Entrevista | Ana Fernández-Sesma Viróloga e investigadora en Estados Unidos
Ana Fernández-Sesma: "También deberíamos estar preparados para una guerra de patógenos"
Nacida en Cáceres, aunque se crió en Béjar (Salamanca), acaba de recibir en España el premio Zendal por su trayectoria científica. Dirige diversos proyectos sobre virus en la Facultad de Medicina Icahn del Monte Sinaí, en Nueva York, un centro de referencia mundial

La investigadora extremeña, Ana Fernández-Sesma, recibe el premio Zendal, anoche en Vigo. / Efe
-Suma un nuevo premio a su amplio palmarés, ¿qué supone?
-Es un honor que sea en España, siendo mujer y encima en un momento en el que estamos pasando unas circunstancias tan dramáticas y terribles en Estados Unidos en el que no se está valorando la ciencia, las vacunas ni las enfermedades infecciosas. Que haya un reconocimiento de lo que es importante para la salud global me da esperanza de que esto sea una situación pasajera.
-¿Por qué estudió Biología y se centró después en los virus?
-Tenía un tío en Cáceres que era médico y recuerdo una vez que nos juntamos toda la familia en Puerto de Béjar, de donde era mi padre, y él vino y nos vacunó a todos. No recuerdo si de la polio o la viruela, porque éramos pequeños, pero aquello me impresionó, cómo nos hablaba de la importancia de las vacunas y se me quedó esa cosa. Mi abuelo también era médico y yo quería haber estudiado Medicina, pero tardaban mucho en salir las notas y me matriculé en Biología aunque luego me cogieron en Medicina, pero pensaba que quizá podría tener más impacto en encontrar una solución para un problema grande en vez de para una paciente. Luego, en la carrera conocí a mi pareja y nos fuimos juntos a EEUU y allí tuve la gran suerte de hacer mi tesis y formarme en una institución en la que había mucho interés por la virología. Fueron las circunstancias y fue una suerte.
-Cuando hablamos de virus pensamos en negativo, pero no todos son malos ¿no?
-Los virus han convivido con nosotros durante toda nuestra existencia como seres humanos. Han formado muchas de las cosas que necesitamos, como la placenta. En general, la intención de los virus no es matar al huésped, porque entonces no pueden transmitirse, pero los casos en que nos enteramos de los virus son porque no se han adaptado todavía a los humanos, lo reconocemos demasiado bien con nuestro sistema inmune y reaccionamos. Las enfermedades surgen para destruir a ese ente extraño, pero cuando los virus se terminan adaptando a los humanos aprenden a esconderse del sistema inmune y lo que hacemos con las vacunas es imitar una infección viral sin las consecuencias negativas de una infección viral. Eso es lo interesante de estudiar la virología, aprender cuáles son los trucos que usan los virus para aprender y esos son los puntos de inflexión que tú tienes que usar para desarrollar o tratamientos antivirales o imitar bien la vacuna que sea una imitación sin llegar a ser una infección que te causa enfermedad.
-Con su larga trayectoria, ¿qué misterio le queda por resolver sobre los virus?
-Me gustaría resolver realmente cuál es el punto de inflexión que podemos aprender en el que sepamos los pasos que tienen que superar para anticiparnos en cualquier infección viral y no tener que estarnos adaptando constantemente a los virus nuevos que surgen. Si aprendemos que hay algo en común entre todos los virus que podemos atacar y desarrollar o diseñar algo que pueda prevenir la enfermedad, podremos anticiparnos desarrollando tratamientos, preventivos como las vacunas o también de terapéuticos como un tratamiento antiviral.
-¿Le sorprendió la pandemia de covid?
-La pandemia en sí no me sorprendió, lo que sí me sorprendió fue la reacción en general, esa fracción de la sociedad que se niega a creer que hay que tomar soluciones para el bien de todos. Parece ser que también en 1918 hubo una parte de la sociedad que era reaccionaria a usar mascarillas, pero eso fue para mí lo peor de la pandemia, perder la confianza en la salud pública. Ya nos habíamos acomodado porque, como ocurría en décadas anteriores, ya no convivíamos diariamente con virus que mataban niños y causaban grandes problemas. Y la gente fue muy egoísta, no se pensó en el bien de la salud pública.
-¿Hemos aprendido algo de de aquella época?
-Hemos aprendido que realmente si los científicos se asocian con los gobiernos y se gestiona bien, se pueden solucionar los problemas, pero realmente no lo hemos aprendido porque no ha calado lo suficiente para que se continúa así y eso es realmente lo más triste de todo: no hemos aprovechado esta circunstancia para mejorar y aprender cómo afrontar la siguiente.
-¿Nos esperan más pandemias?
-Sí, es ley de vida, las pandemias son parte de nuestra existencia como especie. Ahora mismo, con el cambio climático cada vez estamos viendo que aparecen más virus antiguos o enfermedades infecciosas de zonas que antiguamente no existían o que eran más tropicales, se están adaptando mosquitos y garrapatas a climas que antes que antes eran más fríos. Entonces, vamos a ver una resurgencia de este tipo de enfermedades que no sabemos cómo tratar. Había paludismo en España hace 200 años y desapareció, pero volverá a aparecer. No es impensable que volvamos a tener una presencia de este tipo de enfermedades que parecían erradicadas o lejanas, pero si se pone una venda en los ojos no vamos nunca a estar preparados para afrontarlo. No debemos tener la certeza de que lo tenemos todo superado, siempre estamos un poquito por detrás de todos estos patógenos y no debemos ser una ciencia reaccionaria, sino anticiparse y no esperar a que el problema llegue para solucionarlo y poner un parche. Debemos tener un arsenal de productos, vacunas, antivirales, igual que hay en defensa por si hay una guerra, porque quizás estas invasiones sean más a menudo que la de algún país. Hay que estar preparados también para una guerra de patógenos, que es una amenaza constante pero se ha perdido ese concepto de que realmente si entre todos afrontamos algo, se soluciona. Eso ha sido un retroceso y es una labor de toda la sociedad. Se ha perdido esa mentalidad de hace 40 años, ¿por qué no podemos seguir teniendo una política de prevención constante y no esperar a que suceda algo?
