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‘Al ventistate’

Pimentón, tabaco, familia y orgullo rural: la receta del norte extremeño contra la despoblación

Patricia Serrano aparcó su oficio de peluquera para cultivar el campo en Losar. Su testimonio muestra la importancia de las sagas familiares y de la titularidad compartida entre hombres y mujeres (ya hay 135 explotaciones en Extremadura) en el nuevo empuje al campo

Cultivo del pimentón en el norte de la comunidad. En la campaña del año pasado, la producción fue de 2.500 toneladas.

Cultivo del pimentón en el norte de la comunidad. En la campaña del año pasado, la producción fue de 2.500 toneladas. / EL PERIÓDICO

Beatriz García Montalvo

Beatriz García Montalvo

Losar de la Vera

A pesar del horizonte incierto que atraviesan algunos cultivos, son muchas las empresas familiares que continúan apostando por el trabajo que ya iniciaron sus padres y abuelos, con árboles y plantaciones que incluso cultivaron sus bisabuelos, en una tierra extremeña fértil y agradecida. Frutales y plantas que echaron raíces, aferrándose a su suelo, y elevaron sus ramas al cielo, tiñendo los campos de múltiples colores según la producción de sus frutos.

Algunas zonas han atravesado periodos complicados, como el cultivo de pimentón y tabaco de La Vera y Campo Arañuelo. En la campaña del año pasado, la producción de Pimentón de la Vera se redujo drásticamente hasta unas 2.500 toneladas, unas 300 menos que el ejercicio anterior. Se considera que la cosecha de 2024 fue aún peor que la de 2023, ya de por sí considerada la más baja registrada históricamente.

El efecto del clima

Las causas se atribuyeron principalmente a factores climáticos: inundaciones en junio, temperaturas muy bajas en julio, lluvias en octubre que provocaron podredumbre de los frutos, enfermedades derivadas de esa meteorología adversa y falta de mano de obra. Si no se soluciona este problema, el cultivo corre riesgo de desaparecer.

Sin embargo, hay sagas familiares que persisten contra viento y marea, que cuentan además con una mayor participación de la mujer mediante la titularidad compartida. En Extremadura existen 135 explotaciones agrarias inscritas en este régimen de titularidad: 76 en la provincia de Badajoz y 59 en Cáceres. Se ha mejorado la representación femenina en los consejos rectores de las cooperativas; cada vez más cooperativas extremeñas cuentan con mujeres en sus órganos de decisión. En el II Plan de Igualdad de Género en el Medio Rural de Extremadura 2025-2027 se incluye, como uno de sus ejes, «aumentar el bajo nivel de titularidad compartida».

El testimonio directo de Patricia Serrano Rubio (1986, Losar de la Vera, Cáceres) muestra, en primera persona, no solo el empuje por querer permanecer en el lugar donde lleva viviendo toda la vida, Losar de la Vera, sino también la valentía de apostar por continuar en la empresa agrícola familiar, dando un giro de noventa grados a su vida.

«Durante 15 años trabajé en una peluquería, un oficio en el que me sentía plenamente realizada. Sin embargo, con la llegada de la maternidad empecé a replantearme mi futuro y a buscar un camino que me permitiera equilibrar mejor mi vida personal y profesional. No fue una decisión fácil, porque significaba cerrar una etapa importante para mí, pero vi una oportunidad en el mundo de la agricultura», cuenta Patricia.

Creció en un entorno agrícola familiar; sus padres cultivaban tabaco y pimentón ya desde la década de los ochenta, entre otros productos, al igual que la familia de su marido. Todo lo que conoce proviene de la sabiduría y el conocimiento transmitidos de generación en generación. Se considera autodidacta y emprendedora.

«Mi marido, Sergio Muñoz, contaba ya con una empresa en el sector y juntos decidimos apostar por ampliar la actividad, consolidando así el proyecto familiar. Fue una elección meditada y al mismo tiempo muy personal, que me permitió seguir creciendo, aportar mi experiencia emprendedora y, sobre todo, construir un proyecto común con sentido y arraigo», comparte Patricia.

El aumento de mujeres abona el campo: «Dejé la peluquería para construir un proyecto con arraigo»

El aumento de programas, organizaciones y medidas que buscan potenciar el emprendimiento femenino agrícola en Extremadura ayuda a mujeres con ese conocimiento y potencial empresarial. Entre estas iniciativas se encuentran proyectos como el de Fademur Extremadura (Federación de Asociaciones de Mujeres Rurales), que trabaja con mujeres rurales, agricultoras y ganaderas. También el Programa Sámara Rural, que apoya el emprendimiento femenino en zonas rurales. Desde su inicio en 2018, ha involucrado a más de 4.500 mujeres y ha generado unas 312 ideas de negocio. O el Proyecto Mujeres Rurales de la Reale Foundation, orientado a superar barreras de género mediante formación digital y financiera, así como a fomentar la inserción laboral y la participación.

"Sentir el campo"

«Mis suegros iniciaron una explotación en el año 1982 y mi marido continuó con ella. En sus primeros años como agricultor trabajaba unas seis hectáreas y poco a poco fue aumentando hasta que hoy en día cultivamos un total de 21 de pimiento y tabaco principalmente. El camino no siempre ha sido fácil: la climatología, las fluctuaciones en los precios o los cambios en políticas gubernamentales, nos ponen constantemente a prueba. Pero también nos enseñan a ser más fuertes, a adaptarnos y a no rendirnos».

«Algo que me gusta especialmente de esta actividad --desvela patricia-- es el contacto constante con la naturaleza. Sentir el campo, ver crecer los cultivos y estar tan cerca de la tierra resulta muy gratificante. Además, poder generar empleo en nuestra zona rural nos llena de orgullo, porque significa que no solo trabajamos para nuestra familia, sino también para aportar vida y oportunidades al entorno», comparte la agricultora.

Al igual que su caso, otros proyectos familiares continúan su camino: sagas que desean mantener el trabajo iniciado por generaciones anteriores. Raíces que generan arraigo local y tierras fértiles que contribuyen a frenar la despoblación rural. A pesar de las grandes dificultades, también existen numerosas satisfacciones, tal como demuestra Patricia Serrano.

Los datos de la comunidad

En Extremadura, el sector primario representa aproximadamente el 7,7 % del Producto Interior Bruto (PIB) regional, una proporción significativamente superior al 2,7% de la media nacional. En términos de producción, la región aporta alrededor del 5 % del valor de la producción agraria española. En 2023, el tamaño medio de las explotaciones agrícolas en Extremadura se situaba en 51,53 hectáreas, lo que supone un 17,8 % más que en 2020 y coloca a la región en tercera posición a nivel nacional por superficie agrícola.

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