Vivir Extremadura
Los 4 lugares más bellos y secretos de Extremadura: rincones de piedra, niebla y agua que te devolverán el asombro
Parecen prestados de un cuento, en los que el sustantivo asombro refuerza su significado. Son lugares extremeños ignorados, salvo para sus habitantes, pero de gran potencialidad

Meandro del Melero, en Las Hurdes. / EL PERIÓDICO
La singularidad de Extremadura sigue cautivando tanto a los extremeños como a los visitantes. Su patrimonio, su naturaleza y su gastronomía dotan de universalidad a la región, ya que todas sus excepcionalidades se modelan de los cambios históricos y sociales experimentados a lo largo de los siglos y que se han convertido en protagonistas evocadoras y salvaguarda de este legado.
Por ello, recorrer Extremadura significa descubrir rincones inexplorados, recovecos desconocidos y lugares, en cuyas piedras se escribe el palpitar de esta comunidad.
De esos espacios secretos, cuatro casi parecen prestados de un cuento, en los que el sustantivo asombro refuerza su significado. Son lugares ignorados, salvo para sus habitantes, pero de gran potencialidad.

El volcán de Extremadura. / EL PERIÓDICO
El Gasco (Las Hurdes, Cáceres)
Se entra en El Gasco como quien se desliza por una grieta del tiempo: entre montañas precipitadas, el murmullo del río y la niebla que parece querer quedarse a dormir. Este pequeño núcleo de casitas de pizarra se oculta tras el corte abrupto de la sierra y permanece al margen de los recorridos turísticos comunes.
Pero El Gasco guarda un secreto aún más hermoso: muy cerca, se halla un cráter impresionante —lo que tradicionalmente se pensaba que era un volcán, aunque estudios recientes apuntan a un origen meteórico. En sus cercanías, el sendero lleva al Chorro de la Meancera, una caída de agua que brota como un susurro entre rocas y helechos, donde el agua resbala sin prisa hacia su destino.
Caminar esas sendas es confrontarse con el silencio, el murmullo del agua y la conciencia de que casi estamos solos en un rincón apartado de la historia. Cuando el sol se inclina sobre los montes, las piedras absorben su luz como si la supieran guardar.
Riomalo de Abajo (Las Hurdes, Cáceres)
Riomalo de Abajo —o Riomalo d’Abajo en el habla local— es una alquería que recorre el alma de lo remoto. Con apenas unas pocas decenas de habitantes, sus calles estrechas y su arquitectura sencilla susurran una tradición ancestral.
Su piscina natural, formada por las aguas del río Ladrillar, es una joya inesperada: sumergirse allí es hacerlo en un espejo líquido que refleja el cielo y los árboles, y en cuyas orillas crecen los sauces que tocan el agua. Más allá, los senderos escalonan hacia los miradores de La Antigua, desde donde se descuelgan vistas al meandro del Melero, una curva sinuosa del río que parece pintada por un arquitecto paciente.
Cuando cae la tarde, los últimos rayos tiñen las laderas de un rojo tenue y parece que las montañas contuvieran el aliento para no perturbar la paz del valle.

Agua cristalina que discurre por las poblaciones extremeñas. / EL PERIÓDICO
La Calera (Cáceres, municipio de Alía)
La Calera es un pueblecito menudo (alrededor de 55 habitantes) que se articula como un retazo discreto al noroeste de Alía. En un mapa pasa inadvertido, pero quien lo descubre se sorprende de su quietud y su belleza sencilla: casas modestas, la iglesia de Virgen de los Dolores, un paisaje de bosques y colinas en ronda.
Lo más encantador de La Calera no son grandes monumentos, sino el silencio que la rodea. Y también los vestigios del pasado: caseríos antiguos, antiguos hornos de cal que dieron nombre al lugar, y ese aire de pueblo detenido que invita —sin prisa, sin horario— a recorrer callejas y observar las piedras, las puertas, los rastros del mundo.
Pueblos y lugares en el entorno del meandro del Melero y chorro de la Meancera
Este conjunto de parajes fronterizos entre el Tajo y las montañas —la ribera entre Cáceres y Portugal— contiene geografía que parece esculpida por narradores invisibles.
El meandro del Melero describe una curva perfecta del río, cuyas orillas abruptas se estremecen con el murmullo del agua. El chorro de la Meancera arroja agua que se derrama entre hojas y acantilados, evocando los cuentos en los que una ninfa sale del agua bajo la luna.
Si uno camina por las veredas de la frontera entre el Tajo y Portugal, encuentra cuevas sombreadas, sauces inclinados hacia el agua, piedras recias —y el canto del agua como pieza musical.
- Los embalses de Alcántara y La Serena cogen en solo un día el agua que consumen los extremeños en cuatro años
- Sigue en directo la protesta de los agricultores extremeños en Cáceres
- Última hora del temporal en Extremadura: el Guadiana sigue subiendo y ha habido más desalojos en Badajoz
- Sigue en directo las incidencias de la borrasca Leonardo en Extremadura: cientos de evacuados y 30 carreteras afectadas
- La Serena, el mayor pantano de España, comienza a desembalsar en Badajoz por cuarta vez en su historia
- Cuatro localidades de Cáceres, entre las más lluviosas del país, y un domingo sin avisos pero con lluvias débiles
- Ocho carreteras cortadas en Extremadura este sábado por la alerta naranja de lluvias y viento
- La borrasca Marta irrumpe con fuerza y pone a Extremadura en alerta naranja
