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21D ELECCIONES EN EXTREMADURA

Una victoria en el alambre para el PP, un escenario bochornoso para el PSOE

Los jóvenes y el voto rural encumbran a Vox mientras Unidas por Extremadura recoge el descontento socialista

251221EUROPA PRESS J (228897994)

251221EUROPA PRESS J (228897994) / JAVIER CINTAS

Marisol López

Marisol López

El PP se ha quedado a pocos escaños de la mayoría absoluta, pero su resultado es insuficiente para despejar el camino de la gobernabilidad en Extremadura. Ha sacado solo un escaño más, hasta los 29, a la espera del recuento del voto de los residentes en el extranjero, el conocido como CERA (tienen derecho 30.610 extremeños en 102 países). Son sufragios que aún no se han cuantificado y, al término del recuento tenían a mano el escaño 30, a solo 244 votos en la circunscripción de Cáceres, donde ha triplicado votos con respecto a hace dos años. Supera el umbral del 43% de los votos, casi cinco puntos más que en 2023, pero con menos sufragios, unos 9.000. La abstención no ha beneficiado, en este sentido a la derecha, o al menos, a la que representan los populares. Guardiola tendría margen para ser presidenta de la Junta de Extremadura, por mayoría simple, en segunda vuelta, pero depende, sobre todo, de un teórico socio que, ya ha dejado dicho en la noche electoral, no lo va a poner nada fácil.

Vox, segunda fuerza en Badajoz y Almendralejo

El crecimiento de Vox, más del doble de votos que hace dos años, con singularidades como la de haberse convertido en la segunda fuerza más votada (tras el PP) en la ciudad de Badajoz, o Almendralejo, refuerza el papel de bisagra a los de Abascal, triunfante entre el voto joven y con una presencia determinante en el ámbito rural. La ganadora de las elecciones necesitaría, como mínimo, la abstención de Vox para ser investida.

Si eso se adivina complicado, más aún será intentar un pacto de gobierno que garantice cierta estabilidad. Guardiola, a pesar de haberse cruzado acusaciones con Abascal, al que tachó de machista, se ha mostrado mucho más cauta en la campaña. Ha dejado clara, una y otra vez, su disposición a sentarse a dialogar, incluso si es el propio dirigente nacional el que se sienta al otro lado de la mesa, habida cuenta de la omnipresencia de Abascal en Extremadura durante las últimas semanas. Pudiera darse la paradoja de que los propios votantes de Óscar Fernández Calles lo hayan conocido más de cerca anoche, en su comparecencia tras los datos que les otorgan 11 escaños, 6 más que hace dos años, que a través de sus discursos en campaña. No ha hecho falta, porque los resultados de Vox lo certifican como recogedor del descontento a izquierda y a derecha.

Villanueva de la Serena da la espalda a Gallardo, su alcalde durante más de dos décadas

Con todo, el auténtico esperpento se ha vivido en el PSOE extremeño. Una debacle histórica de una fuerza hegemónica. El mapa de Extremadura se ha cubierto de azul PP incluso en Villanueva de la Serena, el pueblo natal del candidato, Miguel Ángel Gallardo, del que llegó a ser alcalde durante más de dos décadas.

Los peores pronósticos se han cumplido y los socialistas han tocado suelo o más bien sótano, con un desplome de más de 14 puntos, perdiendo casi uno de cada dos votos de los obtenidos por Fernández Vara cuando ganó, pero no gobernó, dos años atrás. La actitud de Gallardo, el primero en comparecer anoche, dejó perplejos a propios y extraños. Ni una gota de autocrítica, a expensas de lo que diga hoy la Ejecutiva socialista sobre el peor resultado de unas elecciones de toda la democracia española y que puso en peligro hasta el escaño de la que hasta ahora ha sido presidenta de la Asamblea, Blanca Martín, relegada al número 8 de las listas por Cáceres. El votante que no se quedó en casa ha marcado un hito para la izquierda de Unidas por Extremadura. Irene de Miguel consigue tres diputados más, hasta los siete. Definitivamente, Extremadura gira a la derecha con una izquierda más débil y fragmentada.

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