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Un territorio que vuela alto

Tajo-Salor-Almonte: la comarca que mira al cielo

El presidente de TAGUS, José Flores Tapia, destaca que la comarca Tajo-Salor-Almonte ofrece una experiencia turística basada en la calidad y el equilibrio, sin masificación ni consumo inmediato

José María Muñoz Godoy, gerente de TAGUS, con técnicos y autoridades, ayer en el stand de  FIO.

José María Muñoz Godoy, gerente de TAGUS, con técnicos y autoridades, ayer en el stand de FIO. / Juan José Ventura

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Redacción

Villarreal de San Carlos

Cada año, cuando el cielo de Monfragüe vuelve a llenarse de prismáticos y conversaciones en distintos idiomas, Extremadura recuerda que las aves también pueden ser una forma de economía. La Feria Internacional de Turismo Ornitológico (FIO) no es solo un encuentro de especialistas y aficionados; es el escaparate de una manera de entender el territorio. Y en ese mapa de alas abiertas, la Comarca Tajo-Salor-Almonte ocupa un lugar privilegiado.

Situada en la provincia de Cáceres y delimitada por los ríos que le dan nombre, la comarca se extiende a lo largo de 2.345 kilómetros cuadrados y agrupa 15 municipios que conservan intacta una identidad rural profunda y coherente. Parte de su territorio se asoma además a la Raya con Portugal, reforzando su carácter transfronterizo y su pertenencia a un espacio natural compartido en torno al Tajo Internacional. Aquí, la ausencia de grandes desarrollos industriales no es una carencia, sino una oportunidad: ha permitido preservar ecosistemas de enorme valor y paisajes que hoy representan uno de los mayores activos de Extremadura.

La diversidad es su rasgo más distintivo: dehesas infinitas salpicadas de encinas, pastizales y llanuras cerealistas que en primavera vibran con el canto de las aves esteparias, riberos abruptos que descienden hacia el Tajo, embalses y charcas donde el agua atrae la vida en todas sus formas. Hasta 21 espacios naturales protegidos de relevancia nacional e internacional conviven en este mosaico territorial, convirtiendo a Tajo-Salor-Almonte en un destino ornitológico de primer nivel.

Este potencial natural se ve además reforzado por la participación de la comarca en el Plan de Sostenibilidad Turística en Destino del Tajo Internacional, una estrategia que impulsa la mejora de infraestructuras, la creación de productos turísticos sostenibles y la coordinación entre administraciones para consolidar un modelo de desarrollo equilibrado y respetuoso con el entorno.

Aquí es posible observar la poderosa silueta del águila imperial ibérica, el vuelo majestuoso del buitre negro o la discreta elegancia de la cigüeña negra en los cortados de la Reserva de la Biosfera del Tajo Internacional. En las llanuras de la ZEPA ‘Llanos de Alcántara y Brozas”, la avutarda protagoniza uno de los espectáculos naturales más fascinantes de Europa, mientras el cernícalo primilla o la carraca encuentran refugio en pueblos que aún conviven con la naturaleza sin romper su equilibrio. En invierno, las grullas dibujan sobre las dehesas una de las estampas más icónicas del suroeste peninsular.

Pero este paisaje no es fruto del azar. Es el resultado de siglos de interacción respetuosa entre el ser humano y el medio. La ganadería extensiva, la trashumancia y el manejo tradicional de la dehesa han modelado un territorio donde biodiversidad y actividad económica han ido de la mano. Hoy, el reto no es elegir entre conservación y desarrollo, sino comprender que uno depende del otro.

«El futuro de nuestros pueblos pasa por generar oportunidades sin renunciar a lo que somos», señala el presidente de TAGUS, José Flores Tapia. «Frente a modelos turísticos basados en la rapidez y el consumo inmediato, nuestra comarca ofrece experiencia, tiempo y contacto real con el entorno. No buscamos cantidad, sino calidad; no queremos masificación, sino equilibrio».

El turismo de naturaleza encuentra en la comarca un escenario excepcional precisamente porque aquí no hay colas para acceder a un mirador ni rutas saturadas. Hay silencio. Hay autenticidad. Hay pueblos que conservan su arquitectura popular, vestigios vinculados a la Orden de Alcántara y a la histórica Vía de la Plata, y una gastronomía que habla del territorio con la misma claridad que sus paisajes: la Torta del Casar, la patatera, el aceite y magníficas carnes fruto de la dehesa.

En este contexto, y tal y como se recoge en la Estrategia de Desarrollo Local Participativo de la comarca Tajo Salor Almonte 2023-2027 y el Programa LEADER, Flores Tapia comenta que «la participación de nuestra comarca en FIO 2026 tiene un valor estratégico. No se trata solo de estar presentes, sino de posicionarnos como destino de referencia en turismo de naturaleza. Los encuentros profesionales nos permiten abrir puertas, generar contactos y crear oportunidades reales para nuestras empresas, siempre desde un modelo de desarrollo sostenible y ligado al territorio».

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