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Efectos del temporal

¿Por qué se caen los árboles en Extremadura con el viento? Adenex apunta a una elección inadecuada de especies y podas agresivas

La organización conservacionista señala la mala gestión del arbolado urbano como principal causa del derrumbe de ejemplares en las ciudades

Video | ¿Por qué se caen los árboles en Extremadura cuando hay viento?

A. C.

Alejandro Cancho

Alejandro Cancho

La caída de árboles en pueblos y ciudades no suele ser un accidente inevitable de la naturaleza, sino la consecuencia de una gestión técnica deficiente. Así lo señala ADENEX, que alerta de que muchos de los derrumbes registrados en los últimos temporales tienen su origen en errores acumulados durante años: especies mal elegidas, alcorques demasiado pequeños, raíces dañadas por obras y podas sin criterio.

El responsable de Parques y Jardines del Ayuntamiento de Fregenal de la Sierra y colaborador de ADENEX, Juan Carlos Delgado, insiste en que todo comienza en el momento de la plantación. “Es fundamental, cuando se piensa en plantar un árbol, saber elegir perfectamente la especie. Si no es adecuada para esa zona, con lluvias y vientos como los de este invierno, muchos de esos árboles van a ser derrumbados por el temporal”.

Delgado advierte de que en calles estrechas se colocan ejemplares de gran porte o copas muy anchas que después se convierten en un problema. “La mayoría de las administraciones lo que hacen es desmochar esos árboles, y con desmoches tan importantes lo que conseguimos es debilitarlos y, a largo plazo, el árbol se va a caer”.

Los expertos explican que el principal problema está bajo tierra. La plantación en alcorques de menos de un metro cuadrado, rodeados de asfalto y cemento, impide el desarrollo de raíces estructurales. Además, las obras de cableado o tuberías suelen cortar raíces vitales que actúan como auténticos tensores naturales. “Las raíces no solo alimentan al árbol, también son su anclaje. Si el alcorque es estrecho no se reproducen bien y el ejemplar queda sin sujeción”, recuerda Delgado, que subraya que “tocarlas por obras de infraestructura es una de las causas más frecuentes de inestabilidad”.

Desde ADENEX reclaman la elaboración de planes de gestión del arbolado urbano, formación específica para los operarios y el cumplimiento de las ordenanzas municipales sobre dimensiones de alcorques. La organización ecologista defiende además la aprobación de una Ley Regional de Arbolado Urbano que garantice criterios técnicos en la selección de especies y en las labores de poda. “Eligiendo bien la especie correspondiente evitaremos muchos problemas y también desgracias personales que, por desgracia, están a la orden del día”, concluye el técnico.

Los especialistas recuerdan que un árbol sano y bien ubicado no es un peligro, sino un aliado frente al cambio climático y las olas de calor. Convertir el arbolado urbano en un recurso ambiental seguro —señalan— depende de gestionar con criterios profesionales lo que ya es una infraestructura esencial de nuestras ciudades.

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