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Tendencia demográfica

La emigración selectiva ‘masculiniza’ dos de cada tres localidades extremeñas

Este fenómeno ocurre fundamentalmente en los municipios de menor tamaño

En las 16 poblaciones con un mayor censo, por contra, el número de mujeres residentes sobrepasa al de los varones

Imagen de archivo de varias personas caminando por una calle de una localidad extremeña.

Imagen de archivo de varias personas caminando por una calle de una localidad extremeña. / El Periódico

Cáceres

En Extremadura viven en torno a 13.000 mujeres más que hombres. La mayor longevidad femenina se deja notar en las estadísticas demográficas, más en una región envejecida y en la que los tramos de mayor edad tienen mucho peso. Sin embargo, cuando se baja a escala local, la situación se invierte, de manera que en dos de cada tres municipios gana el censo masculino. Es lo que sucede en 258 de las 388 localidades extremeñas, de acuerdo a las últimas cifras de población desagregadas por municipio dadas a conocer por el Instituto Nacional de Estadística (INE), actualizadas a 1 de enero de 2025.

En los más pequeños

Esta masculinización de los padrones se aprecia sobre todo en los municipios más pequeños. De los cien que tienen un número menor de vecinos, en 83 viven más hombres que mujeres, mientras que en solo 16 sucede lo contrario (en el que queda, Ruanes, hay el mismo número). El terreno que poblacionalmente pierden las mujeres en estos entornos más rurales lo recuperan luego en los núcleos urbanos. En los 16 municipios extremeños con más residentes registrados ganan las mujeres censadas a los varones. De esta forma, en Badajoz capital los superan en 5.051 personas contabilizadas; en Cáceres en 4.201; en Mérida en 1.811; y en Plasencia en 1.522.

Un hombre mayor camina solo por una carretera hacia unas viviendas.

Un hombre mayor camina solo por una carretera hacia unas viviendas. / El Periódico

«Esto es algo que está ocurriendo de manera habitual en los municipios rurales, un proceso de masculinización que es especialmente relevante a edades fértiles, entre los 15 y los 49 años», aclara Antonio Pérez, profesor de Análisis Geográfico Regional de la Universidad de Extremadura (UEx). Una situación que, esgrime, supone un «obstáculo más» para la ya de por sí complicada recuperación de la natalidad en estos entornos.

Considerando solo el tramo de edad que va de los 20 a los 39, el número de localidades en el que el balance demográfico es favorable a las mujeres se reduce hasta apenas poco más de setenta (menos de uno de cada cinco del total, en este caso con datos de 2022). Incluso en el agregado, la fotografía que muestran las estadísticas en este segmento de edad confirma esta misma tendencia, con 5.661 hombres más que mujeres viviendo en toda Extremadura.

En cambio, «si nos vamos a grupos de edad por encima de los 65 años», puntualiza Antonio Pérez, la tónica general, incluidos los pueblos más pequeños, es la de que «hay más mujeres que hombres» por la mayor longevidad de ellas.

Este experto puntualiza que este desequilibrio no es una cuestión de Extremadura en concreto, sino que lo viene acusando la demografía rural española «al menos desde principios de este siglo». También a escala nacional acostumbra a ser más «acusado cuanto más disminuye el tamaño del municipio».

Las causas

Detrás de este fenómeno está «lo que se viene llamando, de una forma poética, la ‘huida ilustrada’», explica, ya que es la formación académica la que acaba facilitando que las mujeres emigren más que los hombres. «Una vez que terminan los estudios, hay más hombres que permanecen en los pueblos», ya que son ellos los que más habitualmente dan continuidad a la actividad económica familiar, ya sea esta una explotación agraria o una pequeña empresa, «negocios normalmente más vinculados a la mano de obra tradicionalmente masculina».

Las mujeres, en cambio, tras acceder a la formación académica, universitaria o no, emigran a la búsqueda de una oportunidad laboral, a diferencia de lo que ocurría «hace unas pocas décadas». «El medio rural tenía una tradición de la mujer cuidadora de los padres, de los hijos o de los suegros, y ese rol ha ido evolucionando. Ahora, culturalmente el papel que asumen es ya diferente, es el de una mujer independiente que busca trabajo fuera del pueblo», apostilla.

Peso de la inmigración

En el lado contrario, el listado de los veinte municipios más poblados de la región solo incluye tres con mayor proporción de hombres. Dos de ellos son Talayuela y Jaraíz de la Vera, ambos con un importante peso de la inmigración en su censo (el primero de ellos es el que mayor cifra de extranjeros tiene en relación a su población en Extremadura).

Extremadura · Municipios (población por sexo)

«El futuro del mundo rural, sea donde sea, está en la inmigración. Porque lo otro que tenemos, las variables vegetativas, lo que indican es que cada vez nacen menos niños y muere más gente. Por lo tanto, el crecimiento natural es negativo y lo viene siendo ya desde hace mucho tiempo. Si queremos pensar que hay un futuro para todos los territorios rurales, cosa que es dudosa, está en la inmigración, no sé si extranjera o nacional, pero tiene que haber un aporte de población, además joven y en edad fértil», concluye este profesor de la UEx.

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