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Una historia singular

La torre del escudo del Athletic de Bilbao

En la torre ‘Julia’ de Santa María la Mayor, monumento histórico-artístico y el más destacado de Trujillo, está grabado el emblema del club vasco, resultado de una reforma de 1972

El escudo del club vasco en la torre.

El escudo del club vasco en la torre. / El Periódico

Santa María la Mayor es una iglesia de tres naves, con crucero y ábside poligonal. En la Edad Media fue la más importante de Trujillo. Diezmaban para esta parroquia casi la mitad de los labradores y ganaderos, ciento catorce propietarios del término; contó con ciento once capellanías y sus derechos por capillas y enterramientos fueron fabulosos porque toda la nobleza de Trujillo estaba agregada a esta feligresía. Santa María constituye el edificio más importante de la ciudad. Se trata de una fábrica conformada a partir de diferentes épocas y con distintos materiales a base de sillería, en todo el conjunto, y mampostería en las torres. El edificio es esencialmente una obra románica, comenzada tras la conquista definitiva de la villa por las tropas cristianas en 1233, aunque existió otro edificio religioso anterior del que aún quedan restos de mampostería en el primer cuerpo de la torre “Julia”, y en parte de la nave.

los nuevos canteros también dejaron su marca, un escudo grabado del equipo de fútbol de Bilbao en lo alto

Probablemente, date este primigenio edificio de la época en la que Rodríguez de Castro dominó la villa (1170-1195). Rodríguez de Castro y el califa almohade son aliados con acuerdo del leonés Fernando II, lo que permitió un estatus especial en Trujillo, donde la convivencia religiosa estuvo equilibrada, teniendo el poder civil Fernando Rodríguez, que en algunos documentos es nominado como de Turgello. Su relación con los almohades fue fuerte y tanto que en 1174 el nuevo señor de Trujillo luchó al lado de los musulmanes contra Fernando II en la batalla de Ciudad Rodrigo, ganada por el rey cristiano que perdonó a Rodríguez de Castro, casándole con su hermana Estefanía.

El señorío de Trujillo

El señorío de Trujillo se mantuvo hasta 1185, cuando se hizo cargo de la ciudad Alfonso VIII de Castilla, entregando su organización militar al maestre de la Orden del Pereiro don Gómez Fernández Barrientos. En Trujillo existía una pequeña orden militar donde tenían convento. Don Gómez unificó a todas estas minorías creando la Orden de Truxillo cuyos caballeros son los que inician sobre los restos de la mezquita mayor una iglesia cisterciense, pues tal regla regía a todos estos freires. La pila bautismal de Santa María es un claro ejemplo de la época pues los freires grabaron un peral por el Pereiro de don Gómez y dos cruces del Cister.

La torre de Santa María la Mayor.

La torre de Santa María la Mayor. / EL PERIÓDICO

La iglesia fue muy reformada en el siglo XVI, a esta época corresponde la mayor parte del edificio. A la obra primitiva corresponden los elementos románicos y góticos que aparecen repartidos en el templo, así como la torre-campanario, magnífico ejemplo románico y único existente en Extremadura. Se trata de un singular ejemplar de torre-campanario de cuatro cuerpos, de los cuales los tres últimos son de campana, siendo de uno a tres, y progresivo en altura, el número de sus vanos. Todos ellos están cobijados por arcos envolventes que, como los de los vanos, son de medio punto. Una sencilla cornisa separa cada uno de los cuerpos del campanario, cuyas esquinas están reformadas por columnillas. Remata el conjunto una cornisa volada sobre canecillos. La torre presenta una dualidad que obedece a una preexistente zona baja que se desmocha hasta la coronación del ábside y se utiliza como apoyo para edificar una torre de vanos geminados en tres plantas.

Los tres pisos restantes

La zona inferior o primer cuerpo está construida con mampostería y las esquinas reforzadas con piedras de cantería, reutilizadas de acarreo, en la mayoría de los casos de anteriores construcciones romanas. Los tres pisos restantes componen una importante edificación románica (restaurada) a base de sillares muy cuidados, y en las esquinas un chaflán decorado con una semicolumna. En cada planta hay vanos en sentido creciente de abajo hacia arriba, de uno a tres.

