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Mercado laboral

El paro entre mayores de 55 años supera ya de forma continuada en Extremadura al del tramo de 25 a 54

Los trabajadores de más edad han tenido históricamente menor desempleo que el resto, tendencia que se invirtió en 2023 a nivel nacional. En la región lo ha hecho con más fuerza

Un camarero atiende las mesas de una terraza bandeja en mano.

Un camarero atiende las mesas de una terraza bandeja en mano. / Eduardo Parra / Europa Press

Cáceres

Desde el pasado 1 de enero, los trabajadores que quieran jubilarse con el cien por cien de la pensión tendrán que tener 66 años y diez meses cumplidos. El 2026 será el último paso del periodo de transición iniciado en 2013 para alcanzar los 67 años como edad legal ordinaria para el retiro. La reforma aprobada en 2011 estableció un periodo transitorio desde ese ejercicio y hasta 2027 para elevar la edad de jubilación, a la vez que también se endurecía paulatinamente la exigencia de años cotizados para poder seguir llegando a ella a los 65 sin merma de la nómina.

El retraso de la edad de jubilación busca garantizar la viabilidad del sistema público de pensiones. España tiene un problema de financiación de la Seguridad Social, con una cifra de perceptores que aumenta más deprisa que el ritmo al que incorpora cotizantes a la vez que también va subiendo la cuantía media de las prestaciones. Un desafío que se ha acentuado con las dos últimas crisis, que conllevaron más desempleo y menores salarios.

Este gráfico muestra la brecha de la tasa de paro entre los trabajadores mayores de 55 años y aquellos de 25 a 54 años.

Estos esfuerzos por demorar la edad a la que se abandona la actividad laboral contrastan con los datos de desempleo que trimestralmente revela el Instituto Nacional de Estadística a través de la EPA, analizados en un reciente informe elaborado por el Instituto Valenciano de Investigaciones Económicas (IVIE) en colaboración con la Fundación BBVA. De acuerdo a él, los mayores de 55 años españoles registran por primera vez una tasa de paro superior a la de los trabajadores de 25 a 54 años. Asimismo, aquellos cuya vida laboral ha experimentado interrupciones son víctimas de una mayor precariedad.

Se ha invertido la tendencia

Los mayores de 55 años han registrado históricamente menores niveles de desempleo que el resto de trabajadores. Ese diferencial favorable, no obstante, se ha invertido desde 2023 y la tasa de paro de los mayores se sitúa en el 9,8% en 2025, 0,4 puntos más que el tramo de 25 a 54 años. En Extremadura este fenómeno se observa de forma ininterrumpida también desde el segundo trimestre de 2023, pero de una forma más pronunciada.

Así, en el tercer trimestre de 2025 la tasa de paro de los mayores de 55 años era del 13,35%, frente al 11,53% de los trabajadores de 25 a 54 años, que es el que concentra el grueso de la población activa (siete de cada diez ocupados en la región). Es decir, 1,82 puntos de diferencia, aunque en varios de los trimestres anteriores se han llegado a superar los tres puntos de brecha. Nada que ver con la imagen que arrojaban los datos a inicios de este siglo, cuando la tasa de paro a favor de la población que superaba los 55 rondó en algunos trimestres los siete puntos.

Una pareja de jubilados.

Una pareja de jubilados. / El Periódico

El trabajo del IVIE apunta que los mayores ocupados siguen disfrutando, en promedio, de empleos de más calidad que el resto de la población, un factor que en principio facilitaría los objetivos de sostenibilidad del sistema. Sin embargo, precisa a continuación, este patrón únicamente se aprecia entre los mayores que han desarrollado su carrera profesional sin interrupciones.

Por el contrario, los que acceden por primera vez al mercado de trabajo, aquellos que retornan tras un periodo de inactividad o los que han perdido su empleo y han de buscar otro nuevo, «se enfrentan a notables dificultades». Para estos perfiles, la inserción laboral resulta complicada, acumulan periodos más largos de paro, con menos oportunidades laborales y empleos de menor calidad. «El atractivo de los mayores para las empresas parece ser menor y para ellos también es menos atractiva la perspectiva de prolongar su vida activa» si eso supone que «han de encontrar un nuevo empleo», se sostiene.

Al margen de los altibajos cíclicos experimentados por el conjunto del mercado laboral español y de la reciente caída del desempleo, el empeoramiento relativo experimentado por los mayores a lo largo de las últimas décadas ha sido «muy sustancial», se afirma. Algo que se traduce en que los nuevos empleos que resultan accesibles para los mayores «son menos estables, pero además se caracterizan por concentrarse en ocupaciones de menor calidad y que requieren menos cualificación».

Contexto preocupante

La menor empleabilidad de los mayores resulta «especialmente preocupante en un contexto de envejecimiento poblacional como el que experimenta España», en pleno inicio de la jubilación de los ‘baby boomers’, la cohorte demográfica más numerosa de España. Obstaculiza, se considera, los esfuerzos por retrasar la jubilación y prolongar la vida activa de las personas, que es una de las vías que se plantea «para reducir la presión que sufre el sistema de pensiones y garantizar su sostenibilidad».

En este punto, arguyen los autores del informe, «la formación aparece como una palanca que incrementa notablemente la empleabilidad de los mayores y favorece una mejor nueva inserción laboral en aspectos relevantes, aunque no asegura por completo conseguir un empleo o su calidad».

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