Feijóo reafirma su apuesta por la "centralidad" ante las citas de 2026 aunque asume que el PP tendrá que pactar con Vox
La cúpula del PP entiende que tendrá que llegar a un acuerdo con Vox en Extremadura y puede que también a nivel nacional

El presidente del Partido Popular, Alberto Núñez Feijóo, comparece ante los medios de comunicación, en la sede nacional del Partido Popular, a 29 de diciembre de 2025, en Madrid (España). A dos días para que finalice el actual año, durante su intervención / Eduardo Parra - Europa Press
El líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, está convencido de que la "centralidad" es lo que llevará al PP a alcanzar los 10 millones de electores y se reafirmará en esa posición ante las citas electorales de 2026 con el objetivo de captar voto en el caladero del PSOE, que ha "abandonado el centro político", según han indicado a Europa Press fuentes populares. En 'Génova' seguirán con su hoja de ruta pese al crecimiento de Vox, un partido con el que asumen que tendrán que pactar en CCAA y puede que también a nivel nacional.
"Defiendo la centralidad porque no es renuncia, es compromiso con la mayoría, es sentido común y es una aspiración de la que no desisto: volver a ser un partido de 10 millones de votantes", proclamó Feijóo en la clausura del congreso nacional que el PP celebró en julio.
El jefe de la oposición -que logró 8,1 millones de votantes en las generales de julio de 2023- mantiene ese compromiso porque considera que esa centralidad es la que permitió a José María Aznar y Mariano Rajoy lograr holgadas mayorías absolutas, en un momento en que no había un partido a la derecha del PP como Vox.
Es una posición que comparten 'barones' del PP. "Nuestra oportunidad está en el centro", señaló en privado recientemente un presidente del PP, que opina que, pese al crecimiento de Vox en las encuestas, cuando llegue el momento de unas generales, habrá voto útil a Feijóo.
Pacto con Vox en Extremadura y puede que en más territorios
La cúpula del PP asume que el partido tendrá que pactar con Vox, ya no solo en los territorios como se ha visto tras los resultados en las elecciones de Extremadura (en las que el PP logró el 43% de los votos pero se quedó a cuatro escaños de la mayoría absoluta) sino que previsiblemente también a nivel nacional tras las generales.
El propio Feijóo apuntó en esa dirección en su balance del curso político de esta semana al afirmar que "intentará gobernar" en solitario si gana las elecciones generales pero que su "cordón sanitario" no será Vox sino Bildu.
En 'Génova' reconocen que el partido de Santiago Abascal ha "consolidado" posiciones, dado que es también el tercer partido en Extremadura, igual que en el Congreso de los Diputados. Y los sondeos no pronostican que vaya a dejar de crecer.
"Tiene buenas encuestas en España. Veremos en qué posición queda en las elecciones generales", afirmó el lunes Feijóo, quien también subrayó que el PP extremeño es "menos dependiente" ahora de los de Abascal porque "no es lo mismo" necesitar un 'sí' en las votaciones que una abstención.
Negociación con Vox en plena campaña aragonesa
El resultado que se ha producido en Extremadura obligará a la candidata del PP, María Guardiola, a buscar pactos con Vox, un partido que ha reiterado las exigencias que ya puso sobre la mesa para aprobar los presupuestos como supresión de las subvenciones para igualdad, patronal y sindicatos; rechazo al pacto verde; derogación de la ley LGTBI; eliminar la ecotasa; o rechazo a las "limitaciones" de la Agenda 2030.
Ese escenario podría repetirse en más territorios. Por lo pronto, Aragón tiene una cita con las urnas el 8 de febrero y su presidente, Jorge Azcón, ha convocado las elecciones ante la imposibilidad de llegar a un acuerdo con Vox para los presupuestos regionales. Después habrá comicios en Castilla y León, en marzo, y en Andalucía en junio.
"Arrancaremos el primer semestre del año con el objetivo de hacer 'hat trick' en las elecciones autonómicas de Aragón, Castilla y León y Andalucía", aseguran en el equipo de Feijóo. Sin embargo, cargos del PP no ocultan su inquietud sobre cómo las negociaciones con Vox en Extremadura pueden afectar a la campaña aragonesa.
"Tendremos que ponernos de acuerdo"
Tras los resultados en Extremadura, donde Vox superó sus propias expectativas -pasó de 6 a 11 escaños-, dentro del Partido Popular se ha reabierto el debate sobre cómo relacionarse con el partido de Santiago Abascal.
Frente a los que siguen defendiendo que hay que "ignorar" a Vox, hay otros cargos que normalizan esos acuerdos con los de Abascal, subrayando además que la estrategia de Pedro Sánchez de usar esos pactos como arma electoral contra Feijóo ya no surte efecto ni cala entre los ciudadanos.
"Cuanto menos pendientes de Vox, mejor. Va a seguir subiendo", sostiene en privado un presidente autonómico. Sin embargo, la portavoz parlamentaria del Grupo Popular en el Congreso, Ester Muñoz, recalcó hace unos días que los partidos de derecha suman el 60% del voto en Extremadura y afirmó que al PP no le da "ningún miedo" pactar con Vox.
"Por lo tanto, lo que tendremos que hacer es ponernos de acuerdo, porque eso es precisamente lo que nos han dicho los extremeños, que estaban contentos con el Gobierno de María Guardiola y que quieren más", dijo Muñoz a la formación de Abascal.
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