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Bloqueo político

Extremadura volvería a las urnas en torno al 28 de junio si la investidura de Guardiola fracasa

La presidenta de la Junta de Extremadura en funciones, María Guardiola.

La presidenta de la Junta de Extremadura en funciones, María Guardiola. / Jero Morales (EFE)

Mérida

Aún hay margen para el acuerdo, pero el calendario ya no juega a favor y lejos de acercar posiciones, el pulso entre el PP y Vox endurece el clima político y acerca el escenario de una investidura fallida que abriría la puerta a una repetición electoral en Extremadura. El pleno está previsto para el 3 de marzo y si en esa primera votación María Guardiola no alcanza la mayoría absoluta (o la simple 48 horas después), el reloj seguirá corriendo sin posibilidad de reiniciarse.

El Estatuto de Autonomía establece un plazo máximo de dos meses desde la primera votación para que algún candidato obtenga la confianza de la Cámara y pueda ser investido presidente de la Junta. Superado ese límite sin acuerdo la consecuencia es automática: la Asamblea queda disuelta y su presidente, Manuel Naharro, deberá formalizar la convocatoria de nuevas elecciones a través de la Diputación Permanente de la Asamblea. Ese horizonte sitúa el 3 de mayo como fecha tope para que PP y Vox puedan cerrar un pacto de gobierno en Extremadura.

Manuel Naharro recibe la felicitación de María Guardiola.

Manuel Naharro recibe la felicitación de María Guardiola. / ASAMBLEAEX.ES

Otros candidatos

Se trata de un plazo de dos meses en el que podrían celebrarse tantos plenos de investidura como el presidente de la Cámara considere oportuno, con la misma u otros candidatos, pero sin que el contador vuelva a cero desde la primera votación fallida.

Si finalmente no hay acuerdo, la disolución automática de la Asamblea activaría el calendario electoral previsto en la normativa vigente. La Ley Orgánica del Régimen Electoral General (Loreg) fija la celebración de los comicios el día 54 posterior a la convocatoria, mientras que la ley electoral extremeña contempla una horquilla entre el día 54 y el 60.

Si la convocatoria de elecciones se publicara el 4 de mayo, primer día posible tras agotarse el plazo, el margen para sacar las urnas de nuevo a la calle se moverá entre el 27 de junio y el 3 de julio. Si se formalizara el 5 de mayo, el día 54 caería el 28 de junio y el límite del día 60 en el 4 de julio. En España, al celebrarse las elecciones tradicionalmente en domingo, las fechas con mejor encaje serían el 28 de junio o el 5 de julio, en función del día exacto de publicación.

Negociación bloqueada

El bloqueo de las negociaciones en Extremadura es uno de los temas que ayer se coló en los pasillos del Congreso, donde se celebró un homenaje a la Constitución. Fuentes de la formación liderada por Alberto Núñez Feijóo señalaron a Efe que la clave para alcanzar el acuerdo es ser discreto en las negociaciones.

En el PP confían que el pacto llegará a pesar de la alta tensión mostrada por ambos bandos en los últimos días, pero dudan que sea antes del 15 de marzo, fecha en la que se celebrarán elecciones en Castilla y León. Esto implicaría, por tanto, una primera investidura fallida para María Guardiola: «Nadie se lo va a poner fácil».

Vídeo | Guardiola confirma que irá a la investidura pese a la falta de acuerdo

Javier Cintas

Optimismo con matices

Desde Génova, el mensaje oficial sigue siendo de optimismo, aunque con matices. En la dirección nacional del PP admiten que el acuerdo parece más sencillo en Aragón que en Extremadura y han reclamado «discreción» en la negociación. Las palabras de Alberto Núñez Feijóo desaconsejando campañas en invierno y recordando las consecuencias del adelanto electoral han sido interpretadas en clave interna como un aviso sobre los riesgos de repetir el escenario.

Para el PP, una repetición electoral implicaría reabrir un frente que en 2023 tuvo impacto nacional y condicionó la narrativa de los pactos con Vox en plena antesala de las generales. Para Vox, forzar nuevas elecciones con una oferta sobre la mesa que el PP califica de «razonable» entraña también un riesgo de desgaste.

Ambos partidos insisten en que quieren un gobierno «fuerte y estable», pero el reloj corre. Si no hay acuerdo antes del 3 de mayo, Extremadura se adentrará en una nueva campaña electoral en pleno inicio del verano, cerrando en falso un ciclo que nació marcado por el primer adelanto de la historia y que ahora amenaza con prolongarse.

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