-Con todas las amenazas que existen, ¿qué vacuna considera más necesaria de desarrollar actualmente?
-La malaria sigue siendo un problema que nos es muy difícil de solucionar, no solo porque es un parásito muy complejo, sino porque además como afecta a países que no tienen los recursos, nunca se ha considerado una prioridad encontrar soluciones. No hay un esfuerzo conjunto y es un problema que está en muchísimos países, afecta a millones de personas, pero parece que no existen. Pero al mal llamado primer mundo solo nos preocupa lo que nos afecta a nosotros sin darnos cuenta de que en Asia o África es donde van a surgir los problemas para el resto del mundo.
-Tenemos virus que preocupan en Extremadura, el Nilo Occidental, la gripe aviar ahora…
-También está la fiebre de Crimea-Congo que cada vez cada vez está habiendo más casos y es muy problemática y muy difícil de trabajar con ese virus porque hay que tener una biocontención muy fuerte. Es que no hemos encajado bien todavía el concepto de salud. No podemos pensar que somos seres aislados, tenemos que tratar en conjunto salud animal, salud humana y la degradación del medio ambiente, porque está todo relacionado y no nos damos cuenta que estamos provocando nosotros mismo los problemas. Hay que prestar más atención a los virus, hacer más vigilancia epidemiológica, que tampoco se le da la suficiente importancia para anticipar las cosas y no reaccionar siempre cuando quizás ya es demasiado tarde.
-La gripe aviar también puede infectar a humanos ¿no?
-Por supuesto, pero está sucediendo en gente que trabaja en granjas, puesta parece que para el esto es lejano. Pero puede empezar a haber brotes, como ha pasado con el virus del Nilo Occidental, que cada vez hay más casos en humanos. Lo estamos viendo pero no reaccionamos que hasta que realmente es un problema gordo. Eso deberíamos pararnos a pensar.
-¿Le preocupa también la expansión de otras enfermedades tropicales como el dengue o el Zika?
-Mi laboratorio está trabajando con un proyecto de vacuna contra del dengue. Es un problema muy importante en muchísimos países y en los últimos dos años ha habido una epidemia muy grande en las Américas que no se había visto antes. Sí está habiendo una expansión de estos virus y ahora en Europa cada vez hay más casos de transmisión local. Como no invirtamos más y trabajemos más en entender cuáles son las soluciones que se necesitan, cuando llegue realmente y se cause un problema gordo no vamos a estar preparados. A mí me preocupa. Llevo muchos años trabajando en dengue, en Estados Unidos que no había y ahora también hay dengue. Y hace un mes hemos tenido chikungunya en el estado de Nueva York. Es constante y cada vez va a haber más. La gente y las autoridades sanitarias deben concienciarse y mantener una mayor vigilancia, la educación a la población también es importante, porque esto es un trabajo de todos.
-¿Y cómo está siendo su trabajo en un centro puntero de investigación en Estados Unidos con Trump al frente del país?
-Es un reto total, pero precisamente por eso me alegra más todavía el premio, el decir, por lo menos sé que en España todavía se está valorando la labor de los investigadores en el ámbito de las vacunas, que una empresa como Zendal esté fomentando este tipo de reconocimiento es importante, porque en Estados Unidos ahora mismo tenemos una situación dramática en cuanto a negar que esto sea importante para la sociedad. Los científicos estamos trabajando nadando a contracorriente como podemos para poder sobrevivir, pero también para poder concienciar de que no podemos abandonar, porque estamos teniendo brotes de sarampión, de enfermedades que ya habían prácticamente desaparecido y el retroceso que se está viendo es realmente dramático y preocupante. Están consiguiendo que Estados Unidos cada vez sea menos innovador, las consecuencias se verán a largo plazo y será demasiado tarde.
-¿Cómo ve el futuro así?
-Yo tengo esperanza. Acabamos de tener unas elecciones en Nueva York y que han dado un empujoncito de optimismo, al menos se ve que hay una parte de la sociedad que reacciona y luego también hay mucho apoyo desde los gobiernos locales que se reaccionan inmediatamente para intentar parar este tipo de ataque masivo que se está haciendo no solo a la investigación, sino también a la educación, a la universidad, a la inmigración. Se está atacando todo lo que realmente ha hecho de Estados Unidos una potencia mundial.
-Y en España, ¿cómo valora la situación de la ciencia?
-La ciencia en España ha sido siempre muy buena. Yo siempre he dicho que España el problema que tiene son los recursos, que no hay suficientes, como pasa en muchos países, pero el talento es increíble y yo misma soy un producto de la educación española de la universidad pública. Yo le debo mucho a España estar donde estoy y la gente que viene de España a cualquier sitio está muy bien formada, tenemos una cantera impresionante. Yo creo mucho en el talento españo y en las posibilidades. Lo que hace falta es invertir más y poder tener un sistema sostenible, no invertir cuando de repente pasa algo. Pero yo soy optimista. Con esta última pandemia no hemos cambiado, fue una oportunidad única para realmente que se nos cayera la venda de los ojos y no solo no se nos cayó, sino que se nos puso más. Esperemos que no tenga que venir otra pandemia para empujarnos otra vez.
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