La torre primitiva de la iglesia se alza adosada a la cabecera, en el muro del Evangelio. Es cuadrada, la mitad inferior es obra de mampostería con sillería en los ángulos. La mitad superior es obra de sillería bien labrada, dividida en tres cuerpos, con vanos y baquetones cilíndricos en vez de columnas en los ángulos y canecillos en la cornisa. Algunos autores han considerado erróneamente que en el lugar que hoy ocupa la torre románica, hubo un monumento conmemorativo dedicado a Julio César, de aquí que el vulgo popular denomine a esta torre como «torre Julia».

El origen de la construcción

El origen de construcción de la primitiva torre, lo que nos ha llegado de su base sobre la que se sustenta la misma, es anterior al resto de los cuerpos de la torre que presenta influencias de la escuela castellana, ejemplos fidedignos como las torres de la catedral de Zamora, la de la parroquia de Santa Cecilia de Aguilar de Campoo, así como varias iglesias situadas al norte de Palencia que poseen torres con un diseño semejante a la trujillana. Con ventanales de gran hermosura. Toda una demostración de que el románico supo aunar conceptos como robustez y elegancia que a algunos les parecen incompatibles.

Se construyó al unísono que el ábside, esta hipótesis se apoya en analogías arquitectónicas y estilísticas como son las molduras de los baquetones de las esquinas, el aparejo en mampostería, basas y columnas, arquivoltas y, sobre todo, las marcas de los canteros. A la misma se accedía por la parte baja, aún se conservan los restos de su escalera tapiada al construirse una capilla sepulcral en la zona norte del ábside.

En dos ocasiones quedó gravemente dañada la torre. Concretamente, con los terremotos de Lisboa acaecidos en 1521 y en 1755. Estas dos horribles sacudidas causaron daño en toda Extremadura. En el año 1861, debido al estado ruinoso de la torre románica, a causa de los daños sufridos en el terremoto de 1755, comenzaron a llover quejas de los vecinos de la iglesia al gobernador civil de la provincia. Se pide la demolición de la torre con el fin de evitar los graves perjuicios que en su estado pueden originar.

La Real Academia de San Fernando envió un informe en el que consta que la torre es un monumento histórico-artístico que pertenece al Estado. En el año 1864, tras nuevas quejas procedentes de los vecinos, el gobernador se dirige al ayuntamiento a que tome las medidas oportunas de desalojo de los vecinos de las casas cercanas a la torre hasta que la Academia de Nobles Artes decida si ha de derrumbarse la torre o restaurarse como edificio monumental. En 1865, tras el informe de la Academia, el gobernador manda instruir expediente para demolerla. El proyecto fue elaborado por el arquitecto provincial Francisco López.

Proyectos sin ejecutar

Del tema no se vuelve a hablar hasta que en el año 1869 la torre sufre un nuevo desplome en sus lados oeste y norte. Se vuelve a hacer un proyecto de demolición a cargo de Vicente Paredes. De nuevo, las dificultades de tipo económico paralizan las obras de derribo. En 1871, el ayuntamiento decide correr con los gastos. De su demolición se van a encargar Antolín Rodríguez y Juan Galeano Rojas por la cantidad de 5000 reales. Igualmente se acordó recoger y conservar en la Casa de Comedias las columnas y molduras como recuerdo histórico. El diseño de la torre presenta claras influencias de la escuela castellana, concretamente con la torre de la catedral de Zamora, presentando los aros del primer cuerpo con un diseño muy parecido, al igual que la torre de la iglesia de San Nicolás de Plasencia.

En el año 1971 se redacta el proyecto de la Dirección General de Bellas Artes para la reconstrucción de la torre, realizando las obras en 1972 la constructora de don Francisco Casares, donde los nuevos canteros también dejaron su marca, un escudo grabado del equipo de fútbol de Bilbao en lo alto. La reconstrucción de la torre se realizó utilizando granito, con mampostería interior y mortero de cemento, reforzándola con zunchos de hormigón armado en cada planta y en la coronación.

El autor es cronista oficial de Trujillo y doctor en Historia del Arte.

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