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El arte de cuidarte

Amor tóxico

Se produce cuando existe una dinámica en la pareja basada en la dependencia emocional, el control y la manipulación, donde el vínculo se mantiene por una adicción al sufrimiento en lugar de al bienestar mutuo

Amor tóxico.

Amor tóxico. / EL PERIÓDICO

«Necesito estar con él/ella, a veces me hace sentir bien pero otras veces no sé qué ocurre, si no estuviera en esta relación mi vida no tendría sentido, probablemente me quedaría solo/a el resto del tiempo sin encontrar nada mejor, no puedo aspirar a más, me moriría si lo dejáramos…». Estos pensamientos atormentan la mente de las personas que están inmersas en una relación tóxica, muchas acuden a consulta en los centros psicológicos porque están viviendo relaciones disfuncionales con su pareja, lo cual las va deteriorando poco a poco. A veces son conscientes de ello y tienen claro cuál es el motivo de su infelicidad, pero otras veces no. Se sienten mal, pero no saben identificar qué es lo que está fallando realmente. Son víctimas de relaciones amorosas inadecuadas y no se dan cuenta ni saben qué hacer. Se han acostumbrado a su vida, la ven normal y no entienden por qué cada día están peor.

Los seres humanos somos seres sociales y, como tales, necesitamos relacionarnos con otras personas y establecer vínculos. Entre todas las relaciones, la relación de pareja es sin duda la más importante para nosotros. Esta relación puede darnos o quitarnos más que cualquier otra, dependiendo de si funciona correctamente o no. Es esencial que cuando ambos miembros de la pareja se adapten el uno al otro, no sientan que están dejando de ser ellos mismos. Asimismo, una relación de pareja sana implica dar y recibir. La idea de dar sin esperar recibir nada a cambio no funciona. En una relación sana también habrá conflictos, desavenencias, puntos de desacuerdo y discusiones. Pero esto jamás debería alejarnos, sino al contrario. Estar en una relación sana significa que te sientes tranquilo y en paz en ella, que la propia relación no es un problema más en tu vida o algo a lo que tienes que estar dando vueltas una y otra vez para conseguir que funcione.

Entre las causas que la producen están la falta de objetivos comunes (cuando sentimos que con nuestra pareja no tenemos objetivos en común o no compartimos lo más básico, la relación generará frustración, irritabilidad, apatía, pena y mucha angustia); esfuerzo desproporcionado (se requiere un gran esfuerzo para que la relación fluya; una baja autoestima (la relación merma la autoestima, haciéndonos sentir insuficientes); incompatibilidad (no se trata de cambiar a la otra persona, sino de aceptar que no encajamos y que así no la queremos.

Síntomas

Dudas constantes. Si dudas de manera frecuente sobre si estás con la persona adecuada, alternando entre momentos de certeza y de incertidumbre, es una señal de alerta. Esta confusión puede indicar que la relación no está satisfaciendo tus necesidades emocionales.

Dependencia emocional extrema. Sentir que no puedes vivir sin tu pareja y que tu existencia es impensable sin su presencia. Refleja una dependencia emocional extrema. Esta dependencia puede impedirte tomar decisiones saludables y mantener una vida equilibrada.

Relación basada en la necesidad. Cuando la relación se basa más en la necesidad que en el deseo genuino de compartir la vida con el otro, se crea una dinámica insalubre. Esta necesidad constante puede asfixiarte emocionalmente y reducir tu independencia.

Falta de aceptación. Si hay muchas características de tu pareja que no te gustan y continuamente le exiges que cambie para poder estar bien a su lado, esto indica una falta de aceptación. Esta actitud genera tensiones y conflictos constantes que minan la relación.

Conflictos repetitivos. Los mismos conflictos se repiten una y otra vez, creando una sensación de agotamiento y frustración. La incapacidad de resolver estos conflictos y avanzar es una clara señal de una relación tóxica. Resolver problemas de manera constructiva es fundamental para una relación saludable.

Mala comunicación. La falta de comunicación efectiva, donde no se pueden discutir y resolver puntos de desacuerdo, es un síntoma clave de una relación tóxica. Si uno de los dos siente que no puede hablar con el otro o que la otra persona no se responsabiliza de sus acciones, la relación se estanca.

Rupturas y reconciliaciones repetidas. Las rupturas y reconciliaciones constantes, sin cambios significativos, indican una dinámica inestable y dañina. Este patrón refleja la incapacidad de ambos para resolver problemas de raíz y mantener una relación saludable.

Desigualdad de poder. Sentir que el poder en la relación lo tiene siempre la otra persona puede generar resentimiento y desequilibrio emocional. Esta desigualdad impide que la relación sea equitativa y mutuamente satisfactoria.

Estrategias de afrontamiento de la enfermedad

Reconocer el problema: Pasa por aceptar que la relación es dañina y que el amor no debe doler.

Establecer contacto cero: Cortar todo tipo de comunicación con la persona con la que mantengamos este tipo de relación para romper la adicción emocional.

Reconstruir la red de apoyo: Reconectar con familiares y amigos a los que dejamos de lado durante el tiempo de la relación

Reafirmar límites: Aprender a decir no y poner límites claros para protegerse de manipulaciones.

Sanar la autoestima: Enfocarse en el propio bienestar, en nuestros objetivos y metas, recuperar la identidad perdida durante la relación.

Buscar ayuda profesional: La terapia psicológica, en este caso cognitivo-conductual, es clave para trabajar la dependencia emocional y fortalecer la autoestima.

Para cualquier consulta sobre el amor tóxico se puede escribir al correo electrónico mluzmilagros@gmail.com

Luz Milagros Moreno Guzmán es terapeuta ocupacional en Badajoz

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