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Historias de vida

La boda de un extremeño en Indonesia: "Todo es muy pomposo y brillante, pero muy familiar"

Juanma Romero Díaz y Windri Tanzil consagran su amor en un templo budista de Yakarta después de un enlace civil con vistas a la Ópera de Sídney

El joven matrimonio vive en Perth, al oeste de Australia, considerada una de las ciudades más remotas del mundo

Video | Así fue la boda de un extremeño en Indonesia

Cedido

Laura Alcázar

Laura Alcázar

Juanma Romero Díaz, natural de la localidad pacense de Herrera del Duque y de 30 años, nunca imaginó que una historia de amor acabaría llevándole a casarse al otro lado del mundo, a la exótica Isla de Java, en Indonesia. Hoy vive en Australia y está casado con Windri Tanzil, una joven de 32 años nacida en Yakarta, a la que conoció trabajando en un hotel en Sídney.

Juanma, graduado en FP Superior de Edificación Civil y actualmente botones en el hotel Pan Pacific Perth, y Windri, licenciada en Contabilidad y Finanzas y recepcionista en el mismo establecimiento, comenzaron siendo compañeros de trabajo en el Parkroyal Sydney Harbour.

"Primero fuimos compañeros, luego amigos y al final acabamos saliendo", resume Juanma a este periódico a 18.000 kilómetros de distancia. La casualidad quiso que, después, ambos siguieran trabajando para la misma cadena hotelera, ya en Perth. Esta ciudad, en la costa suroeste australiana, se considera una de las más remotas y ricas de la Tierra.

Los novios en Sídney

Los novios en su boda civil en Sídney / Cedida

Ópera de Sídney

Antes de la gran boda en Indonesia, la pareja celebró un primer enlace civil en Australia, principalmente por motivos de visado. La ceremonia, celebrada en junio del año pasado, tuvo lugar en un parque de Sídney, al aire libre, con vistas a la Ópera y al Puente Harbour. Asistieron unas 60 personas, en su mayoría, amigos y familiares de la novia que ya residían allí.

El único extremeño presente fue un amigo de Villarta de los Montes, Andrea Antón, que se encontraba por trabajo en Melbourne y pudo desplazarse ese fin de semana. "Fue una boda sencilla, emotiva y muy bonita", recuerda Juanma.

Los novios con sus padres, en la pedida

Los novios con sus padres, en la pedida / YUDHI KRIESTIANTO

Pedida

La boda principal se celebró el 17 de enero de este año en Yakarta y estuvo marcada por un fuerte componente cultural y tradicional. Desde la pedida de mano, conocida como sangjit, Juanma y su familia comprobaron las diferencias con las costumbres españolas.

En este ritual, los padres del novio entregan sobres rojos -símbolo de fortuna- con distintas cantidades de dinero, cada uno con un significado concreto: la contribución al evento, el agradecimiento a los padres de la novia por haberla criado y otro que, simbólicamente, no puede aceptarse para evitar la idea de "vender" a la hija. "Mi madre tuvo que documentarse para entender bien todo el proceso", explica.

Una tía del novio hace entrega de uno de los regalos

Una tía del novio hace entrega de una de las ocho cajas de regalos / YUDHI KRIESTIANTO

Además, también en la pedida cada familia se intercambia ocho cajas con regalos (ropa, un collar de oro...) que tienen que depositar ocho familiares, casados y que nunca se hayan divorciado. "Windri tenía a los ocho pero, en mi caso, de mis once familiares que fueron solo había dos tías y un tío... entonces, uno llevaba una caja y volvía a por otra, hasta que entregaron las ocho", detalla.

Ceremonia budista

La ceremonia religiosa se ofició en un templo budista, ya que la familia de la novia, de origen chino, profesa el budismo. Los días previos y el propio día de la boda estuvieron llenos de rituales, desde preparar la cama nupcial con sábanas rojas hasta juegos simbólicos con niños que, según la tradición, predicen el sexo del primer hijo.

Juanma también tuvo que seguir estrictas normas el día del enlace: no abrir puertas, no decir nada negativo y mantener siempre una actitud positiva para atraer la buena fortuna.

Uno de los momentos más especiales fue cuando el novio pronunció unas palabras en indonesio para agradecer a los padres de Windri haberla criado. "Tengo un nivel básico del idioma, pero era importante hacerlo", cuenta. Durante la ceremonia, ambos fueron cubiertos con un velo amarillo y atados de la mano como símbolo de unión, mientras familiares y monjes les rociaban agua a modo de bendición.

De pie

Tras el templo, la celebración continuó en un hotel con unos 300 invitados, comida de inspiración china e indonesia y una puesta en escena muy llamativa. "Todo es muy pomposo, muy brillante, muy exagerado en decoración y vestuario. A mi familia le sorprendió muchísimo", detalla Juanma. El banquete era de pie, mientras los novios y los padres, situados en una especie de escenario, saludaban uno a uno a todos los asistentes.

La jornada terminó sobre las diez de la noche. Después, copa en el bar del hotel y prolongación de los fastos en una discoteca. "Fue todo mejor de lo que esperaba. A la gente le encantó porque era algo totalmente diferente", asegura el herrereño.

Si algo tienen claro Juanma y los familiares que acudieron a la boda es que la experiencia les ha cambiado la forma de ver el mundo: "Ha sido un choque cultural enorme, pero también algo único que no vamos a olvidar nunca". Lo corroboran sus padres, Juan Manuel Romero Barco, profesor jubilado en Herrera del Duque, y Paqui Díaz Mateos, empresaria de moda: "Allí hemos percibido esa unión familiar de antes, lo que prima es que todos nos sintiéramos felices, y también la idea de paz interior que forma parte de su forma de entender la vida y la religión". Una historia con raíces en Extremadura que comienza en Sídney y culmina en Yakarta, y que refleja cómo el amor puede unir culturas tan distintas.

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