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Sanidad animal

Extremadura pone coto a la peste porcina: síntomas, transmisión y mortalidad

Todo lo que debe saber sobre la enfermedad que afecta a los jabalíes y cerdos

Ejemplares de cerdos.

Ejemplares de cerdos. / Europa Press

Mérida

La Peste Porcina Africana (PPA) ha entrado de nuevo en España. El pasado 26 de noviembre, los Servicios Veterinarios Oficiales (SVO) de la Generalitat de Cataluña notificaron la detección de dos jabalíes silvestres positivos al virus que produce esta enfermedad, en el municipio de Cerdanyola del Valles (Barcelona), lo que suponía la primera detección de un foco en el país desde noviembre del año 1995.

Según informa el Ministerio de Agricultura, a día de hoy la enfermedad está presente en la Unión Europea desde su entrada en los países bálticos y Polonia desde Rusia en 2014, afectando a las poblaciones de jabalíes silvestres y en algunos casos las explotaciones de cerdos domésticos en 13 países: Italia, Alemania, Polonia, Estonia, Letonia, Lituania, Eslovaquia, República Checa, Hungría, Grecia, Rumanía, Bulgaria y Croacia

A pesar de que esta enfermedad la enfermedad no tiene potencial zoonótico, porque no afecta al ser humano, el impacto socioeconómico que manifiesta es tremendo, pues el cerdo es una de las carnes más consumidas a nivel mundial y, en el caso de Extremadura, uno de sus productos estrella. Apuntado esto, la Fundación Artemisan ha elaborado un documento informativo con una seria de preguntas y respuestas relativas a la enfermedad de la que todo el mundo habla en la actualidad. Estas son algunas:

¿Qué es la Peste Porcina Africana?

Es una enfermedad altamente contagiosa que está causada por un virus de la familia Asfarviridae, género Asfivirus, existiendo cepas que pueden provocar cuadros agudos o hiper agudos con niveles de mortalidad y morbilidad próximos al 100%, si bien otras cepas cursan con cuadros clínicos sub agudos o incluso crónicos con menor mortalidad. Origina lesiones hemorrágicas en la piel y órganos internos por lesiones de los endotelios vasculares, pero a diferencia de la Peste Porcina Clásica (PPC) esta enfermedad no cursa normalmente con sintomatología nerviosa.

¿A qué animales afecta?

A los cerdos domésticos y a los jabalíes, lo que conocemos como suidos. En países africanos, suidos como los facoceros y potamoqueros pueden estar infectados, si bien no suelen padecer PPA. Como en otras muchas enfermedades que padece la fauna silvestre, ciertas especies de garrapatas (del género Ornithodorus) pueden albergar el virus sin que les afecte, siendo por tanto hospedadores porque transmiten el virus cuando “pican” a cerdos y jabalíes sanos.

¿Cómo se transmite?

En apenas 2-4 días después de la infección, el animal infectado puede transmitir la enfermedad a otros a través de la saliva, orina, heces, secreciones nasales y el mismo aire que respiran. La transmisión puede producirse a través de varias formas. El propio contacto entre animales infectados con sanos; contacto con las garrapatas que sirven de hospedadores para el virus; y la ingestión de alimentos o cualquier producto que esté contaminado con el virus, siendo esta una vía de entrada de enfermedad muy frecuente para el jabalí por sus hábitos carroñeros.

¿Cuáles son sus síntomas y pronóstico?

Son muy variables, y dependen de la virulencia del propio virus, de lo fuerte o débil que esté el animal infectado y en los cerdos también de su raza. En ocasiones, se dice que la enfermedad es aguda cuando los animales mueren en poco tiempo, por lo general antes de una semana tras la infección. Estos animales tienen fiebre alta, con lesiones hemorrágicas en la piel (que se enrojece), conjuntivitis, y se ponen azules las patas, orejas, hocico y cola (cianosis).

Asimismo, se pueden producir vómitos, parálisis y convulsiones. Los cerdos más jóvenes suelen verse especialmente afectados, muriendo el 100%. Otras veces, la enfermedad no se desarrolla tan rápido, y con los mismos síntomas, suelen morir durante los primeros 20 días tras la infección, o bien en menores proporciones, lo que conocemos como formas subagudas y crónicas respectivamente.

¿Tiene tratamiento?

No, no existe vacuna para evitar la enfermedad ni tratamiento para curarla.

¿Cuándo se descubrió por primera vez?

La PPA se descubrió por primera vez en Kenia a principios del siglo XX, habiéndose detectado desde entonces en Europa, Sudamérica y Centroamérica. En África Subsahariana y la isla de Cerdeña la PPA se considera como enfermedad enzoótica, es decir, que lleva afectando desde hace mucho tiempo a un lugar concreto y sin visos de que se vaya a erradicar. Desde 2007 se vienen declarado focos en Europa del Este que avanzan al oeste.

¿Cómo ha sido la incidencia en España?

Desde 1995, hasta el pasado mes de noviembre, España estaba oficialmente libre de la enfermedad. Echando la vista atrás, a Portugal llegó en el año 1957 y desde ahí a nuestro país, con el primer caso declarado en 1960.

¿Qué pasa cuando se declara un foco?

La PPA es una enfermedad de declaración obligatoria, por lo que no se puede realizar tratamiento alguno y por ende se aplican medidas muy estrictas cuando se declara un foco. Estas medidas, por tanto, se encaminan a eliminar a los animales infectados y disminuir el riesgo de transmisión a otras zonas. En todos los casos, en el foco se establece zonas en las que se restringen los movimientos de cerdos y jabalíes y en las que se realiza una intensa vigilancia veterinaria.

¿Qué consecuencias tiene para los cerdos?

En primer lugar, se sacrifica inmediatamente a todos los que estén dentro del foco y se destruyen sus cadáveres. También se controlan todos los movimientos de cerdos y de sus productos o materiales que puedan estar impregnados del virus. Además, se aplican medidas de bioseguridad, como el lavado de los vehículos, entre otras medidas. Evidentemente la actividad comercial de las granjas porcinas queda suspendida hasta que no se resuelva la situación.

¿Y para los jabalíes?

En el caso de los jabalíes, se controlan mediante caza y se evalúa la presencia del virus en jabalíes y cerdos. Asimismo, se aplican medidas como los vallados eléctricos para “acorralar” a los jabalíes en la zona en la que se ha producido el foco, en ocasiones varios kilómetros a la redonda. Además, se aplican medidas restrictivas para las granjas de jabalíes.

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