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Investigación científica

Un estudio de la UEx muestra que 16 semanas de entrenamiento con bandas elásticas frenan el deterioro físico a partir de los 70

El ensayo clínico constata mejoras en fuerza, equilibrio y salud ósea en personas mayores, mientras la inactividad empeora todos los indicadores analizados

Grupo de personas mayores que han participado en los protocolos del ensayo clínico desarrollado por el Grupo de Investigación en Prevención y Salud en el Ejercicio y el Deporte.

Grupo de personas mayores que han participado en los protocolos del ensayo clínico desarrollado por el Grupo de Investigación en Prevención y Salud en el Ejercicio y el Deporte. / Universitat de València

Rocío Muñoz

Rocío Muñoz

Cáceres

Un estudio en el que han participado investigadores de las universidades de Valencia, Coimbra, Extremadura y el CEU San Pablo ha revelado que un programa de entrenamiento de fuerza con bandas elásticas durante 16 semanas ha mejorado de forma significativa la salud ósea, la fuerza muscular y el equilibrio en personas mayores.

La investigación, publicada en la revista científica Healthcare, ha analizado a un total de 61 adultos con una edad media de 70 años. Los resultados muestran que quienes realizaron ejercicio regular experimentaron mejoras en todos los marcadores evaluados, mientras que el grupo que no llevó a cabo actividad física empeoró en todos ellos durante el mismo periodo.

El trabajo ha sido diseñado y desarrollado por el grupo de investigación PHES y constituye el primer estudio que compara tres modalidades diferentes de entrenamiento de fuerza con bandas elásticas en población mayor.

Tres tipos de entrenamiento

El ensayo ha analizado una modalidad basada en movimientos rápidos con resistencias moderadas y altas; otra centrada en la bajada lenta y controlada del movimiento (entrenamiento excéntrico) con resistencias superiores a la capacidad máxima del participante; y una tercera orientada al desarrollo de la fuerza máxima mediante resistencias elevadas a velocidad moderada.

Todas las modalidades se han llevado a cabo tres días por semana, con sesiones de 60 minutos, y han demostrado ser, según los investigadores, seguras, eficaces y accesibles para las personas mayores.

Además, el análisis de biomarcadores sistémicos ha confirmado que el tipo de entrenamiento influye en la respuesta fisiológica, lo que permite adaptar los programas de ejercicio a las necesidades específicas de cada persona.

Beneficios diferenciados

El entrenamiento de alta velocidad ha estimulado especialmente la plasticidad neural y la potencia funcional, reflejándose en un aumento del BDNF, un biomarcador clave para la salud del sistema nervioso, y en una mejora del metabolismo óseo.

Por su parte, el entrenamiento excéntrico acentuado ha generado las mayores mejoras osteometabólicas, junto a una respuesta antioxidante más eficiente y una menor actividad inflamatoria. La modalidad de fuerza máxima ha sido la que ha producido los incrementos más elevados de fuerza muscular, acompañados de una reducción sostenida de la inflamación sistémica.

Según el estudio, estos resultados evidencian que no existe un único modelo de entrenamiento óptimo, sino que cada modalidad ofrece beneficios específicos en función del estado de salud y los objetivos funcionales de la persona.

El deterioro no es inevitable

Cuando el objetivo es mejorar el equilibrio, la velocidad de reacción o prevenir caídas, los investigadores señalan que el entrenamiento rápido resulta prioritario. En cambio, si se busca proteger el hueso o reducir el estrés biológico, el excéntrico acentuado se presenta como la opción más adecuada. Para recuperar fuerza y autonomía en actividades exigentes de la vida diaria, la fuerza máxima es la estrategia más eficaz.

El catedrático de la Universidad de Valencia y responsable del estudio, Juan Carlos Colado, ha señalado que "el deterioro no es inevitable: la ciencia confirma que puede revertirse con un entrenamiento bien planificado". En este sentido, ha destacado que las bandas elásticas se consolidan como una herramienta accesible y eficaz para promover un envejecimiento activo, al permitir el ejercicio en casa, centros de mayores o programas comunitarios sin necesidad de equipamiento costoso.

"Hemos comprobado que el cuerpo responde a cualquier estilo de fuerza cuando la dosis es la adecuada. Basta con moverse y progresar de forma segura para transformar la salud de nuestros mayores", ha concluido.

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