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Sector primario

Alfonso Huertas, ganadero extremeño: “Con Mercosur solo ganarán las multinacionales. A las explotaciones familiares las va a hundir”

El campo se moviliza de nuevo desde este viernes en señal de protesta por los recortes de la futura Política Agrícola Común (PAC) y del acuerdo comercial UE-Mercosur

El ganadero Alfonso Huertas de la Peña, este jueves en Montijo.

El ganadero Alfonso Huertas de la Peña, este jueves en Montijo.

Cáceres

La de Alfonso Huertas de la Peña es una “explotación pequeña, familiar” en la que se cría vacuno y ovino en extensivo. Está situada justo entre los términos municipales de Montijo, Mérida y Badajoz. Próximo a cumplir los 59 años, está a su cargo desde que alcanzó los 18. Junto a sus dos hermanos, conforma la cuarta generación familiar que se dedica a la ganadería. “Me temo que esto no lo va a seguir nadie, que la nuestra sea la última generación. Con las condiciones que se están imponiendo y con la competencia desleal que vamos a tener, va a ser imposible”, afirma.

Cierre de explotaciones

Si a que ya de por sí se trata de “un trabajo muy esclavo”, porque “los animales no entienden de si es sábado, domingo o vacaciones”, se le unen las consecuencias que pueden derivarse de acuerdos comerciales como el que firmará la UE con Mercosur, “¿quién se va a querer incorporar a las explotaciones?”, se pregunta. “Muchas van a cerrar. Muchísimas”, remacha.

“El mazazo” del acuerdo con Mercosur, lamenta, llega en un momento en el que la cabaña ganadera “se iba recuperando un poco” de una sucesión de enfermedades que la han ido castigando sucesivamente en un periodo muy limitado de tiempo: lengua azul, Enfermedad Hemorrágica Epizoótica (EHE) o Dermatosis Nodular Contagiosa (DNC). También de la amenaza de la peste porcina africana, que “la tenemos muy cerca”.

Dependencia alimentaria

A su juicio, a partir de la formalización de este pacto, no solo se va a agudizar “muchísimo más todavía” el problema de la falta de relevo generacional que arrastra el sector primario, también se va a entrar en una senda que llevará a “Europa a depender de terceros países en su alimentación”.

En el caso concreto del sector cárnico, pronostica, “nos van a introducir carnes con hormonas, cuando en España llevábamos ya 40 años desde que se habían prohibido”. Y no será el único riesgo sanitario que se incrementará, avanza. “El periodo de prescripción de los antibióticos aquí lo cumplimos”, igual que ocurre con las campañas de saneamiento para la tuberculosis o la brucelosis, que impiden “desde hace muchísimos años” que ningún animal con estas patologías pueda llegar al consumo humano, incide. Pero, “¿quién va a controlar todo esto en esas importaciones?”, agrega Huertas, que contrapone esta falta de exigencias para las compras al exterior con el contexto del sector a nivel nacional, que mantiene “unos estándares de calidad que nos encarecen mucho la producción”.

Pesticidas y plaguicidas

En la agricultura los problemas serán similares por la utilización en los cultivos importados de pesticidas y plaguicidas que en Europa "veníamos usando hace muchísimos años, pero que están prohibidos ya, porque acaban en procesos cancerígenos”. Por todo ello, resume, el actual es un “punto de inflexión, muy crítico, porque van a llegar productos de fuera de una calidad muy mala y sin seguridad alimentaria”.

“Por muy bonito que quieran vender a la gente el acuerdo, va a ser muy perjudicial en Europa. Para todos. Primero para los agricultores y los ganaderos, y después para los consumidores. Solo van a ganar las grandes multinacionales trayendo los productos agrícolas y ganaderos”, sostiene. A las explotaciones pequeñas y familiares, sin embargo, “las va a hundir”.

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