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El efecto de las borrascas en el campo

Lluvias sin tregua en Extremadura: parte del cereal sin sembrar y aceituna tardía caída al suelo

Parcelas que iban a destinarse a trigo, avena o cebada se han quedado sin cultivar y en algunas donde sí se ha hecho se perderá la producción por exceso de humedad

Parcela de cultivo de cereal encharcada por la lluvia.

Parcela de cultivo de cereal encharcada por la lluvia. / Archivo Europa Press

Cáceres

La sucesión de borrascas que ha protagonizado el inicio de 2026 está impactando negativamente en varios cultivos importantes para el campo extremeño. Entre ellos, los cereales de invierno (trigo, avena o cebada), el de aceituna para almazara, y las variedades más tempranas de frutas de hueso. De una u otra forma, todos ellos se están viendo castigados por la copiosa pluviometría de estos días.

«Parte de la tierra que estaba para cereal se ha quedado sin sembrar», apunta Juan Metidieri, presidente de Apag Extremadura Asaja y, con febrero comenzado, ya será muy complicado que se pueda hacer. Y en muchos de los sitios donde sí se ha esparcido la semilla, «por el encharcamiento» del terreno, «se va a morir la planta». «Lo que se haya dañado ahora, eso ya no se recupera», remacha.

Desde UPA-UCE se estima que entre un 35% y un 40% de toda la superficie que se iba a cubrir de cereal en Extremadura esta campaña «no se ha podido sembrar», apunta Fernando Miranda, secretario de Agricultura de esta organización agraria. La zona más afectada es la que concentra una mayor producción de cereales de invierno en Extremadura, la Campiña Sur, agrega.

«Y lo que se ha sembrado de enero para acá ha tenido graves problemas de nacencia; incluso, en algunos casos, no ha llegado a germinar, debido al exceso de humedad o a la falta de oxigenación», apostilla.

Retraso de labores

Como efecto añadido, el fango que se ha ido generando en las parcelas ha hecho que se retrasen labores como el abonado, «que es algo fundamental para asegurar las producciones».

Aunque todavía no puedan cuantificarse los daños, adelanta «que va a haber pérdidas económicas importantes» en este sector. De hecho, avanza, UPA-UCE va a solicitar a la Consejería de Agricultura «que haya una flexibilización de la condicionalidad de la PAC y también de los ecorregímenes, sobre todo del que puede influir más aquí, el de rotación de tierras de cultivo».

Olivar

En cuanto al olivar, puntualiza Miranda, hay zonas en las que se ha recolectado ya «el 100%». En otras más tardías, en cambio, como las de «Navalvillar de Pela o en La Siberia», las lluvias han caído con «en torno a un 10% o un 15%» de la aceituna aún en el árbol. Parte de este fruto puede darse ya por perdida.

Por su parte, COAG calcula que la producción de esta campaña de aceituna para almazara en Extremadura será inferior a las estimaciones que se hicieron en su arranque y también alrededor de un 15% menor en comparación con el año pasado, cuando se produjeron unas 77.800 toneladas de aceite.

El presidente de COAG Extremadura, Juan Moreno, explica que la recolección se ha llevado a cabo con dificultad, especialmente durante las últimas semanas, debido a las condiciones climáticas, informa EFE. Las lluvias en sí mismas y la prolongación de la campaña derivada de ellas han provocado que haya caído una mayor cantidad de fruto al suelo, cuya cotización es inferior a la aceituna de vuelo, con lo que resulta más difícil que compense su recolección y se cubran costes.

Fruta temprana

En el caso de la fruta, el perjuicio del exceso de agua llega por una doble vía. De un lado, por la incidencia que el exceso de precipitaciones está teniendo «en alguna fruta temprana, sobre todo melocotón y nectarina, que estaban ya floreciendo», aclara Miguel Ángel Gómez, director gerente de la Asociación de Fruticultores de Extremadura (Afruex).

Por otro, está «el problema de la poda», que en esta época del año «tendríamos que estar ahora terminando». Parar estas labores ahora es algo que se irá arrastrando tanto «en fechas como en vigor del árbol». Aunque las temperaturas «ya se están moviendo», se trata de trabajos «que hay que hacer» y que se están retrasando.

«Estamos esperando que terminen las lluvias para ver cómo queda todo», señala Gómez, que, aunque incide en que aún es pronto para hacer una estimación de cómo va a afectar a la producción de este año, adelanta que «se va a notar, está claro».

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