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La niña de Almendralejo que tuvo a los Reyes Magos trabajando hasta el amanecer

Celia Flores, cinco años, fue la última parada de Sus Majestades en Extremadura en una noche de regalos, escaleras traicioneras y magia a deshoras

El rey Melchor en su carroza por las calles de Extremadura la noche de este día 5 de enero.

El rey Melchor en su carroza por las calles de Extremadura la noche de este día 5 de enero. / Carlos Gil

Almudena Villar Novillo

Almudena Villar Novillo

Celia Flores tiene cinco años, vive en Almendralejo y, sin saberlo, ha entrado ya en la pequeña gran historia de la noche de Reyes. Su casa fue la última que visitaron Melchor, Gaspar y Baltasar, cuando ya clareaba el día y el reparto de regalos se alargó más de lo previsto por culpa de varios imprevistos, entre ellos la torpeza de Gaspar con una escalera de mano.

Según el relato de lo ocurrido, que ha contado esta mañana Carlos Alsina en su programa Más de uno de Onda Cero, sus majestades abandonaron el domicilio de Celia, situado en la calle Clara Campoamor, 12, a "las siete horas, cincuenta y nueve minutos y diez segundos de la mañana, prácticamente al amanecer". La niña, nacida en Plasencia pero residente en Almendralejo desde hace un año, "había querido mudarse con sus padres para que no echaran de menos sus alaridos de la mañana de Reyes, una decisión que ahora cobra todo su sentido", ha subrayado en antena el periodista, quien ha relatado que "la salida apresurada de los Reyes provocó cierta confusión entre algunos vecinos, que llegaron a confundirlos con juerguistas trasnochadores, lo que obligó a la Guardia Civil a escoltarlos para evitar malentendidos. En desagravio, la presidenta de la Diputación de Badajoz ha dispuesto que la guardia de honor de la comarca acompañe a sus majestades, en comitiva solemne, hasta el destino secreto al que ahora mismo se dirigen y donde serán agasajados por los representantes de las principales instituciones del Estado".

Noche intensa para los Reyes Magos

La noche, eso sí, fue intensa, a juicio de Carlos Alsina, que como periodista ha tirado de periodismo de datos: más de 72 millones de paquetes repartidos, más de 130 millones de kilos de regalos transportados y miles de caramelos lanzados en cabalgatas sin que, como cada año, "se tenga constancia oficial de ninguno acertado al vuelo". Bueno, en Cáceres, los servicios sanitarios realizaron varias intervenciones, aunque la más significativa fue el traslado de una mujer de 58 años al Hospital Universitario de Cáceres por un derrame ocular debido al impacto de un caramelo. "Todo ello culminó con la visita a Celia, la niña de Almendralejo que obligó a los Reyes Magos a apurar hasta el último minuto de la madrugada", ha apostillado.

Cuando Extremadura despertaba entre frío, papel de regalo y cajas de cartón, en una casa de la calle Clara Campoamor de Almendralejo alguien acababa de vivir la mañana más mágica del año. "Porque si los Reyes siempre llegan, este año lo hicieron un poco más tarde… gracias a Celia".

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