro de peregrinaje, sino también de arte con obras de Zurbarán y del Greco. La visita al claustro mudéjar y la basílica es obligatoria, así como disfrutar del ambiente medieval de las calles de Guadalupe y de la plaza Mayor.

Concluido el recorrido, la noche se cierra con una buena cena en la ciudad monumental cacereña.

Segunda día: historia, naturaleza y el norte de Cáceres

La segunda jornada se reserva para el norte de la provincia de Cáceres, combinando la historia medieval con la arquitectura tradicional y los paisajes de sierra. Se trata de 220 kilómetros ida y vuelta. Y en ella se visita Plasencia (a 85 kilómetros de Cáceres), en la que destaca la ciudad amurallada con un conjunto catedralicio impresionante (dos seos, la vieja y la nueva), la plaza Mayor y su muralla.

Para la tarde, Hervás (a 35 kilómetros de Plasencia) y su judería esperan al visitante, que recorrerá el barrio judío con sus casas de adobe y madera, calles estrechas y empinadas. No olvidar acudir al puente de la fuente Chiquita sobre el río Ambroz.

Pero si el turista prefiera naturaleza, la alternativa es disfrutar del otoño y el senderismo por el Valle del Jerte con rutas como la de los Pilones en la Reserva Natural Garganta de los Infiernos, cerca de Cabezuela del Valle.

Tercer día: Cáceres monumental y el poder del Tajo

El último día hay que despedirse de Cáceres con un paseo sin prisas por la ciudad monumental disfrutando de su soberbia arquitectura (plaza de Santa María, el palacio de los Golfines de Abajo, la Concatedral, la Torre de Bujaco…), sus museos como el de Helga de Alvear, su plaza Mayor y su paseo de Cánovas.

Y el colofón, si todavía quedan ganas, se encuentra a 65 kilómetros Alcántara con su puente Romano, una obra maestra de la ingeniería antigua sobre el río Tajo, y el Conventual de San Benito (antigua sede de la Orden de Alcántara). Su entorno natural es ideal para observar aves.

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