Tecnología vs llamas
IA y sensores contra el fuego: el sistema pionero que ya se prueba en Extremadura
La UEx realiza pruebas reales con 'Sen For Fire', un proyecto que aborda la prevención de incendios mediante la implementación de dispositivos de bajo coste para medir la humedad y detectar el humo

Un sensor para árboles, que avisa de la presencia de humo. Ya se han instalado en municipios como Jerez de los Caballeros, Coria y Cañaveral. / ‘Sen For Fire’
El programa Interreg Sudoe, financiado por la Unión Europea y diseñado para abordar varios retos territoriales a los que se enfrentan las regiones del sudoeste de Europa, anunciaba hace unos meses su proyecto ‘SenForFire’, destinado a la prevención de incendios mediante la instalación de sensores de bajo coste (WSN). El plan tiene un periodo de programación que finalizará en 2027 y cuenta con la participación de varias entidades del continente, entre las que destaca la Universidad de Extremadura.
Jesús Lozano, uno de los investigadores principales de esta iniciativa con la UEx, señala que se trata de un proyecto «pionero en varios aspectos». Entre ellos, destaca el desarrollo de sensores que miden específicamente los gases involucrados en incendios forestales, el desarrollo de redes de sensores e incluso la incorporación de la Inteligencia Artificial para determinar ciertos resultados del estudio.

Miembros del equipo de la UEx vinculados al proyecto. / ‘Sen For Fire’
Un proyecto que ha llevado a cabo sus fases de prueba y ha sentado sus bases a lo largo de 202. Lozano afirma que el plan está teniendo «una acogida muy positiva» tanto a nivel nacional como regional: «muchos ayuntamientos e instituciones oficiales se han acogido a la iniciativa, y nos han permitido realizar pruebas en espacios reales».
Expectativas superadas
El investigador ratifica que el desarrollo de la investigación «ha superado expectativas» a pesar de las complicaciones que han sufrido varias zonas previstas para ejecutar las pruebas con los incendios estivales, como fue el caso del paraje leonés de Las Médulas. No obstante, en los municipios extremeños de Jerez de los Caballeros, Coria o Cañaveral se han efectuado los experimentos planificados satisfactoriamente. Tanto es así que estas localidades ya cuentan con sensores reales en suelo y árboles: «Hemos instalado dos tipos de sensores, los de suelo para medir la humedad y los de árboles, seis en la región, que sirven para detectar el humo desde emplazamientos más altos». Como novedad, la investigación prueba ahora con la implantación de este dispositivo en drones, así como en municipios cercanos a zonas de riesgo para que midan la calidad del aire con antelación y poder anticiparse con actuaciones preventivas.
Innovaciones
Un experimento que no deja de cesar en sus innovaciones. Jesús señala que aún quedan numerosas pruebas en diferentes territorios para «afinar la efectividad» de estas herramientas, entre las que destacan la amplitud en la cobertura de detección de riesgos y la independencia de estos sensores ante la falta de luz solar con la instalación de placas fotovoltaicas. Uno de sus escenarios principales donde siguen proyectando las nuevas ideas es un túnel de viento con el que cuentan en Madrid, para realizar incendios controlados.

Pruebas reales en el túnel de viento. / ‘Sen For Fire’
El experto menciona que, del mismo modo que los meses de verano han resultado esenciales para establecer acuerdos formales y sentar las bases del proyecto, el invierno es una estación clave para evolucionar con este programa: «Hemos diseñado de ocho a diez nuevos prototipos de estos sensores, incluso con carcasas más resistentes. El objetivo consiste en no dejar de investigar».
La dura lección del verano
Especialmente tras los incendios sufridos el pasado verano en la región, Jesús Lozano destaca la importancia de invertir en sistemas preventivos para Extremadura: «Tenemos que hacernos valer de la tecnología. Mucha gente se pregunta si sale rentable invertir en sistemas como este, y la respuesta es sí». El investigador puntualiza que los costes para paliar los incendios son cada vez más elevados, por lo que a largo plazo resulta más rentable invertir en sistemas que eviten, en la mayoría de lo posible, la ingente quema de terrenos naturales: «Nuestros sensores pueden costar aproximadamente cincuenta euros, pero creo que es más beneficioso asumir esos gastos que repoblar todo un territorio».
Lozano califica este proyecto como «claramente multidisciplinar», al estar implicadas universidades de toda Europa, además de contar con la colaboración de la empresa extremeña RAY y del CSIF a nivel nacional. Desde la UEx se muestra una «gran iniciativa y liderazgo» por parte de sus integrantes, con cerca de doce investigadores involucrados en este proyecto de más de dos millones de euros, que se erige como un referente europeo en la prevención del fuego.
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